Los demonios de Bragagnolo

ALGUNAS NOTAS SOBRE LA BALADA DE CONSTANZA Y VALENTINO

por Sandra Gasparini

El brujo (2015), de Matías Bragagnolo, comienza con una mirada historizadora, la del narrador de un informe que sitúa un penal de máxima seguridad en un proyecto distópico de país neofascista y corrupto, el del Triunvirato, hacia 2030. El protagonista adolescente de La balada de Constanza y Valentino, su última novela, en cambio, relata una historia que sucede en 1998, veinte años atrás, con una reconstrucción cuidada del referente histórico a partir de detalles mínimos (discos, formas de comunicación, de la afectividad, etc). Hay tres tramas entrelazadas: la de la relación amorosa entre Constanza y Valentino, la de una posesión demoníaca y la policial -la fuga del penal que engloba a las otras-. La estructura triangular se repite en el elemento fantástico, como un ostinato rítmico propio del terror.

BragagnoloLa balada, se sabe, es un género de canción de tema más bien amoroso, de ritmo lento, aunque puede narrar historias tristes. El desarrollo de esta novela se propone a simple vista como un crescendo, como producto de una morosidad narrativa: 1. Manifestación, 2. Infección y opresión, 3. Posesión. Sin embargo, la violencia de los hechos va ganando en vértigo y rapidez hacia el final, donde descubrimos que se corre en círculos: lo que comienza con una práctica sexual termina con otra, desafiando los límites de lo decible.

Bragagnolo reescribe en esta novela diversos géneros: las historias de amor, las de terror, específicamente las de posesión satánica, la novela juvenil. Sin dudas, arma con esos elementos otra cosa: un “festín de depravación” –tal como lo define el protagonista en sus palabras finales-. Un relato en el que la hipérbole, como en sus otras novelas (Petite mort, de 2014, por ejemplo), es la figura estelar. La espectacularización de lo nimio, lo cotidiano a través de lo escatológico, lo que es construido como tabú y desarmado como tal, son procedimientos que caracterizan su narrativa. El desasosiego, aliado permanente del género, que suele disiparse en el policial, se instala como efecto de lectura.

La violencia de los hechos va ganando en vértigo y rapidez hacia el final, donde descubrimos que se corre en círculos.

En La balada se distinguen al menos guiños explícitos y ocultos a El exorcista, solo que aquí no se trata de Pazuzu sino de Asmodeo, encargado de aniquilar el amor de una pareja, convirtiéndolo en otra cosa. Frank de Felitta también está implícito en algunas escenas.

Lo que más interesa de La balada es cómo la culpa cristiana puede convertirse en una invitación al demonio, a nuestros propios demonios. En esta línea de lectura, también se trata de una novela sobre las ausencias: de los padres biológicos y de los simbólicos. Las relaciones familiares están rotas desde el principio: el incentivo económico prevalece sobre los afectos (el padre y el tío de Valentino, el narrador protagonista, se enemistaron durante 15 años por ese tema y él mismo es despreciado por su padre porque no lo considera muy apto para manejarse con una carrera apropiada para tener un buen pasar económico, al igual que su hermano, entre otros ejemplos), la pareja que hacen sus padres está desgastada hace años pero se mantiene de manera hipócrita y conveniente; sus tíos son destrozados anímicamente al comienzo del relato por un suceso insólito que cambia sus vidas para siempre. La relación entre padres e hijos en la década del 90, en la que los lazos vinculares habían sido profundamente modificados a la luz de la ley de divorcio en la anterior y en la que ya se veían grupos familiares totalmente distintos de la familia nuclear tradicional que subsistió agonizante hasta la última dictadura, es el centro de la tragedia.

La culpa cristiana puede convertirse en una invitación al demonio

En este punto entran en el juego las instituciones, como en El brujo. Tienen una presencia muy fuerte en el clero y en los representantes de la seguridad y del ámbito judicial: esas instituciones también son burladas y quebradas pero, como insinúa la novela, ya lo están desde la prehistoria de La balada. También se pone en cuestión el saber de la psiquiatría, que intenta diagnosticar el proceso por el que pasa Valentino, aunque como ocurre cuando estamos frente a una narración fantástica en primera persona, la duda del lector sobre si se trata de sucesos paranormales o de hechos experimentados por una mente alterada es intermitente hasta el final.

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Asmodeus; or The Devil on Two Sticks

En Filosofía zombi, Jorge Fernández Gonzalo propone que el “gore como género o como forma de estructurar la mirada del espectador supondría una deconstrucción del miedo” y que a través de él “se nos propone reconciliarnos con el miedo y recuperar la fascinación y su espanto, el asombro poético y el delirio del horror”. En detalladas escenas gore, Bragagnolo satura la imagen de la maldad con detalles escatológicos, a veces con elementos paródicos, atomizando así el templo sagrado del cuerpo.

Los motivos del horror cambian con el tiempo: librados a su devenir, se renuevan, pierden su carácter subversivo y aterrador. Bragagnolo ha descubierto cómo dar una vuelta de tuerca más al espanto que nos provoca enfrentarnos con nosotros mismos.

Podés conseguir más información sobre esta obra en la página web de la editorial: http://www.laotragemela.com y hacer tu compra online desde cualquier punto del país escribiendo a hola@laotragemela.com
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Sandro de América

por Nicolás Latorre

La vida del gitano ya empezó a emitirse en el primetime de Telefé y no pasó desapercibida. Fue lo más visto de lo que va del año, dejando atrás a las crecientes novelas turcas que invaden la tv argentina. Las series nacionales están atravesando un buen momento que logra darle batalla al desfinanciamiento y al momento de instestabilidad que toca de cerca al INCAA. Desde el salto que dio “El marginal” (desde la TV pública a Netflix sin escalas) y pasando por series con picos de raiting como “Las estrellas” o “Historia de un clan”, la vida de Sandro llega en un momento en que el público está dispuesto a ver qué es lo que se quiere contar.

0504_echarri.jpgLa serie está basada en el libro “Sandro de América” de Graciela Guiñazú y cuenta con el guión de Esther Feldman y su equipo. Entre las actuaciones nos encontramos a Agustín Sullivan, Marco Antonio Caponi y Antonio Grimau a la cabeza. Interpretando tres momentos en la vida del ídolo de Las nenas. El gran ausente es Pablo Echarri, quien después de haber sido confirmado para el papel con el que finalmente se quedó Caponi, salió a hacer declaraciones en que deja en claro que lo bajaron por su adhesión al kirchnerismo.  “Cuando volví mi representante me contó que se había reunido con un enviado de Tomás Yankelevich y le dijo que yo no iba a estar en el proyecto porque dividía la pantalla”. La denuncia es grave y pese a que fue desmentido por la producción de la serie, Echarri volvió a reafirmar sus dichos. “Yo nunca falté a la verdad. Ya tengo casi 50 años y nunca lo hice”. Yankelevich no dio respuestas en palabras, renunció a la dirección de contenidos del canal, en la que venía trabajando desde hacía seis años.

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Le pese a quien le pese, Sandro la serie lleva la delantera innegable y su puntuación no parece bajar. El gran parecido físico entre Sullivan y Roberto Sánchez en la juventud es ciertamente un hallazgo que logró estar en boca de todos durante la emisión de los primeros capítulos. También es necesario destacar las frases que se tomaron textualmente del libro para no perder la esencia. “He sido amigo en Valentín Alsina, amante en Nueva York y enemigo en mi propio cuerpo”, se oye a través de la voz de Grimau en la escena que abre el primer episodio, mientras vemos a Sandro en sus últimos momentos. Y es que los ídolos populares de los argentinos necesitan regresar siempre, como si no murieran. Tenerlos al alcance en cualquier momento, ya no sólo a través de sus discos, sino en historias que nos recuerdan lo maravillosa que puede ser la vida. Así, Sandro la serie se suma a una lista de historias que ya integran “Gilda, la película”, estrenada en 2016, y la actual producción de “Rodrigo, la película”, en conmemoración al cantante cordobés.

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Entrevista a Patricio Chaija

Patricio Chaija (Ciudad del Este, Paraguay, 1982) es escritor y profesor en Letras. Domiciliado en Bahía Blanca se desempeña en escuelas medias. Ha publicado El cazador de mariposas (Ediciones de la Cultura, 2009), El Libro de Fede (Ediciones de la Cultura, 2010), Pili (Simurg, 2010), Nuestra Señora de Hiroshima (Simurg, 2012),  El pueblo de los ritos macabros (2015), La oscuridad que cayó sobre Tornquist (2015), Los señores de Xibalbá (La Otra Gemela, 2016) y Los familiares (La Otra Gemela, 2017). Para editorial Muerde Muertos realizó la compilación de Osario común, Summa de fantasía y horrorcon la presencia de 17 autores que escriben sobre lo macabro como parte esencial de sus obras.

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¿Qué opinás del género de terror en la Argentina?

Creo que es un género muy ecléctico, y que rebulle de imaginación. Hay muchos escritores que se acercan a lo macabro. Y también creo que todavía puede dar para más.

¿Creés que se consume más literatura de terror en esta época, que el género se expandió?

Puede ser. Recuerdo cuando era chico y las librerías se veían bombardeadas por novelas de escritores anglosajones de terror. Hoy eso no lo veo, pero se de una gran cantidad de lectores voraces que buscan material para disfrutar.

395215-MLA25171193543_112016-C.jpg¿Qué géneros te gusta leer más?

Todos los géneros me encantan. Pero el misterio, mezclado con lo sobrenatural, es mi favorito.

¿Cuáles son los que evitás?

No evito ninguno. Todos son bienvenidos. Soy omnívoro.

¿A qué libros volvés una y otra vez?

A los de escritores como Peter Straub: Fantasmas, o La tierra de las sombras, por ejemplo. Releo obras de Ramsey Campbell y Clive Barker, prestando atención a lo que las hace funcionar.

Tenés varias novelas escritas a lo largo de los años. ¿Existe una estructura recurrente? ¿Algún plan al que te abocás?

No, trato de no tener plan. Podría decir que mi plan es no tener plan alguno. Creo que, si me sorprendo a mí mismo, entonces es probable que sorprenda al lector.

De los libros que escribiste ¿cuál de ellos es tu favorito o el más significativo?

El cazador de mariposas. Fue el primer texto que publiqué. Es un bello laberinto enfermo.

Siendo docente, ¿influyen los alumnos en la creación de historias y personajes escolares cono ocurre en Pili y en El pueblo de los ritos macabros?

Sí, influyen todas las personas de mi entorno. Cuando escribí El pueblo de los ritos macabros yo era estudiante secundario, así que conté todo de primera mano. En Pili es la visión de un adulto acerca de distintas situaciones áulicas.

¿Cómo aparecen los niños en tus obras?

Aparecen como centrales; a veces son protagonistas, y otras veces son testigos de hechos increíbles.

Los Señores de Xibalbá es una inmensa alegoría, ¿cómo trabajas el proceso de reinventar mitos?

Lo asumo con mucha libertad. Me gusta reinventar antiguas historias y trasladarlas a una trama de misterio.

¿Cómo es vivir pensando en Terror, incluso cuando no estás escribiendo?

Es muy divertido, la mente ya imagina por sí misma… cada cosa con que me cruzo es un germen de una historia intrigante.

A pesar de escribir terror, las dedicatorias de tus libros, los epílogos, y las notas que das a la prensa, dan cuenta de una persona muy sensible. ¿Cómo convive toda esa oscuridad en Patricio Chaija?

Es todo parte de mi imaginación. Es un lindo ejercicio separar lo real de lo ficticio. Espero que nunca se me embrollen los dos mundos. Por lo demás, soy un tipo muy normal.

Los rostros de Galán-Salgado

por Marcelo Rubio

El cuarto donde lo introdujeron no tiene ventana, solo una mesa plástica y dos sillas actúan de mobiliario. El piso es de cemento y las paredes lucen, como decoración, pintura gris acerado. Cuando salió de Buenos Aires no pensó que terminaría en esa habitación de 3 x 3. Tampoco imaginaba eso durante los tiempos en los que fue actor de fotonovelas y debía posar con gesto de sorpresa, odio, felicidad (uno de los más difíciles. Tenía que ser muy preciso para evitar confusiones con otros rictus. Él colocaba los ojos hacia arriba y arqueaba las cejas, tal como había aprendido en la escuela de teatro). De vez en cuando lograba rozar los labios de alguna actriz, así de poco apasionados eran los besos en las fotonovelas. Nunca llegó a la televisión. Interpretó algún que otro papel, pero muy lejos de lo masivo. A veces cree que su representante no fue lo suficientemente hábil para negociar. En otros momentos asume que el talento personal no alcanzó.

Desde fuera del cuarto llegan conversaciones incomprensibles, ruidos de pasos. La voz femenina que emiten los parlantes es amable, todo lo contrario a la actitud de los policías que lo condujeron hasta allí. También carece de ese adjetivo el hombre calvo que debe agachar su cabeza para pasar por la puerta. Farfulla algo en alemán, está fastidioso y sudado. Se quita el saco, la camisa le queda demasiado justa.

—Martín Galán es mi nombre artístico, pero mi documento dice Jerónimo Salgado.

El germano corpulento se enoja, golpea la mesa con el puño. Galán o Salgado, como se prefiera, busca hacerse entender.

—Actuaba en fotonovelas —se pone de perfil, hace con las manos el gesto de fotografiar y dice—: Ich war ein glücklicher mann[1]. —La única frase que sabe en alemán.

Es verdad que lo habían enviado a hacer un curso de alemán, pero él fue a dos clases, consiguió un certificado falso y se olvidó del asunto. Le habría sido muy útil entender a ese hombre calvo en el aeropuerto de Frankfurt.

El germano coloca sobre el escritorio el pasaporte de Salgado, señala una hoja y pregunta, pero Galán o Salgado, al momento da igual, no comprende y procura continuar explicando algo que al hombre calvo no le interesa.

—Fotonovelas. Fui algo famoso en mi país. Uno de los editores sugirió que me cambiara el nombre de Jerónimo Salgado, porque no sonaba bien.

El calvo resopla, se pone de pie, toma el pasaporte y sale dando un portazo. Salgado se siente emocionado. Por primera vez está viviendo algo apasionante. Galán no sabe si conoce esta sensación.

Captura de pantalla 2018-03-14 a las 9.07.46 a.m..pngHacer fotonovelas era poco excitante, solo un motivo lo mantenía interesado: saber cómo serían las lectoras de esas publicaciones. Por algún tiempo las imaginó delgadas, apenas maquilladas, leyendo en un sofá mientras disfrutaban del té con masas. Hasta el día en que al comprar media docena de huevos descubrió que estaban envueltos con las páginas de una fotonovela suya. Allí la idea sobre sus lectoras cambió, no sé si logró acercarse a la realidad, pero seguro dejó de ser tan naíf.

Había pasado varios meses sin trabajo. Fracasaron los proyectos para hacer teatro y las fotonovelas ya no eran un éxito. Su participación en la película La dama gris mereció una crítica lapidaria. El periodismo tuvo para con Galán los mismos malos modos que el grandulón.

Al nuevo trabajo, por el cual ahora está en ese cuarto, acostumbraba llegar todas las mañanas a las nueve; sobre el escritorio lo aguardaba la tarea que alguien, secretamente, dejaba allí. Por lo general le tocaba desgrabar cintas de audio y, cada tanto, algún video. Era un trabajo aburrido, sin embargo lograba cobrar un sueldo. El agradecimiento siempre era para su primo, responsable de su ingreso al servicio. La labor terminada quedaba en el escritorio y otro alguien la retiraba. Durante el mediodía pasaba un supervisor. La tarea de tipear era tediosa y, además, las conversaciones solían carecer de interés (alguna vez Salgado acomodaba verbos o agregaba adjetivos). El momento de mayor gloria para Salgado, no puedo afirmar que lo fuera para Galán, resultó cuando desgrababa una receta de pastaflora. El supervisor le dijo que esa no era una receta, ahí había un mensaje encriptado.

—Tal vez de una célula terrorista. Siga, siga, y veremos qué sacan los de arriba.

Salgado transcribió con esmero e hizo una copia para él. Compró el libro Cómo decodificar mensajes y pasó el fin de semana procurado encontrar el recado oculto. No lo encontró. Un par de jornadas después consultó al supervisor por aquella receta.

—¡Ah! No, no había nada útil, salvo que la mujer de uno de los decodificadores aplicó la receta, y parece que la pastaflora le salió deliciosa.

Aquella vez estuvo a un paso, ahora, en ese cuarto, sabe que está parado sobre la misma gloria. Durante la semana en la que preparó el viaje, recibió en su escritorio el sobre con escasas instrucciones, el pasaje a Frankfurt y algunos euros. El supervisor se acercó para preguntar si estaba todo claro. Ya en ese momento Galán armaba el personaje.

—¿Tengo que llevar pistola?

—Déjese de joder, Salgado. Acá no se trata de disparos, tiene que usar la cabeza y su conocimiento del alemán.

Captura de pantalla 2018-03-14 a las 9.08.16 a.m.El pelado grandote abre la puerta y entra una mujer, debe pasar los cuarenta años, tampoco tiene un gesto amable. Salgado piensa que debe ser una característica de todos los habitantes de Alemania; Galán no piensa, porque según él, es actor de fotonovela y no le pagan por tareas intelectuales.

Salgado se pone de pie para recibir a la mujer. Tal vez porque es la primera presencia femenina que tiene desde hace meses, es que advierte la propia desprolijidad. El traje gris que eligió para el viaje no le cae bien, y además, los pantalones se ven arrugados. Avergonzado de su condición apenas mira a la mujer. Ella apoya la cartera roja sobre el escritorio, es una dama elegante, huele a perfume fresco. El alemán cierra la puerta, Salgado conoce la voz de su visita.

—¡¿Qué diablos pasó?! Se suponía que mandarían a un espía con experiencia.

Salgado se arrellana en el asiento, a Galán el rostro de la mujer le parece fotogénico, un papel de malvada le caería perfecto. La voz cascada por el cigarrillo prosigue.

—Todo esto demora la misión. Lo comprende, ¿verdad?

—Sí —vacila Salgado—. Pero no me quedaron claros algunos puntos de la misión.

—Es que un espía sabe las cosas sin que se las digan. Ahora cuénteme cómo ocurrió.

—¿Cómo ocurrió qué? —levanta la voz Salgado.

—¡Hable bajo, hombre, puede haber micrófonos! —dice enojada la mujer—. Lo detuvieron porque su pasaporte no fue sellado al salir de Buenos Aires.

—La chica del mostrador… —comienza a contar Salgado.

La chica, la chica; tres carajos, la chica. No le selló el pasaporte, y usted no lo advirtió.

—No.

—Debió ser una doble agente, tal vez se filtró información. ¿Usted habló con alguien sobre la misión?

—No.

—¡Claro, y qué mierda me va a decir!— A Salgado esta mujer le parece una mal hablada, obvio, está acostumbrada a trabajar entre varones. Para Galán es una heroína cabal de fotonovela: boquilla larga, revólver humeante y ojos entornados mirando a cámara—. Debo llamar a Buenos Aires para pedir un nuevo espía. La misión está en marcha y no se puede demorar.

—¿Y yo?

—Se vuelve a Buenos Aires, viejo.

La mujer se levanta, toma el bolso y sin decir más se retira. Hay unos segundos de silencio. Galán sabe que sin su heroína ya nada le importa de la misión, le da lo mismo que sea un éxito o un fracaso. Tal vez por eso, cuando el alemán calvo ingresa nuevamente al cuarto, con dos policías, lo encuentra luciendo una sonrisa sobradora. Salgado toma el pasaporte que le extienden, su bolso de mano, se abrocha el saco y sale del cuarto.

El pasillo hasta el espigón 5 es largo. Caminar lento no ayuda a postergar la deportación. Salgado volverá al viejo escritorio a desgrabar cintas de voces que desconoce. Galán se lleva en secreto un plan: venderle la historia a la industria del cine y hacerse famoso. Arriba del avión Galán comienza a redactar la historia en un papel cualquiera. A Salgado le parece tan igual a su tarea diaria que decide dormirse.

[1] “Yo era un hombre feliz”.

Solo tempestad

por Esteban Dilo

Si entrevistar a un escritor o escritora me genera un extra de respeto, no se imaginan lo que pasa cuando hay que entrevistar a un periodista. Lo único que me queda es ser medio cara rota y pensar las preguntas que le haría si estuviese tomando un café con él. Así que tómenlo así, yo, siendo parte de Solo Tempestad –con algunas reseñas– me desasné con varias de sus respuestas, ustedes no se pueden perder lo que sigue.

Si te gusta la literatura; si te gusta reseñar; si te gusta la tempestad, no te podés perder la siguiente nota. Responde Pablo Mendez con la voz de la tormenta:

¿Qué es Solo Tempestad?

16343910_10154972222834268_1199776584_nSolo Tempestad es una web de reseñas de libros. Eso en una primera instancia. Después creo que con el tiempo comenzó a ser un concepto del que puede salir cualquier proyecto literario. El primer paso está cumplido y sigue su desarrollo, además de proponer constantemente nuevos proyectos, la intención con la que se creo ST no solo está saldada, también afianzada. Con respecto a lo no tan claro que significa ser un concepto, bueno a partir de ST me di cuenta que cualquier proyecto es posible, ST siempre será el modelo para otras cosas, tengan o no que ver con un medio de reseñas de libros.

¿Cuándo y dónde nace?

Cuándo: el 9 de febrero del 2015. De una manera abrupta, en un mes se me ocurrió la idea, el nombre de la web, pague el dominio, contraté el servidor, convoqué a reseñadores, y simplemente salió. Dónde: en un espacio en mi cabeza muy parecido a una redacción virtual, que si bien existe en mi cabeza funciona las 24 horas del día. Un proyecto comunicacional se mantiene en el tiempo si las responsabilidades son identificables, y si hay alguien que dice SI o NO. ST está estructurada como un medio tradicional, a pesar de la virtualidad que aún hoy pareciera que es una soporte novedoso; en el mundo de la literatura se acostumbra a crear medios literarios, a veces sin estructuras periodísticas que lo sostengan, un medio literario debería confiar más en algunos pilares conceptuales que vienen del periodismo. Son visibles las limitaciones de algunos escritores cuando deben encuadrarse dentro de una propuesta periodística.

El nombre habla de una sola cosa pero sabemos que hay una legión de lectores que reseñan codo a codo, ¿por qué Solo Tempestad?

12298061_10153452461158929_1961284598_o.jpgLa tempestad es algo contradictorio, tiene algo de caótico y algo de orden estético, es decir una belleza que provoca caos. Se pueden rodear el nombre desde múltiples interpretaciones, pero creo que fundamentalmente metemos los pies en ese plano/contraplano de significación. Hay una línea en Rezo por vos de Spinetta y Charly García que trajo a tierra esos divagues en mi cabeza: “…y leo revistas en la tempestad…”. Desde un plano más psicoanalítico considero que hay una sola tempestad y está adentro nuestro, cómo, cuándo y por qué la sacamos afuera es algo impredecible.

¿Hubo escritores reseñados en ST que se quejaron de las reseñas de sus libros?

Sí hubo, la verdad no me enteré. Solo un caso que recuerdo que no llegó a ser una queja, solo dijo que la reseña había sido reduccionista por el tratamiento analítico que se le dio a un personaje de la historia. La verdad que sentí que esa opinión respondía a que el autor había puesto mucho de su vida en ese personaje y el reseñados trató al personaje de ficción como un psicópata. Me causa risa la transferencia que algunos escritores hacen sobre lo que se dice de sus reseñas.

Me imagino que no debe ser fácil la coordinación de la web, ¿qué nos podes contar del trabajo que hacen?

DHmygltXoAIk9T_.jpgEn el comienzo era todo mucho más complicado, yo llevaba y traía libros, algunos llegaban a mi casa y luego los repartía entre los reseñadores. La verdad hubo mucho de físico en esa primera etapa. Ahora tenemos una especie de sede en Palermo donde las editoriales y escritores dejan los libros y también donde los reseñadores pasan a buscarlos. Valentina se encarga de que todo sea más ordenado. Pero también somos como una especie de redacción ambulante donde nos pueden dar libros en presentaciones de libros, ciclos de lectura, o cualquier evento vinculado con la literatura.

¿Cualquiera se puede sumar a reseñar?

Yo no diría que cualquiera. Todo aquel que le apasione la experiencia de lectura más allá del monstruo solemne de la literatura, eso lo que busco siempre. Los texto son muchos más ricos cuando desechamos la idea de ser más piolas que el escritor o que el lector, el análisis es otra cosa, la crítica literaria es otra cosa. Hay mucha gente que critica a ST por ser contemplativo con los libros que se reseñan. Es muy vaga esa crítica, primero porque no creo que hayan leído las 600 y pico de reseñas como para sacar esa conclusión, segundo porque es evidente que esconden un desorden emocional debido a los proyectos que ellos no pudieron sacar a la luz.

Dentro de la Pseudo-contemplación de la que hablan, me imagino que si un reseñador la pasa mal con la lectura del libro puede volcarlo en la reseña, ¿no?

Yo no creo que un reseñador la pase mal con la lectura de un libro. En todo caso si no es de su agrado lo manifestará en la reseña desde un lugar que no apele a un básico Me gustó/No me gustó. Creo que la intelectualidad pasa muchas veces por cruzar lecturas, buscar referencias en otras disciplinas artísticas, hacer relaciones. Creo que hay muchas maneras de ser responsable con el trabajo intelectual.

Sólo Tempestad (4).jpgEl año 2017 se realizó el festejo de las 500 reseñas, ¿cuánto falta para volver a festejar?

Este año no vamos a hacer ninguna locura. No vamos a apurar el número. todo seguirá su curso normal, tendrán que esperar para la cerveza gratis.

¿Hasta dónde piensan llegar con este proyecto?

No hay un destino. Si lo hubiera ya nos hubiera aburrido hace rato hacer ST. Creo que poco a poco vamos a innovar en nuevas formas de hacer llegar el mensaje. Creo que no hay ciencia en eso, somos una web de reseñas de libros, lo novedoso está en la forma, siempre. Creo que esa es una de las características principales de la revista y sobre todo que no se nos agoten las ideas.

Por ahí leí que hay un proyecto editorial en puerta ¿es verdad?

Otra locura que no tiene una fecha de inicio o desarrollo. La idea es poder publicar literatura islandesa, hacer una editorial destinada a un país con una cultura literaria muy profunda, con solo googlear salta a la vista algunos datos interesante. Por ahora es solo una idea a la que voy a adornando con otras ideas. Por lo pronto, solo tenemos el nombre “Olsen Olsen” y las ganas. Ni siquiera estamos seguros de que vaya a tener algo que ver con ST, o sí, no lo sé. Eso es lo atractivo.

Muchas gracias por tu tiempo, Pablo.

Gracias a vos, Esteban.

Ahora, vayamos todos a: www.solotempestad.com

Terror políticamente correcto

por Adrián Giorgio

No puede haber un cuento malo, afirma Di Marco. Una novela puede ser imperfecta, pueden sobrarle ―incluso faltarle― muchas páginas, pero con el cuento es distinto, porque si existe un cuento malo se acerca más a la anécdota, la crónica, la composición, al caso, el retrato psicológico, al prosa poética o la novela resumida.

25 noches de insomnio. Historias que te quitarán el sueño, editada por Bärenhaus, sostiene esta idea. Cada cuento es perfecto en sí mismo. Son breves, oscuros y sombríos, con finales contundentes que nos sorprenden como un derechazo a la mandíbula. Transcurren en escenarios actuales y urbanos, algunos explicitados, incluso, con nombres de las calles porteñas, y personajes fuera de lo normal y otros más fácilmente reconocibles: brujas, vampiros, zombis, necrófagos y licántropos, de los que el autor da cuenta en un intento de homenaje a aquellas historias que lo marcaron de joven.

marcelo-di-marco-25-noches-de-insomnio.jpgLas páginas del libro recorren el terror psicológico, el humor negro y los fenómenos sobrenaturales. El horror se muestra sin vueltas, sin maquillajes, en toda su repugnancia. El hombre se halla corrompido por los pecados capitales y esos vampiros o monstruos han cambiado de piel, pero siguen siendo igual de horribles, aunque se echen encima perfumes de Dior o Armani. En este sentido, el terror de Di Marco es políticamente incorrecto, dice lo que algunos no se animan a expresar. “Uno no puede escribir los correctos sueños de otro”, opina el escritor al respecto.

Las páginas del libro recorren el terror psicológico, el humor negro y los fenómenos sobrenaturales.

A modo de apéndice, cada relato tiene un comentario personal donde Di Marco cuenta detalles de cómo se inventó tal o cual historia (en algunos casos parten de hechos reales que lo tuvieron como protagonista de las acciones).

En conclusión, 25 noches de insomnio. Historias que te quitarán el sueño es una excelente opción para todo aquel que disfruta del género y las buenas historias.

Mario Castañeda es Goku

por Narciso Rossi

Mario Castañeda es mexicano, actor, locutor, director de doblaje, y uno de los dobladores más famosos de la industria latinoamericana. Es casi imposible no haber escuchado su voz alguna vez. Podemos reconocerlo en las voces latinas de Bruce Willis, Jim Carrey, Mel Gibson, Tom Hanks, Jakie Chan y muchos más.

Hablamos con Mario sobre su trabajo, sus proyectos y sobre las voces que lo llevaron a la fama.

mario-castaneda-462481mp3_462482.pngNR: ¿Cómo es el proceso de Doblaje? ¿Trabajan en grupos, o de forma aislada, repiten escenas o después de cierto grado de profesionalismo no es necesario?

MC: El proceso de Doblaje empieza mucho antes de llegar al estudio de grabación. Se establecen contactos con clientes que envían trabajo. Se seleccionan Directores y Traductores, se elaboran copias de trabajo. Se selecciona al elenco en conjunto con el departamento de Producción y Talento. Se dan los llamados a Actrices y Actores y por fin se llega al estudio.

Actualmente se graba personaje por personaje a diferencio de hace años en que se grababan todos los personajes juntos por falta de canales de grabación. Hacerlo así mejora la mezcla final.

Los actores llegan a la hora que fueron llamados y conocen por primera vez el proyecto que van a grabar, lo escuchan, lo miran y lo ensayan una vez… y lo graban. Es un trabajo muy especializado y el nivel de expertice es muy elevado. Se trabaja contra reloj por las fechas de entrega que marca el cliente. Los “loops”, como llamamos a cada segmento de grabación en Doblaje (15 segundos o 25 palabras lo que suceda primero), se graban las veces que es necesario hasta que la toma queda perfecta.

NR: ¿Cuál considerás que es el mayor logro que te dio el doblaje?

MC: El mayor logro que me da mi trabajo es sentirme realizado como persona y como profesional. Cada día me siento satisfecho por lo que hago, no tiene que ser algo especial, de hecho TODO es especial. Siempre igual pero siempre diferente. Soy muy afortunado.

NR: Empezaste a trabajar siendo muy chico. Si mirás ahora hacia atrás, ¿Qué destacás o extrañás del recorrido que queda en tus espaldas?

MC: Yo encontré mi vocación a los 17 años y comencé a grabar hasta que terminé la carrera de Arte Dramático a los 20 años. No sé si tengo una gran carrera a mis espaldas, lo que sé es que realizo mi trabajo con el 100% de mi conocimiento; con pasión, con amor y entrega. Nunca extraño nada ni a nadie. Estoy feliz y completo, y todo me gusta… amo mi trabajo.

 

 

 

NR: Además de algunos personajes, que es lo que uno ve, lo cierto es que te encargás de hacer el doblaje de determinados actores. ¿Cómo trabajas la voz en estos casos? ¿Usas un mismo tono cada vez que doblas a Jim Carrey y otro cada vez que doblas a Bruce Willis, por ejemplo? ¿Hay tips que escuchas en la voz de los actores y los reproduces en tu trabajo?

MC: Básicamente no cambio la voz como si la voz fuera la herramienta que utilizo para trabajar. Trabajo con todo el cuerpo. De hecho en el Doblaje la voz es lo menos importante. Lo que se escucha diferente es el resultado de las emociones que manejan los personajes que interpretan los Actores que doblo. Y por supuesto la gente de Doblaje “leemos” las emociones de los personajes para entender lo que están sintiendo y para saber que procesos internos debemos seguir para re-interpretarlos.

128162.jpgNR: Una serie del recuerdo es Los años maravillosos. Tu voz es la de un Kevin adulto, a modo de narrador, contando sus años escolares. Ya que no hay un trabajo de coordinación entre tu voz y lo que se ve, ¿fue ese un trabajo más libre de alguna manera?

MC: Sí. Libre de la sincronía de labios, pero no de los ritmos y tiempos en los que el personaje hablaba. Hay un diseño de audio y la voz juega un papel importante en este diseño, por lo tanto un actor no puedo hacer lo que quiera, debe seguir el trabajo en equipo que realizan todos los personajes para no romper el ritmo y las interpretaciones de los demás personajes.

NR: Antes de ir a Goku, entremos por el animé en general. Te escuché antes decir que tenías un poco de miedo al animé, ¿a qué se debe? ¿qué diferencia hay entre este el anime y otras series de animación o películas?

MC: Nunca he dicho que le tenga miedo al anime. Lo que he dicho es que grabar anime es complicado y me daba flojera grabarlo porque tienes que mirarlo todo el tiempo debido a lo fuera de sincronía que esta hecho; prefería grabar cosas menos complicadas. El anime es diferente a otras animaciones por el estilo de interpretación de los seiyuus que es muy intenso, diríamos “exagerado” desde el punto de alguien occidental.

NR: Durante mucho tiempo los actores de doblaje permanecieron en el anonimato. Uno no buscaba, o no tenía cómo buscar, quién estaba detrás de la voz de tal o cual personaje. Con internet todo eso cambia y los actores de doblaje salen a la luz. ¿Se pierde algo de la magia original en esta nueva era? ¿Cómo reaccionan los fans al descubrir que hay otras
personas detrás de lo que veían o ven?

MC: Evidentemente parte de la magia del Doblaje era no saber quién lo grababa. No había forma de relacionar al doblaje con nombres, rostros. Pero esa magia la rompieron los fans al tener acceso, vía internet, a la información de los Actores. No creo que los fans no supieran que había Actrices y Actores grabando las voces que escuchaban, pero no los conocían. Y ahora los fans han creado un principio de Star System al sacar a los Actores del anonimato; su reacción es de admiración al conocer nombre, rostro y datos de sus voces favoritas.

Mario.jpgNR: En los últimos capítulos de Dragon Ball, el pequeño Goku crece y con el cambio de apariencia hay un cambio de voz. Ahí es donde entras tú. Pero desde siempre tu voz ya aparecía en el opening latino de la serie y no estabas al tanto. ¿Esto es así? Y por otro lado, ¿cómo fue encarar un Goku adulto? Es decir, tomar la voz del personaje principal una vez que ya estaba avanzada la serie?

MC: Claro que estaba al tanto, digo, ¡yo lo grabé! Pero como muchas cosas que hago no es algo que me ocupe como para tenerlo presente todo el tiempo. No lo relacionaba al hecho de trabajar en la serie como lo es grabar alguno de los personajes. A lo que me refiero cuando lo comento es que no cobré todos y cada uno de los capítulos como debería haberlos cobrado… Lo grabé una sólo vez y me desentendí…

En cuanto al Goku adulto obviamente que tenía que estar basado en el trabajo que había realizado Laura Torres, la voz de Goku niño… No puedes aparecer de pronto y borrar todo el recuerdo de la infancia. Mi trabajo fue revisar y entender el trabajo de Laura para que el personaje no cambiara…

NR: Pasó algo muy curioso en Japón justamente cuando se da este crecimiento de Goku. ¿Puedes contarnos bien cómo fue eso? ¿Qué diferencias hay entre el público japonés y el de Latinoamérica? ¿Piensas que el público tiene poder de decisión?

MC: En Japón no cambió la voz de Goku al momento de crecer, como cambió en el resto el mundo donde la serie se dobla. La gente no estuvo de acuerdo y prefirieron dejar de ver la serie que aceptar el cambio. El público japonés sabe que tiene este poder, y aparentemente Latinoamérica apenas lo está descubriendo. El público tiene mucho poder… pero no lo sabe.

NR: Además de doblador, eres director de doblaje. ¿Qué área es la que más te gusta o en la que te sientes más cómodo y por qué?

MC: Yo soy Actor. Además dirijo Doblaje, como Locutor grabo spots publicitarios, audiovisuales, he sido la voz oficial de varios canales de TV, doy conferencias, talleres y presentaciones personales, tengo con René García un canal de YouTube… Pero yo soy Actor… Podría dejarlo todo y si sólo trabajara como Actor sería feliz…

NR: Te escuché hablando sobre la importancia del director de doblaje. En esa entrevista me llamó la atención que dabas el ejemplo de “What happening?” y por qué no se debería doblar como “¿Qué sucede?” o “¿Qué ocurre” porque puedes decir “¿Qué pasa?”. ¿De quién es la responsabilidad en estos casos? ¿Y por qué crees que se dan?

MC: El Director de diálogos en Doblaje es el último filtro que cuida que la calidad de la traducción y la interpretación sea optima. La responsabilidad de la traducción y adaptación para Doblaje es del traductor, pero puede haber errores y al final será el director quien los detecte y corrija.

El Doblaje no es perfecto, pero es perfectible y es un trabajo de equipo. Director, Traductor, Actores e Ingeniero trabajan juntos para lograr el estándar de calidad de la Industria Mexicana de Doblaje. Sencillamente es gente haciendo su trabajo.