CÁLLATE MARK: CHICOS UN POCO REBELDES

por Graciela Spotorno

Esta banda nació en el año 2008 cuando sus cuatro integrantes comenzaban el colegio secundario.  Dos años más tarde, empezaron a tocar en vivo y a definir suestilo propio y moderno partiendo de una esencia power,con influencias del new wave.  Un estilo de rock que surgió en la década de los ochenta como derivación del punk, que se caracterizó por suavizar las formas de éste con sonidos claros, voces melódicas, el uso de sintetizadores, etc.

“Cállate Mark” es una canción perteneciente al grupo de rock argentino Sumo. Formó parte del álbum titulado Fiebre de 1989. Fue escrita por Luca Prodan y la letra está dedicada a Mark David Chapman, famoso por haber asesinado de cinco balazos al músico inglés John Lennon (The Beatles) el 8 de diciembre de 1980. Esta canción inspiró a estos cuatro muchachos capitalinos para el nombre de la banda.

Sus integrantes son Tadeo Luna (voz), Florían Fernández Capello (guitarra), Lautaro “Laucha” Rico Gómez (bajo) y Julián Gondell (batería). Es importante destacar que Florián además de ser un excelente guitarrista (a pesar de su corta edad) es el hijo de Vicentico,  el líder de Los Fabulosos Cadillacs.

Primero empezaron haciendo covers tanto en inglés como en español, hasta que vieron que eran capaces de componer sus propios temas. El primer disco Balboa fue grabado en el año 2013 (con solo 17 años) con 10 canciones en las que se percibe la influencia de bandas clásicas como The Clashy The Who hasta las actuales como Strokes y Artic Monkeys.

El disco salió por bandcampy no a través de una transnacional como se esperaría de una banda que tiene todo el apoyo y los contactos musicales tanto en Argentina como en el exterior, gracias a Vicentico. Pero el líder de los Cadillacs solo se ocupó de la producción junto al grupo. La mayoría de los temas fueron compuestos por Florián y “Laucha” Rico Gómez y la elección del nombre de este primer material, derivó del fanatismo de todos ellos por Rocky Balboa, personaje interpretado por Sylvester Stallone en la saga Rocky.

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En este disco “Donde voy” es el hit, la canción que convence en la primera escucha y que tiene video propio. De esta manera, empezaron a sonar en las radios más importantes del país y a dar sus primeros shows masivos en diferentes festivales tanto en Argentina como en el exterior.

Este punk criollo y por momentos sentimental, suena muy poderoso y fresco en vivo. Es un trío potente muy bien ensamblado. El bajo lidera las armonías instrumentales junto a los riffsde la guitarra de Florián y una  batería que suena ligera y estruendosa. Tadeo Luna, el vocalista, tiene el estereotipo del típico cantante de rock pero que logra su propia personalidad arriba del escenario. Estos chicos tienen una energía renovadora, llevan mucho punk rock adentro y, a la vez, son como cualquier chico de barrio por su sencillez en la manera de pensar y de vivir.

En el 2017 salió su segundo disco Todo/Nada. Esta vez, la producción estuvo a cargo de Tuta Torres bajista de Babasónicosque a la hora de grabar el disco se animó a probar de todo. Los entendió y los exprimió musicalmente hasta el fondo y dejó que cada uno de ellos hiciera el aporte que les pareciera necesario para la terminación del disco.

Este trabajo contiene 13 canciones compuestas, en su mayoría, por Florián y “Laucha”.  El grupo muestra más actitud y madurez tanto en las letras como en lo musical. Las canciones van desde el desamor hasta tener muchas referencias (casi inconscientes) al fuego y a los incendios. De ahí nace la idea para realizar el arte de tapa de Todo/Nada.

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El punk rock argentino ya no está acéfalo. Gracias a chicos como estos, que entendieron y demostraron que a través de acordes poderosos y eléctricos podían cubrir “categorías” o “géneros” que estaban vacíos sin planificarlo. Una prueba de ello fue la nominación que tuvieron por Todo/Nada a los premios Carlos Gardel 2018 como “Mejor Álbum de Rock Pesado/ Punk”.

Cállate Mark está sumergido dentro de un lugar en el que se siente cómodo y que va por mucho más.

Para escucharlos hacé clic aquí: https://www.youtube.com/watch?v=qwSfC6hb7Ws

 

 

 

 

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POTRA: POP-ROCK CON AROMA DE MUJER

por Graciela Spotorno

Potra es un grupo liderado por Sofía Vitola, cantante, guitarrista y compositora rosarina (ex Lavial y Plan be), hermana de Joaquín Vitola (cantante de Indios) y de Gonzalo Vitola (guitarrista de La Zimbabwe). Desde muy pequeña, se vio influenciada por sus hermanos y por otros miembros de la familia pero fue con Joaquín con quien la unión musical  resultó más fuerte. Siempre se juntaban a tocar y a grabar de manera casera y a los dieciséis años comenzó a estudiar guitarra, violín y audioperceptiva (base intuitiva para el proceso de formación musical).

A los veinte, tomó la decisión de abandonar la carrera de Letras en la Universidad de Rosario y se mudó a Buenos Aires para estudiar en la Escuela de Música Contemporánea. Allí conoció a Candelaria Molina Zavalia, con quien estableció una gran amistad y formaron Potra en el 2013. Primero aparecieron algunas canciones y después se empezaron a juntar en una sala de ensayo para tocar y armar los temas. Por último, apareció el nombre de la banda.

Editan su primer EP Electricidad en formato digital, con cuatro canciones: “Electricidad”, “Me gustás”, “Por vos” y “Si me corro”. La pre producción fue realizada con su hermano Joaquín y después le mostraron el material grabado al productor  Ezequiel Kronenberg . Él les propuso grabarlo en un estudio y sacarle un poco más el jugo a las canciones. En julio de ese mismo año, salió el primer video clip oficial del tema “Por vos”, la más pop y pegadiza. Luego Potra fue seleccionada para representar a la Argentina en el Worldmusic Festival Weltenclang en Ingolstadt, Alemania, en abril del 2015. A su vuelta, siguieron presentándose en escenarios de Buenos Aires, Rosario y Montevideo.

Candelaria es una guitarrista de backgroung jazzero, también cantante y compositora. En el 2015 sacó en paralelo su propio proyecto solista Pornopop con siete canciones pero sin dudas es la media naranja musical de Sofía en Potra. Vienen tocando juntas desde hace diez años y se conocen tanto que muchas veces se presentan las dos solas a hacer versiones acústicas de sus temas.

En el 2016 editaron de manera independiente bajo el mismo nombre de Potra un disco con once canciones en formato físico. El álbum fue producido nuevamente por Ezequiel Kronenberg, quien también participó en los teclados y en las guitarras. Lo grabó Luciano Pedreira en Spector Studios y la masterización estuvo a cargo de Daniel Ovie. Completan la banda Francisco Sarmiento en bajo y Rodrigo Geni en batería y coros.

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Este disco contó con un dueto del inseparable Joaquín en la canción “Todo azul”, que también tiene su propio video con excelentes efectos lumínicos “azulados”, combinados con los ojos celestes de los hermanos rosarinos.

En  Potra se fusionan lo estético, lo musical y lo compositivo de manera homogénea. Es muy importante el factor visual y las letras dan cuenta del universo femenino. Las canciones hablan sobre las relaciones en general, aunque en un principio parezcan que son puntualmente sobre relaciones de pareja. Están relatadas en primera persona por una voz femenina, que tiene una manera simple y directa de decir las cosas sin llegar a ser cursi. Vitola no tiene ningún problema en decir que le gusta desde David Bowie hasta Alejandro Sanz y Luis Miguel, pasando como su mayor inspiración la recordada María Gabriela Epumer (Viuda e Hijas de Roque Enroll-Charly García).

Tanto en el disco como en vivo, este dúo de chicas muta de un sonido dulce y melancólico a tremendos solos de guitarra. Pasan de una canción power dedicada a los chicos como “Pelotas” a “Que si que no”, donde se confunden la amistad con el amor, la histeria y la indecisión, hasta una divertida y quizás cliché por su temática como “Horóscopo”.

Durante los años 2015 y 2016, Potra giró por México, Alemania y Argentina donde hicieron una serie de recitales muy importantes para su difusión y el reconocimiento local.

Sofía disfruta mucho del arte en general y afirma que lo estético está muy relacionado con la música y que la gente, por ejemplo, mira más una foto que el disco en sí. En los tiempos de las plataformas digitales también dice: “Me emociona tener el disco en la mano, me dicen que no imprima más porque ya los discos no se usan, pero yo quiero tenerlos. Hay una parte del público, de los amantes de la música, que también quieren tenerlos”.

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Este dúo pop-rock con aroma de mujer es una de las bandas emergentes femeninas con mayor proyección. Saben estar bien acompañadas musicalmente, ya sean hombres o mujeres,  lo que despierta es la admiración y la amistad de sus pares de la escena local. Un claro ejemplo de ello es Rosario Ortega, otra chica que viene pisando fuerte más allá del peso del apellido que lleva. Hicieron juntas la canción “No te vayas”, banda de sonido de la película  El futuro que viene de Constanza Novick con Dolores Fonzi y Pilar Gamboa que se estrenó el 12 de octubre del 2017. En el mes de los enamorados de este 2018 presentaron en las redes, un video de un tema nuevo, Déjate enamorar.

Potra sigue tocando por diferentes escenarios de Buenos Aires y Sofía tiene varios objetivos propios a seguir, componer, grabar, y por sobre todo crecer.

 

 

Entrevista a Tranki Punki

por Adrián Giorgio

Tranki Punki es una banda cordobesa, integrada solamente por mujeres que además de componer música, tienen un gran compromiso social en la realidad actual. Te las presentamos en esta entrevista exclusiva que Lembra tuvo con ellas.

¿Cómo se formó la banda y a qué se debe el nombre de Tranki Punki?

La banda se formó como se forman todas las grupas de amigas. Algunas nos conocimos en el profesorado de música, otras somos amigas desde el secundario, otras del conservatorio o de la caravana. A todas nos gusta hacer punk, cada una le aporta lo suyo desde su instrumento y su personalidad, entonces ¿qué mejor que hacerlo en manada?

El nombre tiene que ver con la fusión que hacemos. Es un punk que admite cualquier cosa que se nos venga en gana tocar, a veces más fiestero o más balcánico o más hardcore o más ska. Mandamos a volar el mandato de “lo que debería sonar” en una banda de punk, somos relajadas en ese aspecto.

¿Por qué punk balcánico? ¿Y cordobés?

El carácter punk sale de la distorsión de las guitarras, el bajo al frente y la batería. La impronta más cordobesa va de la mano de la percu y del acordeón, que también influye muchísimo junto al violín y la guitarra en los pasajes más balcánicos de la banda. Esa mezcla mete un pogo fiesterazo, 30% punk, 70% fernet.

De todos modos, está bueno contar que los temas que estamos componiendo para nuestro próximo disco, si bien mantienen tintes cuarteteros o gitanos, también juegan con otros estilos.
Fuera de lo musical, decimos punk cordobés porque somos de Córdoba, nos hemos criado y ambientado en la contradicción de la ciudad de las campanas y del Cordobazo, de la Reforma universitaria y del 70 por ciento a Macri. Las Tranki Punki militamos ser una banda de Córdoba, en el sentido de que apostamos a la federalización de los espacios, de la música, de sostener y ampliar la movida cultural local.

¿Qué artistas las influyeron?

Al ser siete trankipunkis tenemos gustos bastante variados, pero Todos Tus Muertos, Las Manos de Filippi, Gogol Bordello, Nirvana, Los Brujos, Actitud Maria Marta, Kumbia Queers, entre otras bandas, llegan a unirnos a todas.

Debido a esta mixtura de géneros, ¿qué sucede con el público que asiste a sus shows?
Se arma un pogo re fiestero, aún en los temas más instrumentales. Cuando el público es nuevo, por ahí al comienzo no entiende qué está pasando, pero al tercer o cuarto tema, ya están agitando, haciendo pogo, bailando. Apuntamos a que la experiencia en vivo sea una descarga eufórica y caravanera.
Y hay de todo, nos encanta poder participar en movidas sociales, como así también en festis de cumbia o de punk. Con la mixtura de géneros lo que sale es eso, un pogo muy zarpado mezclado con baile y birra.

Si tuvieran que definirse en una frase, ¿cuál sería?

Borrachas pero buenas muchachas.

En algunas de sus letras, como por ejemplo Será o Tresdoce, se denuncia una realidad social. ¿Piensan que esto constituye una característica de la banda?
La verdad es que empezamos a componer desde ese lugar sin proponérnoslo. Escupir la realidad como nosotras la registramos, es algo muy intuitivo, nos sale solo.

Puede ser también que exista una cuota de responsabilidad social en la comunicación de ciertas posturas nuestras porque no son una voz individual, sino la voz de muches. Desde el principio, notamos que nuestro público se identifica con esas letras y las canta desde adentro como nosotras. Esa sensación de identificación, de conjunto, de saber que estamos cantando en un escenario lo que muches cantan en las calles, esa catársis colectiva que trasciende el humo de los escenarios, eso es lo verdadero, lo que nos fortalece y nos mantiene en movimiento.

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¿Cómo fue su experiencia al participar en las marchas de #Niunamenos?
Las marchas que organiza el colectivo #Niunamenos son súper movilizantes. Los abrazos con tus compañeras, los testimonios de familiares y amigues, pensar en aquelles que ya no están, pensar que algunes estuvieron en una marcha y ya no están en la siguiente, todo eso te cambia, todas esas ausencias te atraviesan y te transforman.
No es empatía nada más, verse reflejada en los ojos de todes lxs que están ocupando la calle en ese momento es, sobre todo, un ejercicio de empoderamiento. El dolor, la rabia y la impotencia se vuelven lucha, de a muchxs. Desde lo que cada unx hace, arriba o abajo de las tablas, lo importante es salir a la calle, ocupar y resistir.

¿Cuáles son sus planes para el futuro?

Vamos a empezar este 2018 haciendo una gira por Uruguay.
A la vuelta nos metemos de lleno con la preproducción del disco que se viene. Estamos componiendo temas nuevos que vienen con mucho más desarrollo de la fusión manija de ritmos y melodías locas que hacemos. También tenemos ganas de sacar más videoclips (en 2017 estrenamos Será en 360 y el video de Tengo) y de seguir girando como hicimos el año que pasó. La idea es poder fortalecer todas esas redes que se fueron tejiendo con bandas de acá de Córdoba, de Mendoza y de Buenos Aires, ampliar un poco más el espectro y seguir viajando.

¿Una anécdota graciosa que les haya pasado en un show?

Una anécdota graciosa fue cuando tocamos en Chile, un pibe que era de otra de las bandas que tocaba, con el que estuvimos compartiendo cervezas y demás. Al bajarnos del escenario después de tocar, se nos acerca con la mejor onda para felicitarnos muy cariñosamente con un “uuuuh estuvo muy bueno, sonaron muy bien a pesar de ser mujeres.” No hay remate.

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Cristobal Sterpone: nuevo sonido serrano

por Graciela Spotorno

Cristobal Sterpone es un joven compositor, intérprete y productor musical nacido en la ciudad de Embalse, Córdoba. Comenzó su carrera en Hipnótica, un dúo formado en el 2008 en Córdoba capital donde tocaba la batería. Luego, trabajó como colaborador multi-instrumentista en bandas como El Viajante y Rayos Láser, pasando por importantes escenarios del país como Cosquín Rock, Mario Alberto Kempes y GEBA.

Su familia siempre estuvo ligada a la música y fue mamando eso desde chico. El hecho de tener instrumentos a su alcance y ver a familiares tocando todo el tiempo, llamó rápidamente su atención. Cristobal dice que el sentimiento musical es algo que traemos impreso y que, a la larga, sale a luz. Primero se acercó a una guitarra criolla que había en la casa de su abuela paterna y después a la batería, cuando se la regalaron sus padres al cumplir once años. Con ella, empezó a dar sus primeros pasos “rítmicos”.

En su adolescencia, formó parte de distintos grupos como baterista pero todo cambió cuando su papá le regaló una porta estudio de cuatro canales, una grabadora que le permitió juntar toda la música que venía acumulando. Y así, sin darse cuenta, comenzó hacer cosas solo. Con la llegada de su primer hijo y de una seguidilla de presentaciones como baterista de Hipnótica, su cabeza hizo un clic y tomó la decisión definitiva de mostrar sus propias canciones y comenzar su carrera solista.

Su primer EP se llama Búsqueda infinita y lo lanzó con Discos del Bosque, un sello discográfico independiente que lleva 6 años con base en Villa María dedicado a difundir nuevos referentes musicales serranos y de los alrededores. Reúne 7 canciones Pop-ElectroRock: “Un lugar sin nombres”, “La dueña del mar” (feat. Alexis Duarte), “Extraño desamor” (feat. Hipnótica), “Búsqueda infinita”, “Pantalla”, “Abrazame”, y “Momentos”. Todas ellas fueron escritas a lo largo de estos últimos años y se conocieron a través de una plataforma web el 11 de abril del 2016.

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En cuanto a la composición no tiene ningún método, se deja llevar por la inspiración. Su sonido y sus letras siempre fluyen naturalmente. Primero lo hace solo y después lo muestra y lo trabaja con el resto de los músicos de su banda.

Sus canciones hablan de amor, de sus hijos y de reflexiones y experimentaciones personales. Tienen un sello personal muy marcado, su sonido se caracteriza por ser experimental teniendo como base los sintetizadores, sin dejar de lado la guitarra y el bajo. Su voz es suave y delicada y está acompañada por coros. En vivo, suele presentar las canciones en el mismo orden que están en el disco.

En relación al porqué del nombre de este primer EP, Cristobal dice: “Búsqueda infinita es aquello que perseguimos día a día y para cada persona puede significar algo diferente, creo que lo importante es ser consciente de ello y así descubrir lo que cada uno necesita para su vida, siempre que haya búsqueda habrá encuentro. En mi caso es buscar y encontrarme con la música todos los días, con el amor de mis hijos, con la naturaleza y con lo que creo esencial para seguir adelante. En mi carrera es un punto muy importante, ya que venía haciendo demos durante años y no lograba darle una salida concreta, a partir de este disco todo cobra sentido y se encaminó para bien”.

FOTO-2 En relación a toda la movida musical que hay en Córdoba y en otros puntos claves como Buenos Aires y Rosario, Cristobal dice: “Creo que estamos ante una explosión musical muy interesante, de la cual me siento parte por el solo hecho de generar música nueva y porque cuando escucho a las nuevas bandas me siento mucho más identificado que años atrás, donde sentía un vacío importante y me costaba mucho más conectar. Hoy me sorprendo de ver tanta gente haciendo canciones bellas por todos lados. Hay que ver si estamos preparados para recibir y percibir todo ese arte, porque también están los que piensan que ya fue todo hecho y que lo nuevo no tiene sustento. Yo no creo que sea así”.

Actualmente está trabajando y grabando material nuevo. La idea es hacer un disco con doce canciones aproximadamente, poniendo especial atención en su delicado sonido y, nada más y nada menos, que de la mano de Tweety Gónzalez, uno de los productores y tecladistas más importante de Argentina. Tweety fue pionero en el uso del sistema midi y de los sámplers en el rock argentino a partir la década del 80´ pero que saltó a la fama por tocar los teclados y las programaciones con Soda Stereo en su época dorada hasta la reunión en el 2007 de Me veras volver y también con Gustavo Cerati en su etapa solista. Nadie mejor entonces que él para trabajar lo nuevo de Cristobal Sterpone.

Mientras tanto, Cristóbal sigue presentando Búsqueda infinita por todo el país con un alto grado de aceptación por parte del público y de la crítica.

Sonar

            por Alan Ojeda

Hay mucho sol, y eso es bueno, sobre todo cuando uno se va a pasar el día caminando de una carpa a la otra, desde temprano. El colectivo, por suerte, me deja justo en la puerta de Tecnópolis. Hasta el momento nunca pisé el lugar. Me sorprenden las dimensiones del predio y el tamaño de las construcciones. Por años me limité a ver esta pequeña ciudad a la distancia desde la ventana de algún colectivo.

Me resulta raro no escuchar ni un sonido desde afuera. El primer checkpoint se ocupa de vigilar que no entres con botellas que contengan agua —sí, el problema no es la botella, sino el agua. No entiendo cuál es la norma, pero me tomo toda el agua y me dejan pasar sin hacer ningún cacheo. Podría haber entrado a un pequeño niño vietnamita atado a mi espalda, pero no con una botella CON agua—. La gente camina en una procesión silenciosa. Hay pocas personas aún. De hecho, el lugar está bastante desolado, demasiado para un evento masivo con actividades desde las 14 h. En otros eventos, sobre todo de música electrónica, los asistentes se preparan desde temprano. El Sónar, en general, posee un Line-up bastante electrónico. En su versión original en Barcelona, desde mediados de los años 90´s, el Sónar ha convocado Djs y productores como Jeff Mills, Plastikman, LCD Soundsystem, Marcel Dettmann, Carl Craig, Nicolas Jaar, Speed J, Carl Cox y Dj Hell. Si bien el festival se propone como un espacio musical de experimentación y vanguardia, gran parte de los músicos pueden considerarse directamente músicos electrónicos. Por extensión y razonamiento lógico, podríamos deducir que electrónico=experimentación. ¿Por qué no hay más gente queriendo bailar desde temprano? Al menos yo estoy para eso.

Sigo caminando por esta pequeña ciudad tecnológica/científica algo lo-fi. Si bien Tecnópolis puede ser interesante y un espacio importante a nivel difusión y divulgación, al caminar por esas calles no puedo dejar de pensar en cierta precariedad. ¿Por qué? Bueno, intentaré explicarlo. Supongamos que cada país es alumno de una escuela y llegó el día de mostrar los proyectos de fin de cursada. Cuando nos toca presentar nuestro proyecto, mostramos una batería hecha a base de limones, que puede hacer encender una lamparita de pocos watts. Luego viene Japón y le presenta a sus compañeros un reloj de bolsillo que funciona a base de fisión nuclear y que es capaz de dar energía a un edificio entero. Entre la necesidad, el ego y la precariedad. En ese delta parece que construimos todo, pisando el barro que nos llega hasta las rodillas, pero mirando a un horizonte que no es el nuestro. ¿Ejemplo? Argentina fue la sede de una de las Creamfields más grandes del mundo, sin embargo, la seguridad siempre fue nula, hasta que en los últimos años un par de personas resultaron apuñaladas. La UMF no tardó mucho en tener su par de muertos y ediciones post-lluvia con barro hasta el pecho. Lolapalooza no quería ceder su nombre para su evento en Argentina por los bajos estándares de los eventos musicales que manejaba cada año. Por último, pero no menos importante, Time Warp terminó con 5 muertos por policonsumo, lo que derivó en una investigación que reveló una sobreventa de entradas equivalente al doble de la capacidad para la que estaban habilitados los pabellones de Costa Salguero. ¿El Sónar será la excepción? Esta es la tercera edición. En un principio el predio parece lo suficientemente grande como para poder realizar eventos sin problemas de capacidad, con una buena división del público y espacio al aire libre.

El día va a ser largo y tengo sólo 200 pesos en la billetera. Calculo como van a ser mis gastos. Es fin de mes, no tengo más efectivo ni plata disponible en ninguna cuenta bancaria. ¿Tarjeta de crédito? Ni hablar. Habrá que usarla para sobrevivir hasta cobrar. Llego a donde se encuentran los espectáculos. Hay tres espacios que se supone que tienen tres perfiles musicales diferentes. Yo entro al más cercano, que se encuentra dentro de un pabellón donde hay equipos musicales y 3D para experimentar. A la vista hay un patio y antes del patio una zona de comidas y bebidas. Los precios: agua de 500ml $80, lata de Quilmes de 500ml $120, cono de Papas $80, hamburguesa —imaginen el concepto más básico de hamburguesa, eso que pensamos cuando escuchamos la palabra “Paty”— $150. Sí, el día va a ser largo. No tengo agua, son las 15 h y faltan al menos 8 horas hasta el cierre del festival en manos de la banda islandesa Sigur Ros.

Entro a la carpa SonarClub. Es la hora de Ibiza Pareo, un dúo electrónico medio retro con un estilo post-punk/new-wave playero, aggiornado para nuestra época. Suena bien, tiene ritmo. El groove suave del House se mezcla con una voz etérea que genera una leve sensación de alucinación auditiva en un oasis. Como si la voz llegara de algún lugar o de todas partes. Aunque muchos anticuados digan que la música electrónica es fría, suelo encontrarla más sensual y sexual que otros géneros tradicionales. La forma en la que el sonido estimula el cuerpo y la mente, sin la necesidad de anclar la voz o la música de una fuente determinada, como si por fin pudiéramos perdernos sin prestar atención a “quién canta” o “quién toca”. Mientras aprovecho para bailar. Estoy solo y no hay mucha gente en el lugar. La mayoría son amigos o colegas de los músicos que tocan temprano. Los únicos que desentonan un poco son unas diez personas con una remera de Sigur Ros que están sentadas contra la reja que separa el escenario de la pista, donde colgaron una bandera de Paraguay. Parecen haber encallado ahí, por voluntad propia. El show dura media hora y rápidamente entra Carisma a escena. Es un buen set y lamento que no haya más gente para bailar. Lamento que la gente no haya decidido venir temprano para aprovechar a los otros artistas, pero esa falencia habla más de la organización que de la ausencia de asistentes. ¿Acaso el festival estuvo armado en torno a un único artista “convocante”? Carolina Stegmayer e Ismael Pinkler, los integrantes de Carisma, tocan mientras saludan a los amigos que van llegando de a poco. Trato de enfocarme en la música. Hay mucho espacio disponible. Literalmente me siento abriendo una pista en las primeras horas de la noche, pero recién son las cuatro de la tarde.

Antes de que termine el show de Carisma, salgo a dar una vuelta. La señalización es nula. Busco el nombre de las carpas en vano, ya que hay pocos carteles y mal señalizados. Algunos de los que vigilan las entradas de las carpas siquiera saben qué espacio es. No es muy difícil, no hay tanta variedad, solo son tres. En fin. Lo que si es visible es la larga línea de foodtrucks ejerciendo su derecho a poner la comida a precios absurdos. Sesenta hamburguesas de marca salen, en Mercado Libre, aproximadamente 1450 pesos; 72 panes 390 pesos. Es decir: el costo total de cada hamburguesa para la venta, sumando ingredientes varios, no puede exceder los 34 pesos. Si la hamburguesa sale 150 pesos, implica que se vende a 4 veces su precio. Aún así hay gente que compra. Cuando veo a las personas haciendo fila, entiendo que el evento hace un corte de clase. Los precios son prohibitivos. ¿Casi 300 pesos para una hamburguesa y una lata de cerveza de supermercado chino? Al parecer, por lo que indican los precios, este festival es territorio uruguayo. Precio uruguayo, pero sin sus beneficios. Encuentro, casi de casualidad, un cartel con los line-ups. Aún falta para Catnap, así que voy de nuevo al SonarClub a ver al chileno Alejandro Paz, que está por empezar.

Conozco a Alejandro Paz como Dj del sello Cómeme, pero ahora presenta su nuevo LP llamado Sin llorar, acompañado de una banda. Este nuevo trabajo está bajo el sello argentino Gaiser Discos y tiene un formato más y tradicional. Cuando empiezan a tocar automáticamente vienen a mi mente un par de asociaciones. La primera es Virus. Un sonido electrónico, un poco más rockero que Ibiza Pareo, pero mucho más lúgubre. ¿Un defecto? La performance del cantante, es decir, de Alejandro Paz. Ser un frontman implica otro tipo de compromiso con la performance. Hay Djs que suelen dejar eso de lado, cosa que no me importa, porque uno se enfoca más en la música que en la personalidad, si de verdad le interesa lo que sucede en la pista, pero un formato banda implica determinado culto a la personalidad. Hay alguien canalizando la atención del público mientras canta. ¿Otro defecto? El bajo desarrollo lírico de las letras. Mantienen el ritmo, pero eso no es suficiente. Si vas a forzar la atención de los oyentes a escuchar una letra, al menos tiene que tener algo. Las letras son tan áridas y taciturnas como la performance de Alejandro. Pero bueno, aún tiene un largo recorrido y la banda suena muy bien, lo que no es poco.

Es la hora de ir hacia el SonarComplex, un auditorio techado en forma de teatro griego en miniatura. Justo se encuentran preparando el sonido para Catnapp. Amparo Battaglia es argentina, pero canta en inglés, el esperanto de la industria cultural. Hace unos años se fue a Berlín a trabajar, a desarrollar su carrera como artista, cosa que en Argentina suele ser algo bastante difícil para cualquiera, salvo que seas artista plástico y pertenezcas a algún tipo de elite. Si cumplís con esos requisitos podés exponer un “Jenga” hecho de galletitas en un ArteBA, que vas a poder hacer plata. Antes de su exilio artístico, había entrevistado a Amparo en la casa de una amiga. En esa entrevista ya dejaba entrever la potencial carrera que había para desarrollar en el exterior. Acá parece haber solo dos estados de mercado: ausencia o saturación monopólica, que se retroalimentan para producir un under bastante endeble y cortoplacista desde hace un tiempo a esta parte. Por otra parte, Berlín es, hace más de diez años, la meca de la cultura mundial, sobre todo en música electrónica, aunque no se limita a eso. Hoy en día Berlín es lo que fue París en el siglo XIX. Es el lugar de las oportunidades, donde la producción experimental de arte puede ser suficiente para la supervivencia. Igual, no es novedad. Siempre está presente el cipayismo del público argentino que solo valora aquello que ha triunfado afuera, como si nunca hubiera existido hasta ese momento. Son las 17:45 h y Catnapp ya está en el escenario. El set up es mínimo. La magia de la era digital: todo lo que necesitas para hacer música cabe en un par de equipos. Su show es muy enérgico: ritmos, texturas, hip-hop y desplazamiento sobre el escenario. Su voz me hace acordar un poco a Yolandi, de Die Antwoord. Un registro muy agudo lanzando frases a un ritmo muy rápido, en vivo y en directo. Lamentablemente la gente no baila, la disposición del mini-teatro griego hace que el espacio delante del escenario sea muy pequeño y que resulte también un poco intimidante exponerse. Todas las luces están prendidas. Pese a eso, poco a poco la gente que entra se posiciona adelante y empieza a bailar, invitando a que la gente se vaya sumando. Catnapp hace una buena performance. Sería absurdo cuestionar su elección lingüística. Si bien implica cuestiones muy complejas que ponen en juego las relaciones de fuerza en la cultura nacional y global, y la ubicación en un espacio más hegemónico de las dinámicas de la circulación del arte, eso no le resta calidad. No son pocos los argentinos que le deben lo mejor de su carrera a otro país, que les ha dado la oportunidad que nosotros no supimos dar. Nadie siembra en el páramo.

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Al final del show encuentro de casualidad a unas amigas que vinieron a ver a Sigur Ros, pero aprovecharon para ver también otras cosas, sin mucho entusiasmo. Decidimos ir a sentarnos un rato, mientras hablamos, nos quejamos de la organización, de los precios y de la extraña oferta de artistas que puso en su line-up el festival. Observamos alrededor. Una de mis amigas señala la increíble uniformidad estética de los asistentes. Casi todos parecen vestidos por la misma marca o conjunto de marcas de ropa. Miro a mi alrededor y veo algunas personas que conozco, y con las cuales comparto poco y nada. “¿Qué hago acá?”, me pregunto. Pero la respuesta es fácil: “No pagaste la entrada”. No suelo ir a eventos masivos: el precio siempre es exorbitante, el trato y la organización pésimos. Siento que el público tiene una relación con los festivales que limita con lo sadomasoquismo. Hay un pacto implícito: dejaré que me traten mal, me quejaré, pero igual volveré a pagar un promedio de 100 dólares de entrada por festival.

Después de terminar las elucubraciones y esperar la noche, decidimos visitar nuevamente el SonarClub, donde estaba mezclando el británico Gilles Paterson, acompañado de MC Earl Zinger, que bailaba como una versión sexagenaria de Bez, de Happy Mondays, mientras improvisaba las vocales que acompañaban al set. Con un número mayor de personas en la pista, un groove mucho más fuerte y rápido, una selección de temas muy heterogénea que parecía realizar una propia historia del sonido bailable, el clima se transformó en algo mucho más festivo. Paterson estaba en su salsa. Mezclaba con actitud festiva, arengando a la gente a bailar. El clima festivo se mantuvo, quizá, hasta el momento en el que la deconstrucción musical derivó en un pseudo-carnaval retro. En ese momento decidimos irnos nuevamente al aire libre. Esta vez esperaríamos hasta minutos antes de Sigur ros, que cerraba el show con un espectáculo de casi dos horas.

La noche está animada. Se puede ver mucha gente caminando o esperando sentada en el pasto. Ya sin el sol pesado y omnipresente de toda la tarde. Es un momento especial para hidratarse con los microvasitos de agua que ofrecían en algunas partes del predio. Obviamente casi nadie vino a ver otra cosa que no sea Sigur ros. Visto así parece un show central con 23 artistas teloneros. Ninguno de los que llego a observar parece interesado en ver a alguno de los otros artistas que están casi cerrando el festival: Tangana, Melero y Pantha du Prince, que está desarrollando antes de la entrada de Sigur, mientras nosotros esperamos y esperamos.

Alrededor de las 21:50 h decidimos ir al SonarClub para conseguir un espacio. Adentro ya están preparando todo, incluso unas columnas raquíticas con forma de esqueleto de árbol que se distribuyen a lo largo del escenario. Sigur ros son solo tres músicos. ¿Podríamos decir un power-trio? La banda entra y se posiciona. El lugar ya está lleno, sin embargo, hay suficiente espacio como para conservar una mínima burbuja individual en la cual oscilar un par de centímetros para cada lado sin estar empujando. No es muy necesario el espacio en esta oportunidad. No habrá pogo, pero habrá un éxtasis quieto y generalizado.

Sin mucho preámbulo, Sigur Ros empieza a tocar. Las estructuras esqueléticas del escenario comienzan a iluminarse y a realizar una coreografía de luces lentas y suaves que se mueven como en una lluvia de estrellas o una aurora boreal. Pese a estar a una distancia considerable del escenario y encontrarme separado de él por una masa humana de cientos de personas, cada golpe de la batería arrasa a los cuerpos como una pared sonora. Cada golpe se siente en el pecho, sobre el plexo solar y en los líquidos del estómago. El contraste entre los golpes de la batería y la guitarra y voz sirenáica de Jónsi, genera un efecto dramático y épico. Alterna entre el sonido emocional de la música celta y algo que me remite a lo que, en mi imaginario, al menos, es una percusión de guerra vikinga. Los paisajes de mezclan. Mientras Jónsi despliega un paisaje sonoro extenso y llano que bien podría sugerir una pradera, los golpes de la batería realizan un corte abrupto que presenta la sensación de un preludio a la guerra, como el momento previo a que Leónidas se enfrentara a los persas en la batalla de Termópilas. La tensión es continua. En cada tema se renueva la expectativa de una revelación, como la espera de un orgasmo. La gente se mantiene en un poco habitual quietismo. Mientras hay música se mantiene casi en silencio y pendulan de derecha a izquierda. Son anémonas de mar arrastradas por la corriente. Todos están sumidos en un éxtasis contemplativo. Sólo alguna voz aislada aparece de vez en cuando, de entre el público, con un “Gracias, Jónsi”, o algo por el estilo.

El tiempo se condensa y se estira. Ya no sé cuánto pasó desde que comenzó el show. Miro mi celular y el show está a punto de terminar. Me acerco a la puerta para estar cerca de la salida y salir lo más rápido posible. No se muy bien qué pasó en el escenario, pero sé que fue bueno. Ahora me queda un viaje de más de dos horas, tres colectivos, y un paisaje extraño en la memoria.

Trío Cañon y Ultratango: Los nuevos compases del 2X4

por Graciela Spotorno

Trío Cañon, tango contemporáneo

Este grupo de amigos comenzó a tocar en el 2009 cuando fundaron el Cuarteto Coviello, conformado por Julio Covielllo (bandoneón), Nicolás Di Lorenzo (piano), Mariano Bustos (contrabajo), Alejandro Bordas (guitarra eléctrica) y Mariano Mazzei (voz).

Editaron de manera independiente los discos 14 (2010, Independiente) y Llegaron (2013, Independiente), con tangos de Troilo, Piazzolla, Manzi y propios. Gracias a su éxito, lograron hacer giras por Argentina, Bolivia, México, Alemania, Francia y Dinamarca.

A finales del 2014, con la idea de componer e interpretar exclusivamente tangos propios, crearon el Trío Cañon, conformado por Julio Coviello (bandoneón y voz), Mariano Bustos (contrabajo) y Nicolás Di Lorenzo (piano).

Ya en formato de trío y reafirmando su objetivo de acercarse también a la danza, de darle importancia a la interacción que hay entre la música y los bailarines de tango, se abocaron a la organización de diferentes milongas en Buenos Aires. Milonga Cañon, en el Centro Cultural Zaguán Sur y en el Club Williams Morris. Milonga Amapola, en el Club Atlético Fernández Fierro y en el Espacio Cultural Oliverio Girondo.

Este año presentaron su espectáculo Tango Varieté y salió a la venta su primer álbum de estudio llamado Brujos, con 10 canciones propias y una portada que se aleja de las tapas tradicionales de los discos de tango (donde suele aparecer en primer plano, el cantor principal o el director de orquesta). La tapa de Brujos parece más un CD de una banda de rock local que la de un grupo de tango.

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Julio Coviello merece un capítulo aparte. Es bandoneonista, cantante y compositor de Trío Cañón, ex integrante de la Orquesta Típica Fernández Fierro (2002-2016) y ex integrante del Cuarteto Coviello (2009-2014). Docente de bandoneón en la Universidad Nacional de Lanús y de los Conservatorios Julián Aguirre de Bánfield y de Alberto Ginastera de Morón. Un talentoso y joven músico que conmueve y asombra en los últimos años. Su forma tan particular de tocar muestra como el tango y el bandoneón son parte de su cuerpo y hace llegar ese sentimiento tan profundo, tan sanguíneo, tanto a quien lo esté mirando en vivo como a aquel que lo esté escuchando en un CD. Un digno representante de esta movida joven tanguera que crece y se multiplica día a día.

Los temas de este trío son rítmicos, algunos instrumentales y otros cantados. A la hora de elegir el repertorio prefieren componer, tocar y cantar letras que reflejen el presente, su presente. Trío Cañón suena a tango del nuevo milenio, que se puede escuchar y bailar, en cualquier milonga de Buenos Aires y verlos también, en el documental argentino Tango Soumi, estrenado el 3 de Agosto del corriente año, dirigido por Gabriela Aparic, donde tienen una participación especial.

Ultratango, tango electrónico:

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La historia comenzó con un grupo de música electrónica, llamado El Signo en diciembre de 1986, conformado por Gastón y Leonardo Satragno y Fernando Hortal. Pero si decimos que estos dos hermanos son los hijos de Pinky (Lidia Satragno) conductora máxima de la televisión argentina y del “Negro” Raúl Lavié y que Fernando Hortal, es el Bahiano, ex líder de Los Pericos, la cosa toma otro color.

Los tres eran muy amigos y mostraron que a pesar de las diferencias “artísticas” entre El Signo y Los Pericos, la amistad todo lo puede. Luego, por cuestiones de la vida, cada uno siguió caminos diferentes en relación a la música. Los hermanos Satragno fueron cambiando de integrantes y desarrollaron diversos conceptos musicales y el Bahiano siguió con su banda de reggae hasta su alejamiento, para dedicarse a su etapa solista y a la conducción televisiva.

Luego de seis discos y de experimentar musicalmente lograron fusionar el tango con la música electrónica. Fueron los primeros que compusieron un tema tecno, con alma de bandoneón.

Así en el año 2002 nace Ultratango, un grupo con identidad propia, respetando al tango como género y con un sonido más actualizado. Convocaron a músicos de la escena local, como Sami Abadi (violín) y Braulio D’Aguirre (percusión) y más específicamente del tango, a Julio Pérez (bandoneón). Interpretan clásicos del tango, principalmente de Astor Piazzolla y temas de composición propia. El 13 de Junio del 2002 tocaron en vivo por primera vez, en el Festival Internacional Astor Piazzolla.

En el 2003 fueron nominados a los Premios “Carlos Gardel” en la categoría “Mejor álbum de Dance/Electrónica” por su disco MCMXCIX, compilado de canciones, que había sido reeditado el año anterior. A fines de ese año, el sonido de Ultratango queda plasmado en Astornautas, su debut discográfico, con la participación de su padre, como cantante invitado.

A los Satragno, se los reconoce como los pioneros de la escena tecno local, pero el quiebre, el que abrió el juego a nivel masivo, fue Gotan Project, una banda de tango electrónico y de electrónica jazzística asentada en París, integrada por el músico suizo Christoph H. Müller, el DJ francés Philippe Cohen Solal y el músico argentino Eduardo Makaroff radicados en Francia. Así, empiezan a surgir en Argentina, otras formaciones como Bajofondo Tango Club, Narcotando, Tanghetto y Otros Aires, pero Ultratango sigue quedando en el primer lugar.

El segundo disco Trashnoche fue editado en el 2007. En él, versionan otra vez al maestro Piazzolla y hacen tangos clásicos como “Volver”, “Nocturna” y “El Monito”. Además, tienen temas de composición propia como Tangorama y Trashnoche,[] presentándolo en vivo, tanto en Buenos Aires como en Europa.

A partir del año 2012 el grupo edita de manera virtual los álbumes 1994, Psicoboussa,   Nocturama, Ambienttango, Astornautas Reloaded! y Esencial. Participan de la inauguración de la Usina del Arte, espacio cultural de gran obra de infraestructura, que permite recuperar y poner en valor el histórico edificio de la ex Compañía Italo Argentina de Electricidad, en el barrio de la Boca.

Los guía la consigna de respetar las formas originales de los tangos, a los que se les agrega batería electrónica, sintetizadores y efectos, con el fin de modernizar los instrumentos y sacarle lo “tedioso” o “tradicional” que tiene el tango, para hacerlos más pop y alegres. Ellos encuentran en las computadoras posibilidades de creación para los temas originales y propios.

Ultratango – Album: Nocturama – Tema: Kryptonita – Año: 2012 – Official Music Video

A mediados del 2014 Julio Pérez (bandoneón) deja de ser parte de la banda y Ultratango decide no convocar a ningún otro músico y se convierte en cuarteto. Comienzan a grabar el nuevo material, pero durante el 2015, Sami Abadi (violín) también abandona el grupo, luego de 13 años de pertenencia y se edita igual, el disco llamado Tradicional.

Como trío, sale el primer trabajo, Alborada a fines del año 2015. Quedando como integrantes: Leo Satragno (sintetizadores, programación, voz y bajo), Gastón Satragno (sintetizadores y piano) y Braulio D’Aguirre (batería)). Los hermanos Satragno en el 2016, cumplieron 30 años con la música.

Ante el renacimiento mundial del tango, donde algunos estudiosos hablan de una “Nueva Edad de Oro” y el comienzo e[]n el 2003 en Buenos Aires del Festival y Mundial de Tango más, el reconocimiento en el 2009 de la UNESCO como “Patrimonio Cultural de la Humanidad”, el tango se siente y se baila con pasión, pegados o separados, de manera tradicional o moderna, con zapatillas o zapatos y si sobrevive, a los guitarrazos eléctricos, a los solos de batería, no tiene por qué temer, ante la aparición de las máquinas y de los que hacen cosas “nuevas” aquí y en el resto del mundo.

Buenas tardes, una banda made in Rosario

por Graciela Spotorno

Buenas Tardes nació en la ciudad de Rosario en el año 2011 y contó en sus comienzos con dos amigos que se conocían desde los 13 años: Sebastián Manuel Amorelli (voz y guitarra) y Felipe Gustavo Araujo (guitarra y coros). Desde su adolescencia se juntaban a escuchar todo tipo de música y tiempo después, para hablar de las bandas en las que cada uno estaba (Xpiral, en el caso de Felipe). Con el tiempo, no solo se fortaleció esa amistad, sino la conección musical que había entre ellos, la que los llevó a armar un proyecto juntos. El objetivo, interpretar la música bajo sus puntos de vista y empezar a componer canciones con letras y sonidos que los indentificaran. Estuvieron 4 años encerrados en la casa de Felipe hasta que sintieron que era el momento de salir del búnker y mostrarle a todos lo que habían hecho con las guitarras y una computadora (grababan instrumentos de manera virtual).

Después de un tiempo y de probar con varios músicos, se sumaron Ignacio Simunovich (Muñecas rusas-Odisea) en batería y Marcos Prieto (Coki & the killer burritos-Odisea) en bajo y coros, que en un primer momento se ocupaba de los teclados. Los fundadores del proyecto dicen que la vida misma los unió, que Marcos y Nacho les iban a dar mucho más que un aporte musical, que se trataba de tener dos hermanos nuevos.

La composición musical, las letras y la producción del primer disco, estuvo a cargo de Sebastián Amorelli y Felipe Araujo. Fue grabado por Franco Mascotti en los estudios Mascotti de Rosario en noviembre del año 2014, con la participación de Javier Robledo (Cielo Razzo) en las baterías y de Javier Vega (Fluido) en los bajos. Felipe también se encargó del arte de tapa y las fotos estuvieron a cargo de Ariel Trevisán.

Con formación de cuarteto, sale entonces el álbum debut En el primero el 2 de marzo del 2015 y el videoclip del primer corte “Canción de luna”. Un video hecho entre amigos, grabado en el barrio Pichincha, con algunas imágenes áereas realizadas por Aire Producciones. Luego, lo subieron a YouTube sin saber lo que vendría. “Canción de luna” se convirtió en un hit, por su letra y melodía pegadiza, por lo que se la puede considerar la más “pop” del repertorio.

A la hora de contar el por qué del nombre de la banda, casi siempre es Felipe Araujo el encargado de explicarlo, tanto en medios radiales como en gráficos: “Le pusimos Buenas Tardes por una situación que vivimos con la banda. Las cosas que nos venían sucediendo no eran buenas y en vez de desistir seguimos adelante. El objetivo que teníamos se modificó por completo y vino algo mejor. En ese momento, pensamos que si no le hubiésemos dado tiempo a este proyecto, no habría pasado nada. Ahí dijimos, mirá qué buenas tardes”.

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BUENAS TARDES en vivo – Ciudad Emergente 2017

El hit “Canción de luna” cambió el destino de la banda. Empezaron a sonar tanto en radios de Rosario como en las porteñas y llegaron a tener más de un millón de reproducciones en las plataformas digitales. Buenas Tardes tuvo rápidamente un alto grado de exposición y de reconocimiento, sumado a Facebook, Instagram y Twitter, donde además de encontrar información del grupo, se pueden ver videos cortos (caseros) de versiones acústicas muy buenas, hechos en diferentes lugares de su ciudad natal y de Capital Federal.

En el año 2015, participaron del concurso “Camino a Abbey Road”, cuyo premio es darle la oportunidad a artistas emergentes, de grabar su disco en Abbey Road Studios, el mítico estudio de grabación londinense, por el cual pasaron los artistas más grandes del mundo (The Beatles, Pink Floyd, Rolling Stones y U2 entre otros).

En febrero del 2016, llegaron a Buenos Aires para preparar el nuevo álbum, el nuevo nacimiento de Buenas Tardes, que es una mezcla de temas que estaban en En el primero, con otras canciones que hicieron su debut. Las 11 canciones de este CD fueron grabadas en los estudios Romaphonic, con Edu Pereyra a cargo de la ingeniería de sonido y por YouTube, se pueden ver videos de las canciones, en el estudio de grabación.

Esta vez, la composición musical y las letras, estuvieron a cargo de la banda como así también la producción artística. El CD presenta un logo nuevo del grupo (a cargo de Fran Cavallone), las letras de las canciones, fotos de estudio y el agregado de merchandising. Sale a la venta en ese mismo año a través del sello Pirca Records y distribuido por Universal Music. Buenas Tardes (nombre de este material) salió en formato físico y digital (Spotify/ Deeser/ Itunes) y se lanzó el single “Desaparecer” que cuenta con una versión remixada y video propio.

El 23 de octubre del 2016, tocan por primera vez en el Personal Fest de Buenos Aires, compartiendo escenario también, junto a nuevos referentes musicales que van desde Abril Sosa (nacional) hasta The Kooks (internacional). El 6 de diciembre, Buenas Tardes sale ganador de la terna “Mejor Disco Pop Under” con su álbum homónimo en: #LoMejordel2016xstereo (stereomusica.com).

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El 25 de febrero del 2017, el grupo logra presentarse nuevamente en el Personal Fest (Verano) en su ciudad natal.

Todo este esfuerzo y trabajo realizado sirvió para lanzar a la banda a los escenarios. A tocar en vivo no solo en Rosario, sino también en Buenos Aires, Córdoba y otras provincias argentinas. Una banda nueva que logra tener de su primer disco varios cortes de difusión, algo poco habitual en un grupo emergente.

El sonido de Buenas Tardes refleja los estilos más modernos del género rock-pop, con algunas reminiscencias de los años 80´, no solo desde lo musical sino también desde lo estético. Trabajan mucho sobre la imagen, por la puesta en el escenario y, por primera vez, los acompaña un grupo de diseñadores, que se encarga de estos aspectos y de reflejar la idea de la banda. En cuanto al vestuario, cada uno de los integrantes tiene su look, su estilo particular, que se demuestra a la hora de elegir que ponerse para cada show o sesión de fotos.

El 24 de septiembre fue su último show en Capital Federal (Usina del Arte), junto a otros artistas, en el marco del “Festival Ciudad Emergente 2017” (décimo aniversario). Allí demostraron que pueden manejar el vivo con profesionalismo, a pesar del poco tiempo que llevan, ya que todos los integrantes tienen experiencia en la música, por haber estado en diferentes bandas y tocar en vivo y grabar discos. 

Buenas Tardes logró generar un concepto y un sonido propio. En sus canciones hay una armonía entre letra y melodía. Una fuerte fusión entre guitarra, bajo y batería, con letras hablan de vivencias propias, de amor, desamor y paisajes rosarinos, sumado a la buena voz de Sebastián Amorelli y a un prolijo trabajo en coros. De acuerdo al tipo de show hay un guitarrista invitado estable: Isidro Llonch (Coki &the killer burritos-Odisea

Esta banda rosarina se puede escuchar y bailar a la vez, tienen un mix entre temas lentos y movidos. De todo el repertorio, podemos mencionar “Despedida”, un tema tranquilo, donde se destacan los sonidos rítmicos graves del bajo, con un solo de guitarra “bello” que hace que no solo en esa parte, sino, en su totalidad, sea una canción dulce y “Circo” (la que abre el disco) que representa el concepto musical de Buenas Tardes. Contiene todos los matices vocales y musicales. El ensamble de la voz líder con los coros, el buen tempo de la batería y un solo de guitarra, ejecutado en el momento exacto y en su justa medida .

Grupos nuevos vienen asomando, con propuestas y sonidos diferentes. Buenas Tardes tiene mucho más que un tema pegadizo que suena en la radio, es una banda de indie pop made in Rosario que salió a la luz para quedarse.

Los artistas emergentes ya no necesitan tanto de los medios de comunicación masivos para dar a conocer su música, su arte y llegar a la gente. Es en las plataformas digitales, en las redes sociales, donde se dispara todo. Subir y mostrar lo que uno hace, puede cambiar la vida en un instante. Buenas Tardes pasó del búnker a tocar en grandes festivales, pero ellos tienen los pies sobre la tierra. Están preparados para lo que venga, ensayando mucho y componiendo temas nuevos, para futuros discos.

Como dice la letra de su canción “La máquina del tiempo”: “No importa en qué ciudad estés, la música te está llegando…”