Sandro de América

por Nicolás Latorre

La vida del gitano ya empezó a emitirse en el primetime de Telefé y no pasó desapercibida. Fue lo más visto de lo que va del año, dejando atrás a las crecientes novelas turcas que invaden la tv argentina. Las series nacionales están atravesando un buen momento que logra darle batalla al desfinanciamiento y al momento de instestabilidad que toca de cerca al INCAA. Desde el salto que dio “El marginal” (desde la TV pública a Netflix sin escalas) y pasando por series con picos de raiting como “Las estrellas” o “Historia de un clan”, la vida de Sandro llega en un momento en que el público está dispuesto a ver qué es lo que se quiere contar.

0504_echarri.jpgLa serie está basada en el libro “Sandro de América” de Graciela Guiñazú y cuenta con el guión de Esther Feldman y su equipo. Entre las actuaciones nos encontramos a Agustín Sullivan, Marco Antonio Caponi y Antonio Grimau a la cabeza. Interpretando tres momentos en la vida del ídolo de Las nenas. El gran ausente es Pablo Echarri, quien después de haber sido confirmado para el papel con el que finalmente se quedó Caponi, salió a hacer declaraciones en que deja en claro que lo bajaron por su adhesión al kirchnerismo.  “Cuando volví mi representante me contó que se había reunido con un enviado de Tomás Yankelevich y le dijo que yo no iba a estar en el proyecto porque dividía la pantalla”. La denuncia es grave y pese a que fue desmentido por la producción de la serie, Echarri volvió a reafirmar sus dichos. “Yo nunca falté a la verdad. Ya tengo casi 50 años y nunca lo hice”. Yankelevich no dio respuestas en palabras, renunció a la dirección de contenidos del canal, en la que venía trabajando desde hacía seis años.

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Le pese a quien le pese, Sandro la serie lleva la delantera innegable y su puntuación no parece bajar. El gran parecido físico entre Sullivan y Roberto Sánchez en la juventud es ciertamente un hallazgo que logró estar en boca de todos durante la emisión de los primeros capítulos. También es necesario destacar las frases que se tomaron textualmente del libro para no perder la esencia. “He sido amigo en Valentín Alsina, amante en Nueva York y enemigo en mi propio cuerpo”, se oye a través de la voz de Grimau en la escena que abre el primer episodio, mientras vemos a Sandro en sus últimos momentos. Y es que los ídolos populares de los argentinos necesitan regresar siempre, como si no murieran. Tenerlos al alcance en cualquier momento, ya no sólo a través de sus discos, sino en historias que nos recuerdan lo maravillosa que puede ser la vida. Así, Sandro la serie se suma a una lista de historias que ya integran “Gilda, la película”, estrenada en 2016, y la actual producción de “Rodrigo, la película”, en conmemoración al cantante cordobés.

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Entrevista a Tranki Punki

por Adrián Giorgio

Tranki Punki es una banda cordobesa, integrada solamente por mujeres que además de componer música, tienen un gran compromiso social en la realidad actual. Te las presentamos en esta entrevista exclusiva que Lembra tuvo con ellas.

¿Cómo se formó la banda y a qué se debe el nombre de Tranki Punki?

La banda se formó como se forman todas las grupas de amigas. Algunas nos conocimos en el profesorado de música, otras somos amigas desde el secundario, otras del conservatorio o de la caravana. A todas nos gusta hacer punk, cada una le aporta lo suyo desde su instrumento y su personalidad, entonces ¿qué mejor que hacerlo en manada?

El nombre tiene que ver con la fusión que hacemos. Es un punk que admite cualquier cosa que se nos venga en gana tocar, a veces más fiestero o más balcánico o más hardcore o más ska. Mandamos a volar el mandato de “lo que debería sonar” en una banda de punk, somos relajadas en ese aspecto.

¿Por qué punk balcánico? ¿Y cordobés?

El carácter punk sale de la distorsión de las guitarras, el bajo al frente y la batería. La impronta más cordobesa va de la mano de la percu y del acordeón, que también influye muchísimo junto al violín y la guitarra en los pasajes más balcánicos de la banda. Esa mezcla mete un pogo fiesterazo, 30% punk, 70% fernet.

De todos modos, está bueno contar que los temas que estamos componiendo para nuestro próximo disco, si bien mantienen tintes cuarteteros o gitanos, también juegan con otros estilos.
Fuera de lo musical, decimos punk cordobés porque somos de Córdoba, nos hemos criado y ambientado en la contradicción de la ciudad de las campanas y del Cordobazo, de la Reforma universitaria y del 70 por ciento a Macri. Las Tranki Punki militamos ser una banda de Córdoba, en el sentido de que apostamos a la federalización de los espacios, de la música, de sostener y ampliar la movida cultural local.

¿Qué artistas las influyeron?

Al ser siete trankipunkis tenemos gustos bastante variados, pero Todos Tus Muertos, Las Manos de Filippi, Gogol Bordello, Nirvana, Los Brujos, Actitud Maria Marta, Kumbia Queers, entre otras bandas, llegan a unirnos a todas.

Debido a esta mixtura de géneros, ¿qué sucede con el público que asiste a sus shows?
Se arma un pogo re fiestero, aún en los temas más instrumentales. Cuando el público es nuevo, por ahí al comienzo no entiende qué está pasando, pero al tercer o cuarto tema, ya están agitando, haciendo pogo, bailando. Apuntamos a que la experiencia en vivo sea una descarga eufórica y caravanera.
Y hay de todo, nos encanta poder participar en movidas sociales, como así también en festis de cumbia o de punk. Con la mixtura de géneros lo que sale es eso, un pogo muy zarpado mezclado con baile y birra.

Si tuvieran que definirse en una frase, ¿cuál sería?

Borrachas pero buenas muchachas.

En algunas de sus letras, como por ejemplo Será o Tresdoce, se denuncia una realidad social. ¿Piensan que esto constituye una característica de la banda?
La verdad es que empezamos a componer desde ese lugar sin proponérnoslo. Escupir la realidad como nosotras la registramos, es algo muy intuitivo, nos sale solo.

Puede ser también que exista una cuota de responsabilidad social en la comunicación de ciertas posturas nuestras porque no son una voz individual, sino la voz de muches. Desde el principio, notamos que nuestro público se identifica con esas letras y las canta desde adentro como nosotras. Esa sensación de identificación, de conjunto, de saber que estamos cantando en un escenario lo que muches cantan en las calles, esa catársis colectiva que trasciende el humo de los escenarios, eso es lo verdadero, lo que nos fortalece y nos mantiene en movimiento.

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¿Cómo fue su experiencia al participar en las marchas de #Niunamenos?
Las marchas que organiza el colectivo #Niunamenos son súper movilizantes. Los abrazos con tus compañeras, los testimonios de familiares y amigues, pensar en aquelles que ya no están, pensar que algunes estuvieron en una marcha y ya no están en la siguiente, todo eso te cambia, todas esas ausencias te atraviesan y te transforman.
No es empatía nada más, verse reflejada en los ojos de todes lxs que están ocupando la calle en ese momento es, sobre todo, un ejercicio de empoderamiento. El dolor, la rabia y la impotencia se vuelven lucha, de a muchxs. Desde lo que cada unx hace, arriba o abajo de las tablas, lo importante es salir a la calle, ocupar y resistir.

¿Cuáles son sus planes para el futuro?

Vamos a empezar este 2018 haciendo una gira por Uruguay.
A la vuelta nos metemos de lleno con la preproducción del disco que se viene. Estamos componiendo temas nuevos que vienen con mucho más desarrollo de la fusión manija de ritmos y melodías locas que hacemos. También tenemos ganas de sacar más videoclips (en 2017 estrenamos Será en 360 y el video de Tengo) y de seguir girando como hicimos el año que pasó. La idea es poder fortalecer todas esas redes que se fueron tejiendo con bandas de acá de Córdoba, de Mendoza y de Buenos Aires, ampliar un poco más el espectro y seguir viajando.

¿Una anécdota graciosa que les haya pasado en un show?

Una anécdota graciosa fue cuando tocamos en Chile, un pibe que era de otra de las bandas que tocaba, con el que estuvimos compartiendo cervezas y demás. Al bajarnos del escenario después de tocar, se nos acerca con la mejor onda para felicitarnos muy cariñosamente con un “uuuuh estuvo muy bueno, sonaron muy bien a pesar de ser mujeres.” No hay remate.

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Grandes putas made in Hollywood – segunda parte

por Emiliano Román

En la primera parte de este recorrido, se analizó porque el uso de la palabra puta es reivindicante y cómo Hollywood al ser la industria del entretenimiento por excelencia ha usado muchas veces las representaciones de las trabajadoras sexuales para redimirlas o moralizarlas. Iniciamos el trayecto en los comienzos del cine sonoro, atravesando la época dorada hollywoodense y el arbitrario código de censura Hays, para ingresar en los años setenta donde aparecen relatos más jugados y con menos eufemismos. A partir de los noventa, se produce un notable crecimiento del cine independiente, que si bien se escapan de los márgenes mainstream, son producciones norteamericanas cada vez más codiciadas por las grandes estrellas, debido al prestigio que le da a los intérpretes actuar en este tipo de obras autorales, por fuera de los mandatos industriales y el reconocimiento que estas películas alcanzaron en las temporadas de premiaciones.

Ahora, retomaremos la caminata por las calles de las putas desde principios de las década de los noventas con tanques multitaquilleros, para finalizarla en los tiempos recientes donde las producciones que abordan el tema se destacan por ser más pequeñas e independientes.

jJulia Roberts - mujer bonita.jpgJulia Roberts en “Mujer bonita” (Gary Marshall, 1990)

Película que catapultó al estrellato a Julia Roberts y la nominó al Oscar, convirtiéndola en la novia de América. Un cuento de hadas, cual “La Cenicienta”, nada más que en vez de la huérfana ahora tenemos a la puta. Vivian, una prostituta de la calle, con un par de piernas irresistibles, conoce una noche a su príncipe azul, quien la sube a su auto y luego le ofrece que sea su dama de compañía por una semana, claramente terminan enamorados. Por un lado se la empodera, no trabaja con proxeneta, no quiere que nadie se quede con su dinero; maneja mejor el auto caro que su galán; ella es la que impone las condiciones monetarias con su cliente; pero por otro lado un discurso moralista y clasista hace que Vivian sea la única merecedora de una mejor vida porque a diferencia de otras putas, no anda con drogas, tiene el porte de una dama high society y cierto bienestar deviene gracias a un consumismo obsceno que posibilita un nivel de clase alto. Una puta solo se redime si un príncipe adinerado la saca de las tinieblas, por eso tal vez el lema feminista sea una respuesta a este tipo de relatos sexistas: mujer bonita es la que lucha.

Demi Moore - Propuesta indecente.jpgDemi Moore en “Propuesta Indecente” (Adrian Lynne, 1993)

Demi Moore, la actriz sexy de ese momento, protagoniza otra película taquillera que pone al dinero como protagonista de la trama. Diana, es una chica que vive feliz con su pareja pero ambos llenos de deudas. Un multimillonario les ofrece pasar una noche con ella por un millón de dólares y con eso se asegurarían su futuro. Luego de un rechazo inicial, acceden a que ella sea la puta ocasional del ricachón. La voluntad femenina está supeditada al deseo masculino. Diana lo hace por su amado, pero el narcisismo de este, no soporta haberla entregado. Mientras que luego, el galán adinerado la acosa, la invade y se apropia de sus proyectos. Se separa de su marido por los celos de este y a pesar de todos los abusos, se queda con el millonario. Por otra parte, el abogado de la pareja se lamenta que su esposa no valga ni 500 dólares, la mujer aparece asociada obscenamente como objeto de intercambio. Los ríos de tinta que se escribieron y el dilema social que generó, permitió vislumbrar que la mayoría aceptaría esta oferta. Pareciera que la puritana y conservadora sociedad americana, deja de lado el moralismo ante los encantos del capitalismo. Cuando la propuesta es demasiado generosa cualquiera estaría dispuesto a ser una puta ocasional. Putxs no faltan, los que faltan son financistas, decía a modo de chiste, la película argentina Nueve reinas.

Patricia Arquette -Escape salvajePatricia Arquette en “Escape salvaje” (Tony Scott, 1993)

Explosiva road movie de culto, que nos presenta a Alabama, una rubia despampanante que es contratada para hacerle el servicio a un solitario Clarence, el día de su cumpleaños. Tan ingenua como irresistible, lo seduce y luego del encuentro amoroso, le confiesa que es prostituta, aunque principiante, solo trabaja desde hace 4 días. Impulsivos ambos, se enamoran y se casan. Él decide arreglar las cuentas con su violento proxeneta para liberarla y que pueda cambiar de vida, en medio del enfrentamiento roba una valija llena de cocaína de tipos muy pesados. Entregados al amor, ponen en riesgo sus vidas en varias ocasiones en una vorágine de violencia y muertes con mucha sangre de por medio. Dos perdedores del sistema que se unen casi simbióticamente para aliviarse del vacío existencial pero con una clara dependencia de uno hacia el otro.

s-l300.jpgElisabeth Shue en “Adios a las Vegas” (Mike Figgis, 1995)

En una historia tan dolorosa como arrasadora, Elisabeth Shue despliega un inmenso papel en Sera, una puta solitaria, de buen corazón y con una necesidad existencial de afecto. Esto hace que se enamore de Ben, un cliente alcohólico e impotente, donde ella advierte que es alguien que la necesita. Él si bien, dentro de todo la respeta y no pretende redimirla, es pura pulsión de muerte y los efectos colaterales recaen sobre Sera. Ellos, tan perdedores y outsiders se aman y se aceptan mutuamente pero lo destructivo los arrastra. Ella no pretende cambiarlo, ni darle lecciones de moral, lo acompaña, lo cuida hasta donde puede, tampoco se cuestiona su profesión de trabajadora sexual, solo se observa su desamparo ante ciertas elecciones y situaciones que la degradan. Su único espacio de refugio es la casa con Ben y sus sesiones de psicoanálisis. Shue estuvo nominada a los Oscar por esta sentida y honesta interpretación.

Sharon Stone en “Casino” (Martin Scorsese, 1995) Sharon Stone - Casino

Otra puta épica, candidata al Oscar ese mismo año por una notable actuación fue la bomba sexual de los noventa, Sharon Stone, aunque curiosamente el premio de la Academia, fue para una monja (interpretada por Susan Sarandon). Stone hace de Ginger, una bellísima e intensa mujer que estafa a sus clientes jugadores y cautiva el corazón del mafioso dueño del casino. Él le ofrece el oro y el moro con dinero y diamantes, con la condición que borre su pasado y formen una familia. Ella termina aceptando, pero realmente nunca lo amó, sigue vinculada sentimentalmente con su proxeneta anterior y con la sensación de haber perdido toda forma de independencia con este marido que le controla cada paso que da. De todos modos no es ninguna sumisa con su esposo, se rebela y transgrede la opresión de este. Pero sí lo es con su ex chulo. La vía de escape fue el alcohol y las drogas, hasta quedar consumida por completo y morir por sobredosis.

Captura de pantalla 2018-03-14 a las 9.58.20 a.m..pngMira Sorvino en “Poderosa Afrodita” (Woddy Allen, 1995)

Parece que ese año en la temporada de premios, fue el año de las putas. La que sí ganó el Oscar como actriz de reparto fue Mira Sorvino, en rol de esa puta ingenua y tierna, autollamada Linda. El padre adoptivo de Max quiere conocer a la madre biológica por la sobrenatural inteligencia del niño. Para su sorpresa, en vez de una mujer brillante intelectualmente, se encuentra con una chica de muy pocas luces pero que es tan adorable como bella y encima trabaja de prostituta y actriz porno. Obviamente él se termina encariñando y quiere rescatarla de la prostitución a como sea, presentándoles jóvenes guapos, conservadores y machistas que buscan como novia una novicia rebelde. El vínculo hilarante entre ambos, las situaciones desopilantes y la fábula urbana, harán que esta puta entrañable y de voz aguda sea inolvidable.

Madonna - EvitaMadonna en “Evita” (Alan Parker, 1996)

La adaptación cinematográfica del musical basado en la biografía del gran mito argentino, Eva Perón, insiste todo el tiempo en un punto: fue una puta. Descalificativo que no se cansaron de usar sus más acérrimos enemigos. Protagonizada por Madonna, la cantante más famosa y polémica del momento, la historia es narrada por un personaje curioso llamado Che, desde un punto de vista misógino y clasista que en toda la trama hace hincapié en el uso que hizo de su cuerpo para alcanzar sus ambiciones. Que una chica de pueblo, aspirante a actriz, llegue a ser primera dama de un país, enfrente a la oligarquía, sea a amada por las masas y haya usado a unos cuantos hombres, es algo que aparentemente el machismo no perdona. La única redención a tremendo descaro sería la muerte. A Evita la mata un cáncer que la hace agonizar y sufrir como una condenada, solo ahí, ya muerta, este personaje Che, que destiló odio en todo el film se digna a darle un beso en el féretro.

Kim Basinger - Los Angeles al desnudoKim Basinger en “Los Ángeles al desnudo” (Curtis Hanson, 1997)

Una obra que homenajea al cine negro, donde los policías son malos y las putas son buenas. Ambientada en los años cincuenta, una red de prostitutas les practica cirugías estéticas a las chicas y las camufla para que se parezcan a las estrellas del cine del momento. La sex symbol por excelencia de los ochenta, Kim Basinger interpreta a Lyn, una puta de lujo que es muy frecuentada por su parecido a la inolvidable Veronika Lake, esa femme fatal del cine noir, de las décadas cuarenta y cincuenta. Se enreda en un triángulo con dos de los pocos policías honestos que quedan, que encima se odian entre ellos. El efecto que tenía en la cultura el cine y sus estrellas femeninas de aquellos años se ve bien reflejado, a la vez que se encarga de hacer trizas el sueño americano. Kim Basinger está tan hipnótica que se ganó un Oscar, como actriz de reparto, cuando antes nadie daba un centavo por su talento como actriz.

Jennifer conelly -Requiem para un sueñoJennifer Connelly en “Réquiem para un sueño” (Darren Aronofsky, 2000)

Una historia que narra el deterioro de la condición humana desde el más extremo goce tanático. Son cuatro personajes, Connelly interpreta a Marion, una joven y bonita diseñadora, que comienza a consumir heroína con su novio Harry, quien es su verdadero objeto adictivo, ella no puede vivir separada de él. Luego de algunas complicaciones para conseguir la sustancia, su novio le aconseja acostarse con un psicólogo que la pretende y así obtener dinero para las drogas. Esta primera experiencia de prostitución le abre las puertas para usar su cuerpo en pos de adquirir más drogas, culminando en una especie de orgía, donde ella y otra chica, son obligadas a tener sexo anal con un dildo de doble entrada, ante decenas de espectadores ricachones. Un plano cenital con ella recostada en posición fetal anuncia que Marion ha descendido a los infiernos, no por la prostitución en sí, sino por el hecho de encontrar a través de este medio el acceso más inmediato a la heroína.

Nicole Kidman - Moulin RougeNicole Kidman en “Moulin Rouge” (Baz Luhrmann, 2001)

Al igual que Greta Garbo en La dama de las camelias, Nicole Kidman hace de una cortesana parisina, que es pretendida por un duque pero se enamora azarosamente de un bohemio por un malentendido, renuncia a este por amor a él y muere lentamente de tuberculosis. Satine es una bella cabaretera que le vende su amor a aristócratas. Un poderoso adinerado le ofrece invertir en una obra musical, lo que le garantizaba el triunfo como actriz, en cambio el pobre poeta solo le promete amor, ella se resiste porque una chica debe comer primero antes que amar, pero luego no puede evitar más su deseo. Una época donde el destino de una mujer era o ser esposa sumisa o puta, el dilema de Satine pasaba porque el duque amenazaba de muerte al escritor si ella se iba con este. Su frágil cuerpo le juega una mala pasada y muere de manera tan glamorosa como la Garbo.

Charlize Theron-MonsterCharlize Theron en “Monster” (Patty Jenkins, 2003)

Basada en una historia real, la película es una biopic de Aileen Wuornos, una puta asesina serial que mató a siete diferentes señores, entre ellos un policía. El film reconstruye un poco la psiquis de Aileen, que con un pasado cargado de abusos y abandonos conoce a una chica, quien es la primera que le brinda afecto, y se enamora. La experiencia del amor lésbico y supuesta felicidad la descompensa, no tiene como tramitar esas excitaciones de sentirse amada. Intenta dejar la prostitución, pero la sociedad expulsiva la arroja una vez más a la marginalidad. Luego de un episodio con un cliente, al cual mata por defensa propia, comienza a asesinar varones que le remitan a su abusador de cuando era niña. La historia da cuenta de los estragos traumáticos que hace la violencia machista en las subjetividades, sostenida luego por un sistema no continente. Aileen fue ejecutada con la inyección letal y Charlize Theron se ganó un Oscar por esta épica actuación.

Rosario Dawson - Sin cityRosario Dawson en “Sin city” (Robert Rodríguez, Frank Miller, 2005)

Adaptación del comic homónimo, una de las historia presenta a Gail, la dominatrix, y vehemente jefa de un ejército de putas en ciudad vieja. Ellas tienen su propia ley y de esta manera se protegen de alcahuetes, palizas, drogas y violaciones. Vestida de cueros y tachas, Gail es una auténtica líder que cuida a sus putas y las organiza para que combatan la violencia machista. Las chicas se enfrentan en una feroz guerra contra la mafia y policía corrupta en un verdadero banquete feminista, aunque la batalla no la hubiesen ganado sino no fuese por el héroe masculino del cual Gail se encontraba enamorada. Otra de las novedades que descubrimos en esta cinta es que el personaje importante de prostituta es interpretado por una actriz de raza negra, algo no muy habitual, si bien aparecen putas negras en la filmografía hollywodense, casi siempre son desde lugares muy secundarios o decorativos.

Sasha Grey - The girlfriend experienceSasha Grey en “The girlfriend experience” (Steven Soderbergh, 2009)

Cinco días en la vida de Chelsea, una puta de lujo, muy sofisticada que ejerce su oficio con inabarcable frialdad, como si estuviese mecanizada. Atenta a las estrategias del marketing, ante la inminente crisis económica que se avecina, Chelsea además de tener sexo, se ocupa de escuchar los problemas financieros de sus clientes millonarios y mantener una relación estable con un novio que está al tanto de sus ocupaciones. Con yuxtaposiciones de imágenes y diálogos, el espectador queda en un lugar voyeurista ante esta cinta experimental que parece más un reality que una ficción. Un intento de dar cuenta la liquidez y vascuidad de las relaciones intermediadas por el dinero. Habrá que esperar hasta los minutos finales para que algo de humanidad se exprese en Chelsea y aflore la angustia.

Screen Shot 2012-01-25 at 11.23.32 AM | Jan 25Robin Weigert en “Concussion” (Stacie Passon, 2013)

Esta independiente y valiente película, dirigida por una cineasta mujer, trae una novedad interesante: prostitución y lesbianismo. Abby, una cuarentona, en pareja con otra mujer y madres de dos niños, tiene una vida bastante obsesiva y aburrida. Luego de un par de experiencias como clienta de prostitutas, se le ofrece a ella misma ser puta para chicas jovencitas que solicitaban ese tipo de perfiles. Lo interesante de la historia, además de la transformación del personaje y del goce que deviene del trabajo sexual, nos muestra como la prostitución es un servicio mucho más amplio que a clientes varones machistas que usan el dinero como atributo fálico. Suele ser una oportunidad y una vía de encuentro sexual para personas que por cuestiones físicas, psíquicas o sociales se les dificulta mucho hallar un partenaire erótico. Abby ofrece su cuerpo a otras mujeres, quienes no tienen otra manera de satisfacer su pulsión lésbica que no sea en la clandestinidad.

Marion Cotillard - the inmigrantMarion Cotillard en “The inmigrant” (James Gray, 2013)

Un melodrama clasicista que interpela el sueño americano transformándolo en una pesadilla. Ewa, es una introvertida inmigrante polaca que llega a New York en los años veinte. En inmigraciones confiscan a la hermana por una tuberculosis y engañada, por quien más tarde será su proxeneta, no le queda otra que dedicarse a la prostitución. Cotillard, unas de las actrices fundamentales del momento que parece sacada del cine mudo, expresa con su rostro y mirada una multiplicidad de matices, que quizás sus palabras no puedan decir. A pesar que trabaja de puta para salvar a su hermana, esta causa noble no la libera de la culpa, sino que la tortura cada vez más por sus creencias religiosas. El relato transita las cuestiones que vivían las mujeres llegadas a Estados Unidos en los años veinte, atrapadas en una dicotomía: o eran esclavas sexuales o esclavas matrimoniales.

Jared Leto-Dallas buyers clubJared Leto en “Dallas Buyers Club” (Jean Marc Vallée, 2013)

Primer y único intérprete masculino de este recorrido y también ganador del Oscar por este papel. Leto encarna a Rayon, una mujer transgénero, que vive con el VIH pero que también es adicta y autodestructiva, en los años ochenta. Si bien, el film no hace referencia a la prostitución de Rayon, ella se maneja como una puta, desde la manera de vestirse y maquillarse hasta en como encara los negocios. Conoce a un homofóbico y misógino vaquero heterosexual, también con el virus y deciden armar una sociedad para distribuir medicación que en ese momento estaba prohibida en el país. La maravillosa escena del traveling donde hacen el acuerdo comercial, ella caminando por la calle cual shiro y él manejando desde el auto, remite a la relación puta–cliente. Cada aparición de Rayón en la pantalla, es una brisa fresca en tanta crudeza narrativa. Un personaje muy cuestionado por la comunidad trans, primero por estereotipar a las mujeres trans desde la prostitución y drogadicción, y luego por ser interpretado por un actor varon cisgénero, habiendo tantas buenas actrices trans.

Naomi Watts - St VincentNaomi Watts en “St Vincent” (Theodore Melfi, 2014)

Asociar a la puta con la madre es uno de los insultos más agraviantes de nuestra lengua, como que la unión de lo sagrado y pecaminoso sería una contradicción existencial que implicaría una gran injuria. Watts nos regala a Daka, una prostituta embarazada que además es inmigrante rusa y tiene una relación estable con un cliente gruñón y cascarrabias. La cosa es que ella es el único lazo social que tiene este sujeto bastante xenófobo, hasta que aparece un tierno niño con el que el viejo arma vínculo. Cuando el pequeño le consulta quién es ella, él responde que es una dama de la noche, “una de las maneras más honestas de ganarse la vida”. Daka es adorable, su situación de embarazo despierta el morbo de varios clientes y entabla con el protagonista un tipo de noviazgo por fuera de todo contrato hegemónico. Sobre el final da a luz a un niño negro, representando a la auténtica puta madre que lo parió y en vez de ofensivo es un momento absolutamente encantador.

TANGERINE, Kitana Kiki Rodriguez, 2015. ©Magnolia PicturesKitana Kiti Rodriguez en “Tangerine” (Sean Baker, 2015)

La nueva cara del cine independiente americano, nos regala esta genialidad que es destacable desde varios puntos. Primero que está filmada con iPhones 5, no se necesita tanto presupuesto para contar una muy buena historia, pero sobre todo porque ahora sí tenemos actrices trans realmente, que interpretan a sus personajes y encima son deliciosas negras. Kitana Kiti Rodriguez hace el papel de Sin-Dee, una puta de la calle muy intensa que acaba de salir de la cárcel para navidad, ahí se entera por su amiga que su novio/proxeneta la engaña con una mujer cisgénero. Furiosa emprende la búsqueda de la rival y se desatan las más disparatadas situaciones. Una historia que se sumerge en la marginalidad de los estratos sociales y retrata de maravillas, sin entrar en moralejas ni sensiblerías, a putas, drogadictxs, transexuales, negrxs y fiesterxs. También es una apertura que da cuenta que actrices trans pueden sostener con solvencia, naturalidad y verosimilitud personajes protagónicos desde múltiples matices y que si la historia lo requiere, es mucho más verosímil una intérprete trans que un cis-género metamorfoseado para ganar un Oscar.

Bria Vinaite en Proyecto FloridaBria Vinaite en “Proyecto Florida” (Sean Baker, 2017)

Sean Baker nuevamente nos ofrece una joyita independiente que se sumerge en la América más profunda, a pasitos nomás del mágico Disney World. La pequeña Mooney, de 6 años vive con su mamá Halley en un motel de poca monta. La madre casi tan joven y díscola como su hija se la rebusca de mil maneras para que a la niña no le falte nada, desde pagar la habitación hasta llevarla a comer muchas cosas ricas. Tanto el vender perfumes como el trabajo sexual se hacen de manera clandestina. Un relato tan devastador como bello de la crisis económica y del desamparo social que padecen las personas condenadas a vivir al margen de la sociedad. La presencia de un estado que vigila y castiga antes que brindar otro tipo de posibilidades para aquellas personas que no tienen muchas chances de salir de la situación de pobreza perpetua.

 

Este recorrido da cuenta de la necesidad que tuvo a través de los años la industria maisntream del entretenimiento de aleccionar a los espectadores desde un lugar clasista y patriarcal, donde la única manera que tiene una prostituta de mejorar su calidad de vida es a través del amor romántico, siendo el varón el encargado de rescatarla del camino desviado. Por otro lado, el machismo no solo está por fuera condenándolas a los márgenes de la sociedad, sino también adentro, la figura del proxeneta aparece en muchos relatos y es él quien se lleva la ganancia económica del intercambio comercial, es decir que al final, todo queda entre masculinos.

La posibilidad de redimirse por vías del amor solo es posible si son jóvenes, bellas, blancas y heterosexuales, de lo contrario la salida son la muerte o la abyección social. La llegada del cine independiente, brindó la posibilidad de otros tipos de relatos mucho más acorde a los contextos sociales y psicológicos en los que están insertos sus personajes

En el resto del mundo la representación de las putas es mucho más diversa y disidente, con una predominancia del cine de autor y de corrientes cinematográficas que representan las subjetividades desde puntos de vista políticos y culturales, comprometidos con la realidad social de sus historias, sin la presión de una industria que maneje los hilos narrativos de la creación cinematográfica. Eso, tal vez sea, la excusa para otro recorrido, más adelante.

Entrevista a Patricio Chaija

Patricio Chaija (Ciudad del Este, Paraguay, 1982) es escritor y profesor en Letras. Domiciliado en Bahía Blanca se desempeña en escuelas medias. Ha publicado El cazador de mariposas (Ediciones de la Cultura, 2009), El Libro de Fede (Ediciones de la Cultura, 2010), Pili (Simurg, 2010), Nuestra Señora de Hiroshima (Simurg, 2012),  El pueblo de los ritos macabros (2015), La oscuridad que cayó sobre Tornquist (2015), Los señores de Xibalbá (La Otra Gemela, 2016) y Los familiares (La Otra Gemela, 2017). Para editorial Muerde Muertos realizó la compilación de Osario común, Summa de fantasía y horrorcon la presencia de 17 autores que escriben sobre lo macabro como parte esencial de sus obras.

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¿Qué opinás del género de terror en la Argentina?

Creo que es un género muy ecléctico, y que rebulle de imaginación. Hay muchos escritores que se acercan a lo macabro. Y también creo que todavía puede dar para más.

¿Creés que se consume más literatura de terror en esta época, que el género se expandió?

Puede ser. Recuerdo cuando era chico y las librerías se veían bombardeadas por novelas de escritores anglosajones de terror. Hoy eso no lo veo, pero se de una gran cantidad de lectores voraces que buscan material para disfrutar.

395215-MLA25171193543_112016-C.jpg¿Qué géneros te gusta leer más?

Todos los géneros me encantan. Pero el misterio, mezclado con lo sobrenatural, es mi favorito.

¿Cuáles son los que evitás?

No evito ninguno. Todos son bienvenidos. Soy omnívoro.

¿A qué libros volvés una y otra vez?

A los de escritores como Peter Straub: Fantasmas, o La tierra de las sombras, por ejemplo. Releo obras de Ramsey Campbell y Clive Barker, prestando atención a lo que las hace funcionar.

Tenés varias novelas escritas a lo largo de los años. ¿Existe una estructura recurrente? ¿Algún plan al que te abocás?

No, trato de no tener plan. Podría decir que mi plan es no tener plan alguno. Creo que, si me sorprendo a mí mismo, entonces es probable que sorprenda al lector.

De los libros que escribiste ¿cuál de ellos es tu favorito o el más significativo?

El cazador de mariposas. Fue el primer texto que publiqué. Es un bello laberinto enfermo.

Siendo docente, ¿influyen los alumnos en la creación de historias y personajes escolares cono ocurre en Pili y en El pueblo de los ritos macabros?

Sí, influyen todas las personas de mi entorno. Cuando escribí El pueblo de los ritos macabros yo era estudiante secundario, así que conté todo de primera mano. En Pili es la visión de un adulto acerca de distintas situaciones áulicas.

¿Cómo aparecen los niños en tus obras?

Aparecen como centrales; a veces son protagonistas, y otras veces son testigos de hechos increíbles.

Los Señores de Xibalbá es una inmensa alegoría, ¿cómo trabajas el proceso de reinventar mitos?

Lo asumo con mucha libertad. Me gusta reinventar antiguas historias y trasladarlas a una trama de misterio.

¿Cómo es vivir pensando en Terror, incluso cuando no estás escribiendo?

Es muy divertido, la mente ya imagina por sí misma… cada cosa con que me cruzo es un germen de una historia intrigante.

A pesar de escribir terror, las dedicatorias de tus libros, los epílogos, y las notas que das a la prensa, dan cuenta de una persona muy sensible. ¿Cómo convive toda esa oscuridad en Patricio Chaija?

Es todo parte de mi imaginación. Es un lindo ejercicio separar lo real de lo ficticio. Espero que nunca se me embrollen los dos mundos. Por lo demás, soy un tipo muy normal.

Los rostros de Galán-Salgado

por Marcelo Rubio

El cuarto donde lo introdujeron no tiene ventana, solo una mesa plástica y dos sillas actúan de mobiliario. El piso es de cemento y las paredes lucen, como decoración, pintura gris acerado. Cuando salió de Buenos Aires no pensó que terminaría en esa habitación de 3 x 3. Tampoco imaginaba eso durante los tiempos en los que fue actor de fotonovelas y debía posar con gesto de sorpresa, odio, felicidad (uno de los más difíciles. Tenía que ser muy preciso para evitar confusiones con otros rictus. Él colocaba los ojos hacia arriba y arqueaba las cejas, tal como había aprendido en la escuela de teatro). De vez en cuando lograba rozar los labios de alguna actriz, así de poco apasionados eran los besos en las fotonovelas. Nunca llegó a la televisión. Interpretó algún que otro papel, pero muy lejos de lo masivo. A veces cree que su representante no fue lo suficientemente hábil para negociar. En otros momentos asume que el talento personal no alcanzó.

Desde fuera del cuarto llegan conversaciones incomprensibles, ruidos de pasos. La voz femenina que emiten los parlantes es amable, todo lo contrario a la actitud de los policías que lo condujeron hasta allí. También carece de ese adjetivo el hombre calvo que debe agachar su cabeza para pasar por la puerta. Farfulla algo en alemán, está fastidioso y sudado. Se quita el saco, la camisa le queda demasiado justa.

—Martín Galán es mi nombre artístico, pero mi documento dice Jerónimo Salgado.

El germano corpulento se enoja, golpea la mesa con el puño. Galán o Salgado, como se prefiera, busca hacerse entender.

—Actuaba en fotonovelas —se pone de perfil, hace con las manos el gesto de fotografiar y dice—: Ich war ein glücklicher mann[1]. —La única frase que sabe en alemán.

Es verdad que lo habían enviado a hacer un curso de alemán, pero él fue a dos clases, consiguió un certificado falso y se olvidó del asunto. Le habría sido muy útil entender a ese hombre calvo en el aeropuerto de Frankfurt.

El germano coloca sobre el escritorio el pasaporte de Salgado, señala una hoja y pregunta, pero Galán o Salgado, al momento da igual, no comprende y procura continuar explicando algo que al hombre calvo no le interesa.

—Fotonovelas. Fui algo famoso en mi país. Uno de los editores sugirió que me cambiara el nombre de Jerónimo Salgado, porque no sonaba bien.

El calvo resopla, se pone de pie, toma el pasaporte y sale dando un portazo. Salgado se siente emocionado. Por primera vez está viviendo algo apasionante. Galán no sabe si conoce esta sensación.

Captura de pantalla 2018-03-14 a las 9.07.46 a.m..pngHacer fotonovelas era poco excitante, solo un motivo lo mantenía interesado: saber cómo serían las lectoras de esas publicaciones. Por algún tiempo las imaginó delgadas, apenas maquilladas, leyendo en un sofá mientras disfrutaban del té con masas. Hasta el día en que al comprar media docena de huevos descubrió que estaban envueltos con las páginas de una fotonovela suya. Allí la idea sobre sus lectoras cambió, no sé si logró acercarse a la realidad, pero seguro dejó de ser tan naíf.

Había pasado varios meses sin trabajo. Fracasaron los proyectos para hacer teatro y las fotonovelas ya no eran un éxito. Su participación en la película La dama gris mereció una crítica lapidaria. El periodismo tuvo para con Galán los mismos malos modos que el grandulón.

Al nuevo trabajo, por el cual ahora está en ese cuarto, acostumbraba llegar todas las mañanas a las nueve; sobre el escritorio lo aguardaba la tarea que alguien, secretamente, dejaba allí. Por lo general le tocaba desgrabar cintas de audio y, cada tanto, algún video. Era un trabajo aburrido, sin embargo lograba cobrar un sueldo. El agradecimiento siempre era para su primo, responsable de su ingreso al servicio. La labor terminada quedaba en el escritorio y otro alguien la retiraba. Durante el mediodía pasaba un supervisor. La tarea de tipear era tediosa y, además, las conversaciones solían carecer de interés (alguna vez Salgado acomodaba verbos o agregaba adjetivos). El momento de mayor gloria para Salgado, no puedo afirmar que lo fuera para Galán, resultó cuando desgrababa una receta de pastaflora. El supervisor le dijo que esa no era una receta, ahí había un mensaje encriptado.

—Tal vez de una célula terrorista. Siga, siga, y veremos qué sacan los de arriba.

Salgado transcribió con esmero e hizo una copia para él. Compró el libro Cómo decodificar mensajes y pasó el fin de semana procurado encontrar el recado oculto. No lo encontró. Un par de jornadas después consultó al supervisor por aquella receta.

—¡Ah! No, no había nada útil, salvo que la mujer de uno de los decodificadores aplicó la receta, y parece que la pastaflora le salió deliciosa.

Aquella vez estuvo a un paso, ahora, en ese cuarto, sabe que está parado sobre la misma gloria. Durante la semana en la que preparó el viaje, recibió en su escritorio el sobre con escasas instrucciones, el pasaje a Frankfurt y algunos euros. El supervisor se acercó para preguntar si estaba todo claro. Ya en ese momento Galán armaba el personaje.

—¿Tengo que llevar pistola?

—Déjese de joder, Salgado. Acá no se trata de disparos, tiene que usar la cabeza y su conocimiento del alemán.

Captura de pantalla 2018-03-14 a las 9.08.16 a.m.El pelado grandote abre la puerta y entra una mujer, debe pasar los cuarenta años, tampoco tiene un gesto amable. Salgado piensa que debe ser una característica de todos los habitantes de Alemania; Galán no piensa, porque según él, es actor de fotonovela y no le pagan por tareas intelectuales.

Salgado se pone de pie para recibir a la mujer. Tal vez porque es la primera presencia femenina que tiene desde hace meses, es que advierte la propia desprolijidad. El traje gris que eligió para el viaje no le cae bien, y además, los pantalones se ven arrugados. Avergonzado de su condición apenas mira a la mujer. Ella apoya la cartera roja sobre el escritorio, es una dama elegante, huele a perfume fresco. El alemán cierra la puerta, Salgado conoce la voz de su visita.

—¡¿Qué diablos pasó?! Se suponía que mandarían a un espía con experiencia.

Salgado se arrellana en el asiento, a Galán el rostro de la mujer le parece fotogénico, un papel de malvada le caería perfecto. La voz cascada por el cigarrillo prosigue.

—Todo esto demora la misión. Lo comprende, ¿verdad?

—Sí —vacila Salgado—. Pero no me quedaron claros algunos puntos de la misión.

—Es que un espía sabe las cosas sin que se las digan. Ahora cuénteme cómo ocurrió.

—¿Cómo ocurrió qué? —levanta la voz Salgado.

—¡Hable bajo, hombre, puede haber micrófonos! —dice enojada la mujer—. Lo detuvieron porque su pasaporte no fue sellado al salir de Buenos Aires.

—La chica del mostrador… —comienza a contar Salgado.

La chica, la chica; tres carajos, la chica. No le selló el pasaporte, y usted no lo advirtió.

—No.

—Debió ser una doble agente, tal vez se filtró información. ¿Usted habló con alguien sobre la misión?

—No.

—¡Claro, y qué mierda me va a decir!— A Salgado esta mujer le parece una mal hablada, obvio, está acostumbrada a trabajar entre varones. Para Galán es una heroína cabal de fotonovela: boquilla larga, revólver humeante y ojos entornados mirando a cámara—. Debo llamar a Buenos Aires para pedir un nuevo espía. La misión está en marcha y no se puede demorar.

—¿Y yo?

—Se vuelve a Buenos Aires, viejo.

La mujer se levanta, toma el bolso y sin decir más se retira. Hay unos segundos de silencio. Galán sabe que sin su heroína ya nada le importa de la misión, le da lo mismo que sea un éxito o un fracaso. Tal vez por eso, cuando el alemán calvo ingresa nuevamente al cuarto, con dos policías, lo encuentra luciendo una sonrisa sobradora. Salgado toma el pasaporte que le extienden, su bolso de mano, se abrocha el saco y sale del cuarto.

El pasillo hasta el espigón 5 es largo. Caminar lento no ayuda a postergar la deportación. Salgado volverá al viejo escritorio a desgrabar cintas de voces que desconoce. Galán se lleva en secreto un plan: venderle la historia a la industria del cine y hacerse famoso. Arriba del avión Galán comienza a redactar la historia en un papel cualquiera. A Salgado le parece tan igual a su tarea diaria que decide dormirse.

[1] “Yo era un hombre feliz”.

Proyecto La Combi

por Cristian Balestro

Proyecto La Combi tiene como finalidad, a través de una solución móvil, la exhibición gratuita de películas en proyección formato Cine en localidades que no cuentan con salas de cine y en espacios no convencionales (escuelas, hospitales, centros culturales, centros penitenciarios, etc). No son pocos los lugares que no cuentan con un espacio de recreación tan importante como el que puede ofrecer una sala de cine, por lo cual movernos y producir es fundamental para muchas personas que esperan con alegría la llegada del cine móvil.

Para la ejecución del Proyecto se cuenta con una Simpática Combi VW Modelo 86 (Dominio WPY934) acondicionada para el traslado y resguardo de equipo humano y equipamiento técnico: proyector, pantalla montable, parlantes, etc. Es indispensable contar con todo lo indispensable para movernos con rapidez, comodidad y respaldo, en el caso de cualquier contratiempo.

Captura de pantalla 2018-03-14 a las 8.57.32 a.m..pngNuestro Objetivo General es Promover, mediante una solución itinerante, la diversidad cultural y el fortalecimiento de la identidad a partir de la difusión de audiovisuales en proyección formato Cine de manera totalmente gratuita en espacios no convencionales.

En lugar de contemplar de manera indiferente la exclusión de muchas poblaciones a salas de cine, optamos por la búsqueda de sensibilizar, difundir, generar redes y contribuir a la promoción de la diversidad cultural mediante una solución itinerante basada en la proyección gratuita de películas formato cine.

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En redes sociales nos pueden encontrar como:

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Cristobal Sterpone: nuevo sonido serrano

por Graciela Spotorno

Cristobal Sterpone es un joven compositor, intérprete y productor musical nacido en la ciudad de Embalse, Córdoba. Comenzó su carrera en Hipnótica, un dúo formado en el 2008 en Córdoba capital donde tocaba la batería. Luego, trabajó como colaborador multi-instrumentista en bandas como El Viajante y Rayos Láser, pasando por importantes escenarios del país como Cosquín Rock, Mario Alberto Kempes y GEBA.

Su familia siempre estuvo ligada a la música y fue mamando eso desde chico. El hecho de tener instrumentos a su alcance y ver a familiares tocando todo el tiempo, llamó rápidamente su atención. Cristobal dice que el sentimiento musical es algo que traemos impreso y que, a la larga, sale a luz. Primero se acercó a una guitarra criolla que había en la casa de su abuela paterna y después a la batería, cuando se la regalaron sus padres al cumplir once años. Con ella, empezó a dar sus primeros pasos “rítmicos”.

En su adolescencia, formó parte de distintos grupos como baterista pero todo cambió cuando su papá le regaló una porta estudio de cuatro canales, una grabadora que le permitió juntar toda la música que venía acumulando. Y así, sin darse cuenta, comenzó hacer cosas solo. Con la llegada de su primer hijo y de una seguidilla de presentaciones como baterista de Hipnótica, su cabeza hizo un clic y tomó la decisión definitiva de mostrar sus propias canciones y comenzar su carrera solista.

Su primer EP se llama Búsqueda infinita y lo lanzó con Discos del Bosque, un sello discográfico independiente que lleva 6 años con base en Villa María dedicado a difundir nuevos referentes musicales serranos y de los alrededores. Reúne 7 canciones Pop-ElectroRock: “Un lugar sin nombres”, “La dueña del mar” (feat. Alexis Duarte), “Extraño desamor” (feat. Hipnótica), “Búsqueda infinita”, “Pantalla”, “Abrazame”, y “Momentos”. Todas ellas fueron escritas a lo largo de estos últimos años y se conocieron a través de una plataforma web el 11 de abril del 2016.

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En cuanto a la composición no tiene ningún método, se deja llevar por la inspiración. Su sonido y sus letras siempre fluyen naturalmente. Primero lo hace solo y después lo muestra y lo trabaja con el resto de los músicos de su banda.

Sus canciones hablan de amor, de sus hijos y de reflexiones y experimentaciones personales. Tienen un sello personal muy marcado, su sonido se caracteriza por ser experimental teniendo como base los sintetizadores, sin dejar de lado la guitarra y el bajo. Su voz es suave y delicada y está acompañada por coros. En vivo, suele presentar las canciones en el mismo orden que están en el disco.

En relación al porqué del nombre de este primer EP, Cristobal dice: “Búsqueda infinita es aquello que perseguimos día a día y para cada persona puede significar algo diferente, creo que lo importante es ser consciente de ello y así descubrir lo que cada uno necesita para su vida, siempre que haya búsqueda habrá encuentro. En mi caso es buscar y encontrarme con la música todos los días, con el amor de mis hijos, con la naturaleza y con lo que creo esencial para seguir adelante. En mi carrera es un punto muy importante, ya que venía haciendo demos durante años y no lograba darle una salida concreta, a partir de este disco todo cobra sentido y se encaminó para bien”.

FOTO-2 En relación a toda la movida musical que hay en Córdoba y en otros puntos claves como Buenos Aires y Rosario, Cristobal dice: “Creo que estamos ante una explosión musical muy interesante, de la cual me siento parte por el solo hecho de generar música nueva y porque cuando escucho a las nuevas bandas me siento mucho más identificado que años atrás, donde sentía un vacío importante y me costaba mucho más conectar. Hoy me sorprendo de ver tanta gente haciendo canciones bellas por todos lados. Hay que ver si estamos preparados para recibir y percibir todo ese arte, porque también están los que piensan que ya fue todo hecho y que lo nuevo no tiene sustento. Yo no creo que sea así”.

Actualmente está trabajando y grabando material nuevo. La idea es hacer un disco con doce canciones aproximadamente, poniendo especial atención en su delicado sonido y, nada más y nada menos, que de la mano de Tweety Gónzalez, uno de los productores y tecladistas más importante de Argentina. Tweety fue pionero en el uso del sistema midi y de los sámplers en el rock argentino a partir la década del 80´ pero que saltó a la fama por tocar los teclados y las programaciones con Soda Stereo en su época dorada hasta la reunión en el 2007 de Me veras volver y también con Gustavo Cerati en su etapa solista. Nadie mejor entonces que él para trabajar lo nuevo de Cristobal Sterpone.

Mientras tanto, Cristóbal sigue presentando Búsqueda infinita por todo el país con un alto grado de aceptación por parte del público y de la crítica.