Verónica y los demonios de Paco Plaza

por Patricio Chaija

Paco Plaza, el reconocido creador de la saga zombie Rec, sale con una nueva película: Verónica. En esta historia los sobresaltos y oscuridades dejan más que conformes a los fanáticos del género.

Verónica cuenta la historia de una quinceañera que juega a la copa con dos compañeras en un sótano del colegio e invocan a un espíritu durante un eclipse. La posesión demoníaca aparece en todas sus manifestaciones habituales, pero en el filme de Plaza se desarrollan tópicos muchas veces dejados de lado por las películas de miedo: la relación de amistad, la fraternal, o con los padres. Apuesta a la intriga y a lo sobrenatural para ahondar en el corazón humano.

Las actuaciones son convincentes y carismáticas. Gran parte de las acción es llevada adelante por Verónica y sus tres hermanos, que van desde los cuatro años a los diez. El universo personal se transfigura en el rostro de la adolescente: ella intenta ayudar a su madre, quien trabaja en demasía, criando a sus hermanitos.

La tensión crece y enlaza tópicos esperables con momentos pesadillezcos originales por su mirada y forma; no hay nada gratuito en ellos, no hay detalle librado al azar. El guión va por un sendero que, no por invisible, es menos perfecto.

La música de Héroes del silencio matiza las aventuras de esta joven que tiene que crecer en una Madrid de comienzos de la década del ’90, y es el acompañamiento preciso para cada escena de la ordalía adolescente.

El género de terror cultivado tan bien por el director español nos regala una deliciosa metáfora del dolor y el crecimiento en una gran ciudad moderna, en donde los demonios personales y familiares no nos abandonan nunca.

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Sandro de América

por Nicolás Latorre

La vida del gitano ya empezó a emitirse en el primetime de Telefé y no pasó desapercibida. Fue lo más visto de lo que va del año, dejando atrás a las crecientes novelas turcas que invaden la tv argentina. Las series nacionales están atravesando un buen momento que logra darle batalla al desfinanciamiento y al momento de instestabilidad que toca de cerca al INCAA. Desde el salto que dio “El marginal” (desde la TV pública a Netflix sin escalas) y pasando por series con picos de raiting como “Las estrellas” o “Historia de un clan”, la vida de Sandro llega en un momento en que el público está dispuesto a ver qué es lo que se quiere contar.

0504_echarri.jpgLa serie está basada en el libro “Sandro de América” de Graciela Guiñazú y cuenta con el guión de Esther Feldman y su equipo. Entre las actuaciones nos encontramos a Agustín Sullivan, Marco Antonio Caponi y Antonio Grimau a la cabeza. Interpretando tres momentos en la vida del ídolo de Las nenas. El gran ausente es Pablo Echarri, quien después de haber sido confirmado para el papel con el que finalmente se quedó Caponi, salió a hacer declaraciones en que deja en claro que lo bajaron por su adhesión al kirchnerismo.  “Cuando volví mi representante me contó que se había reunido con un enviado de Tomás Yankelevich y le dijo que yo no iba a estar en el proyecto porque dividía la pantalla”. La denuncia es grave y pese a que fue desmentido por la producción de la serie, Echarri volvió a reafirmar sus dichos. “Yo nunca falté a la verdad. Ya tengo casi 50 años y nunca lo hice”. Yankelevich no dio respuestas en palabras, renunció a la dirección de contenidos del canal, en la que venía trabajando desde hacía seis años.

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Le pese a quien le pese, Sandro la serie lleva la delantera innegable y su puntuación no parece bajar. El gran parecido físico entre Sullivan y Roberto Sánchez en la juventud es ciertamente un hallazgo que logró estar en boca de todos durante la emisión de los primeros capítulos. También es necesario destacar las frases que se tomaron textualmente del libro para no perder la esencia. “He sido amigo en Valentín Alsina, amante en Nueva York y enemigo en mi propio cuerpo”, se oye a través de la voz de Grimau en la escena que abre el primer episodio, mientras vemos a Sandro en sus últimos momentos. Y es que los ídolos populares de los argentinos necesitan regresar siempre, como si no murieran. Tenerlos al alcance en cualquier momento, ya no sólo a través de sus discos, sino en historias que nos recuerdan lo maravillosa que puede ser la vida. Así, Sandro la serie se suma a una lista de historias que ya integran “Gilda, la película”, estrenada en 2016, y la actual producción de “Rodrigo, la película”, en conmemoración al cantante cordobés.

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Grandes putas made in Hollywood – segunda parte

por Emiliano Román

En la primera parte de este recorrido, se analizó porque el uso de la palabra puta es reivindicante y cómo Hollywood al ser la industria del entretenimiento por excelencia ha usado muchas veces las representaciones de las trabajadoras sexuales para redimirlas o moralizarlas. Iniciamos el trayecto en los comienzos del cine sonoro, atravesando la época dorada hollywoodense y el arbitrario código de censura Hays, para ingresar en los años setenta donde aparecen relatos más jugados y con menos eufemismos. A partir de los noventa, se produce un notable crecimiento del cine independiente, que si bien se escapan de los márgenes mainstream, son producciones norteamericanas cada vez más codiciadas por las grandes estrellas, debido al prestigio que le da a los intérpretes actuar en este tipo de obras autorales, por fuera de los mandatos industriales y el reconocimiento que estas películas alcanzaron en las temporadas de premiaciones.

Ahora, retomaremos la caminata por las calles de las putas desde principios de las década de los noventas con tanques multitaquilleros, para finalizarla en los tiempos recientes donde las producciones que abordan el tema se destacan por ser más pequeñas e independientes.

jJulia Roberts - mujer bonita.jpgJulia Roberts en “Mujer bonita” (Gary Marshall, 1990)

Película que catapultó al estrellato a Julia Roberts y la nominó al Oscar, convirtiéndola en la novia de América. Un cuento de hadas, cual “La Cenicienta”, nada más que en vez de la huérfana ahora tenemos a la puta. Vivian, una prostituta de la calle, con un par de piernas irresistibles, conoce una noche a su príncipe azul, quien la sube a su auto y luego le ofrece que sea su dama de compañía por una semana, claramente terminan enamorados. Por un lado se la empodera, no trabaja con proxeneta, no quiere que nadie se quede con su dinero; maneja mejor el auto caro que su galán; ella es la que impone las condiciones monetarias con su cliente; pero por otro lado un discurso moralista y clasista hace que Vivian sea la única merecedora de una mejor vida porque a diferencia de otras putas, no anda con drogas, tiene el porte de una dama high society y cierto bienestar deviene gracias a un consumismo obsceno que posibilita un nivel de clase alto. Una puta solo se redime si un príncipe adinerado la saca de las tinieblas, por eso tal vez el lema feminista sea una respuesta a este tipo de relatos sexistas: mujer bonita es la que lucha.

Demi Moore - Propuesta indecente.jpgDemi Moore en “Propuesta Indecente” (Adrian Lynne, 1993)

Demi Moore, la actriz sexy de ese momento, protagoniza otra película taquillera que pone al dinero como protagonista de la trama. Diana, es una chica que vive feliz con su pareja pero ambos llenos de deudas. Un multimillonario les ofrece pasar una noche con ella por un millón de dólares y con eso se asegurarían su futuro. Luego de un rechazo inicial, acceden a que ella sea la puta ocasional del ricachón. La voluntad femenina está supeditada al deseo masculino. Diana lo hace por su amado, pero el narcisismo de este, no soporta haberla entregado. Mientras que luego, el galán adinerado la acosa, la invade y se apropia de sus proyectos. Se separa de su marido por los celos de este y a pesar de todos los abusos, se queda con el millonario. Por otra parte, el abogado de la pareja se lamenta que su esposa no valga ni 500 dólares, la mujer aparece asociada obscenamente como objeto de intercambio. Los ríos de tinta que se escribieron y el dilema social que generó, permitió vislumbrar que la mayoría aceptaría esta oferta. Pareciera que la puritana y conservadora sociedad americana, deja de lado el moralismo ante los encantos del capitalismo. Cuando la propuesta es demasiado generosa cualquiera estaría dispuesto a ser una puta ocasional. Putxs no faltan, los que faltan son financistas, decía a modo de chiste, la película argentina Nueve reinas.

Patricia Arquette -Escape salvajePatricia Arquette en “Escape salvaje” (Tony Scott, 1993)

Explosiva road movie de culto, que nos presenta a Alabama, una rubia despampanante que es contratada para hacerle el servicio a un solitario Clarence, el día de su cumpleaños. Tan ingenua como irresistible, lo seduce y luego del encuentro amoroso, le confiesa que es prostituta, aunque principiante, solo trabaja desde hace 4 días. Impulsivos ambos, se enamoran y se casan. Él decide arreglar las cuentas con su violento proxeneta para liberarla y que pueda cambiar de vida, en medio del enfrentamiento roba una valija llena de cocaína de tipos muy pesados. Entregados al amor, ponen en riesgo sus vidas en varias ocasiones en una vorágine de violencia y muertes con mucha sangre de por medio. Dos perdedores del sistema que se unen casi simbióticamente para aliviarse del vacío existencial pero con una clara dependencia de uno hacia el otro.

s-l300.jpgElisabeth Shue en “Adios a las Vegas” (Mike Figgis, 1995)

En una historia tan dolorosa como arrasadora, Elisabeth Shue despliega un inmenso papel en Sera, una puta solitaria, de buen corazón y con una necesidad existencial de afecto. Esto hace que se enamore de Ben, un cliente alcohólico e impotente, donde ella advierte que es alguien que la necesita. Él si bien, dentro de todo la respeta y no pretende redimirla, es pura pulsión de muerte y los efectos colaterales recaen sobre Sera. Ellos, tan perdedores y outsiders se aman y se aceptan mutuamente pero lo destructivo los arrastra. Ella no pretende cambiarlo, ni darle lecciones de moral, lo acompaña, lo cuida hasta donde puede, tampoco se cuestiona su profesión de trabajadora sexual, solo se observa su desamparo ante ciertas elecciones y situaciones que la degradan. Su único espacio de refugio es la casa con Ben y sus sesiones de psicoanálisis. Shue estuvo nominada a los Oscar por esta sentida y honesta interpretación.

Sharon Stone en “Casino” (Martin Scorsese, 1995) Sharon Stone - Casino

Otra puta épica, candidata al Oscar ese mismo año por una notable actuación fue la bomba sexual de los noventa, Sharon Stone, aunque curiosamente el premio de la Academia, fue para una monja (interpretada por Susan Sarandon). Stone hace de Ginger, una bellísima e intensa mujer que estafa a sus clientes jugadores y cautiva el corazón del mafioso dueño del casino. Él le ofrece el oro y el moro con dinero y diamantes, con la condición que borre su pasado y formen una familia. Ella termina aceptando, pero realmente nunca lo amó, sigue vinculada sentimentalmente con su proxeneta anterior y con la sensación de haber perdido toda forma de independencia con este marido que le controla cada paso que da. De todos modos no es ninguna sumisa con su esposo, se rebela y transgrede la opresión de este. Pero sí lo es con su ex chulo. La vía de escape fue el alcohol y las drogas, hasta quedar consumida por completo y morir por sobredosis.

Captura de pantalla 2018-03-14 a las 9.58.20 a.m..pngMira Sorvino en “Poderosa Afrodita” (Woddy Allen, 1995)

Parece que ese año en la temporada de premios, fue el año de las putas. La que sí ganó el Oscar como actriz de reparto fue Mira Sorvino, en rol de esa puta ingenua y tierna, autollamada Linda. El padre adoptivo de Max quiere conocer a la madre biológica por la sobrenatural inteligencia del niño. Para su sorpresa, en vez de una mujer brillante intelectualmente, se encuentra con una chica de muy pocas luces pero que es tan adorable como bella y encima trabaja de prostituta y actriz porno. Obviamente él se termina encariñando y quiere rescatarla de la prostitución a como sea, presentándoles jóvenes guapos, conservadores y machistas que buscan como novia una novicia rebelde. El vínculo hilarante entre ambos, las situaciones desopilantes y la fábula urbana, harán que esta puta entrañable y de voz aguda sea inolvidable.

Madonna - EvitaMadonna en “Evita” (Alan Parker, 1996)

La adaptación cinematográfica del musical basado en la biografía del gran mito argentino, Eva Perón, insiste todo el tiempo en un punto: fue una puta. Descalificativo que no se cansaron de usar sus más acérrimos enemigos. Protagonizada por Madonna, la cantante más famosa y polémica del momento, la historia es narrada por un personaje curioso llamado Che, desde un punto de vista misógino y clasista que en toda la trama hace hincapié en el uso que hizo de su cuerpo para alcanzar sus ambiciones. Que una chica de pueblo, aspirante a actriz, llegue a ser primera dama de un país, enfrente a la oligarquía, sea a amada por las masas y haya usado a unos cuantos hombres, es algo que aparentemente el machismo no perdona. La única redención a tremendo descaro sería la muerte. A Evita la mata un cáncer que la hace agonizar y sufrir como una condenada, solo ahí, ya muerta, este personaje Che, que destiló odio en todo el film se digna a darle un beso en el féretro.

Kim Basinger - Los Angeles al desnudoKim Basinger en “Los Ángeles al desnudo” (Curtis Hanson, 1997)

Una obra que homenajea al cine negro, donde los policías son malos y las putas son buenas. Ambientada en los años cincuenta, una red de prostitutas les practica cirugías estéticas a las chicas y las camufla para que se parezcan a las estrellas del cine del momento. La sex symbol por excelencia de los ochenta, Kim Basinger interpreta a Lyn, una puta de lujo que es muy frecuentada por su parecido a la inolvidable Veronika Lake, esa femme fatal del cine noir, de las décadas cuarenta y cincuenta. Se enreda en un triángulo con dos de los pocos policías honestos que quedan, que encima se odian entre ellos. El efecto que tenía en la cultura el cine y sus estrellas femeninas de aquellos años se ve bien reflejado, a la vez que se encarga de hacer trizas el sueño americano. Kim Basinger está tan hipnótica que se ganó un Oscar, como actriz de reparto, cuando antes nadie daba un centavo por su talento como actriz.

Jennifer conelly -Requiem para un sueñoJennifer Connelly en “Réquiem para un sueño” (Darren Aronofsky, 2000)

Una historia que narra el deterioro de la condición humana desde el más extremo goce tanático. Son cuatro personajes, Connelly interpreta a Marion, una joven y bonita diseñadora, que comienza a consumir heroína con su novio Harry, quien es su verdadero objeto adictivo, ella no puede vivir separada de él. Luego de algunas complicaciones para conseguir la sustancia, su novio le aconseja acostarse con un psicólogo que la pretende y así obtener dinero para las drogas. Esta primera experiencia de prostitución le abre las puertas para usar su cuerpo en pos de adquirir más drogas, culminando en una especie de orgía, donde ella y otra chica, son obligadas a tener sexo anal con un dildo de doble entrada, ante decenas de espectadores ricachones. Un plano cenital con ella recostada en posición fetal anuncia que Marion ha descendido a los infiernos, no por la prostitución en sí, sino por el hecho de encontrar a través de este medio el acceso más inmediato a la heroína.

Nicole Kidman - Moulin RougeNicole Kidman en “Moulin Rouge” (Baz Luhrmann, 2001)

Al igual que Greta Garbo en La dama de las camelias, Nicole Kidman hace de una cortesana parisina, que es pretendida por un duque pero se enamora azarosamente de un bohemio por un malentendido, renuncia a este por amor a él y muere lentamente de tuberculosis. Satine es una bella cabaretera que le vende su amor a aristócratas. Un poderoso adinerado le ofrece invertir en una obra musical, lo que le garantizaba el triunfo como actriz, en cambio el pobre poeta solo le promete amor, ella se resiste porque una chica debe comer primero antes que amar, pero luego no puede evitar más su deseo. Una época donde el destino de una mujer era o ser esposa sumisa o puta, el dilema de Satine pasaba porque el duque amenazaba de muerte al escritor si ella se iba con este. Su frágil cuerpo le juega una mala pasada y muere de manera tan glamorosa como la Garbo.

Charlize Theron-MonsterCharlize Theron en “Monster” (Patty Jenkins, 2003)

Basada en una historia real, la película es una biopic de Aileen Wuornos, una puta asesina serial que mató a siete diferentes señores, entre ellos un policía. El film reconstruye un poco la psiquis de Aileen, que con un pasado cargado de abusos y abandonos conoce a una chica, quien es la primera que le brinda afecto, y se enamora. La experiencia del amor lésbico y supuesta felicidad la descompensa, no tiene como tramitar esas excitaciones de sentirse amada. Intenta dejar la prostitución, pero la sociedad expulsiva la arroja una vez más a la marginalidad. Luego de un episodio con un cliente, al cual mata por defensa propia, comienza a asesinar varones que le remitan a su abusador de cuando era niña. La historia da cuenta de los estragos traumáticos que hace la violencia machista en las subjetividades, sostenida luego por un sistema no continente. Aileen fue ejecutada con la inyección letal y Charlize Theron se ganó un Oscar por esta épica actuación.

Rosario Dawson - Sin cityRosario Dawson en “Sin city” (Robert Rodríguez, Frank Miller, 2005)

Adaptación del comic homónimo, una de las historia presenta a Gail, la dominatrix, y vehemente jefa de un ejército de putas en ciudad vieja. Ellas tienen su propia ley y de esta manera se protegen de alcahuetes, palizas, drogas y violaciones. Vestida de cueros y tachas, Gail es una auténtica líder que cuida a sus putas y las organiza para que combatan la violencia machista. Las chicas se enfrentan en una feroz guerra contra la mafia y policía corrupta en un verdadero banquete feminista, aunque la batalla no la hubiesen ganado sino no fuese por el héroe masculino del cual Gail se encontraba enamorada. Otra de las novedades que descubrimos en esta cinta es que el personaje importante de prostituta es interpretado por una actriz de raza negra, algo no muy habitual, si bien aparecen putas negras en la filmografía hollywodense, casi siempre son desde lugares muy secundarios o decorativos.

Sasha Grey - The girlfriend experienceSasha Grey en “The girlfriend experience” (Steven Soderbergh, 2009)

Cinco días en la vida de Chelsea, una puta de lujo, muy sofisticada que ejerce su oficio con inabarcable frialdad, como si estuviese mecanizada. Atenta a las estrategias del marketing, ante la inminente crisis económica que se avecina, Chelsea además de tener sexo, se ocupa de escuchar los problemas financieros de sus clientes millonarios y mantener una relación estable con un novio que está al tanto de sus ocupaciones. Con yuxtaposiciones de imágenes y diálogos, el espectador queda en un lugar voyeurista ante esta cinta experimental que parece más un reality que una ficción. Un intento de dar cuenta la liquidez y vascuidad de las relaciones intermediadas por el dinero. Habrá que esperar hasta los minutos finales para que algo de humanidad se exprese en Chelsea y aflore la angustia.

Screen Shot 2012-01-25 at 11.23.32 AM | Jan 25Robin Weigert en “Concussion” (Stacie Passon, 2013)

Esta independiente y valiente película, dirigida por una cineasta mujer, trae una novedad interesante: prostitución y lesbianismo. Abby, una cuarentona, en pareja con otra mujer y madres de dos niños, tiene una vida bastante obsesiva y aburrida. Luego de un par de experiencias como clienta de prostitutas, se le ofrece a ella misma ser puta para chicas jovencitas que solicitaban ese tipo de perfiles. Lo interesante de la historia, además de la transformación del personaje y del goce que deviene del trabajo sexual, nos muestra como la prostitución es un servicio mucho más amplio que a clientes varones machistas que usan el dinero como atributo fálico. Suele ser una oportunidad y una vía de encuentro sexual para personas que por cuestiones físicas, psíquicas o sociales se les dificulta mucho hallar un partenaire erótico. Abby ofrece su cuerpo a otras mujeres, quienes no tienen otra manera de satisfacer su pulsión lésbica que no sea en la clandestinidad.

Marion Cotillard - the inmigrantMarion Cotillard en “The inmigrant” (James Gray, 2013)

Un melodrama clasicista que interpela el sueño americano transformándolo en una pesadilla. Ewa, es una introvertida inmigrante polaca que llega a New York en los años veinte. En inmigraciones confiscan a la hermana por una tuberculosis y engañada, por quien más tarde será su proxeneta, no le queda otra que dedicarse a la prostitución. Cotillard, unas de las actrices fundamentales del momento que parece sacada del cine mudo, expresa con su rostro y mirada una multiplicidad de matices, que quizás sus palabras no puedan decir. A pesar que trabaja de puta para salvar a su hermana, esta causa noble no la libera de la culpa, sino que la tortura cada vez más por sus creencias religiosas. El relato transita las cuestiones que vivían las mujeres llegadas a Estados Unidos en los años veinte, atrapadas en una dicotomía: o eran esclavas sexuales o esclavas matrimoniales.

Jared Leto-Dallas buyers clubJared Leto en “Dallas Buyers Club” (Jean Marc Vallée, 2013)

Primer y único intérprete masculino de este recorrido y también ganador del Oscar por este papel. Leto encarna a Rayon, una mujer transgénero, que vive con el VIH pero que también es adicta y autodestructiva, en los años ochenta. Si bien, el film no hace referencia a la prostitución de Rayon, ella se maneja como una puta, desde la manera de vestirse y maquillarse hasta en como encara los negocios. Conoce a un homofóbico y misógino vaquero heterosexual, también con el virus y deciden armar una sociedad para distribuir medicación que en ese momento estaba prohibida en el país. La maravillosa escena del traveling donde hacen el acuerdo comercial, ella caminando por la calle cual shiro y él manejando desde el auto, remite a la relación puta–cliente. Cada aparición de Rayón en la pantalla, es una brisa fresca en tanta crudeza narrativa. Un personaje muy cuestionado por la comunidad trans, primero por estereotipar a las mujeres trans desde la prostitución y drogadicción, y luego por ser interpretado por un actor varon cisgénero, habiendo tantas buenas actrices trans.

Naomi Watts - St VincentNaomi Watts en “St Vincent” (Theodore Melfi, 2014)

Asociar a la puta con la madre es uno de los insultos más agraviantes de nuestra lengua, como que la unión de lo sagrado y pecaminoso sería una contradicción existencial que implicaría una gran injuria. Watts nos regala a Daka, una prostituta embarazada que además es inmigrante rusa y tiene una relación estable con un cliente gruñón y cascarrabias. La cosa es que ella es el único lazo social que tiene este sujeto bastante xenófobo, hasta que aparece un tierno niño con el que el viejo arma vínculo. Cuando el pequeño le consulta quién es ella, él responde que es una dama de la noche, “una de las maneras más honestas de ganarse la vida”. Daka es adorable, su situación de embarazo despierta el morbo de varios clientes y entabla con el protagonista un tipo de noviazgo por fuera de todo contrato hegemónico. Sobre el final da a luz a un niño negro, representando a la auténtica puta madre que lo parió y en vez de ofensivo es un momento absolutamente encantador.

TANGERINE, Kitana Kiki Rodriguez, 2015. ©Magnolia PicturesKitana Kiti Rodriguez en “Tangerine” (Sean Baker, 2015)

La nueva cara del cine independiente americano, nos regala esta genialidad que es destacable desde varios puntos. Primero que está filmada con iPhones 5, no se necesita tanto presupuesto para contar una muy buena historia, pero sobre todo porque ahora sí tenemos actrices trans realmente, que interpretan a sus personajes y encima son deliciosas negras. Kitana Kiti Rodriguez hace el papel de Sin-Dee, una puta de la calle muy intensa que acaba de salir de la cárcel para navidad, ahí se entera por su amiga que su novio/proxeneta la engaña con una mujer cisgénero. Furiosa emprende la búsqueda de la rival y se desatan las más disparatadas situaciones. Una historia que se sumerge en la marginalidad de los estratos sociales y retrata de maravillas, sin entrar en moralejas ni sensiblerías, a putas, drogadictxs, transexuales, negrxs y fiesterxs. También es una apertura que da cuenta que actrices trans pueden sostener con solvencia, naturalidad y verosimilitud personajes protagónicos desde múltiples matices y que si la historia lo requiere, es mucho más verosímil una intérprete trans que un cis-género metamorfoseado para ganar un Oscar.

Bria Vinaite en Proyecto FloridaBria Vinaite en “Proyecto Florida” (Sean Baker, 2017)

Sean Baker nuevamente nos ofrece una joyita independiente que se sumerge en la América más profunda, a pasitos nomás del mágico Disney World. La pequeña Mooney, de 6 años vive con su mamá Halley en un motel de poca monta. La madre casi tan joven y díscola como su hija se la rebusca de mil maneras para que a la niña no le falte nada, desde pagar la habitación hasta llevarla a comer muchas cosas ricas. Tanto el vender perfumes como el trabajo sexual se hacen de manera clandestina. Un relato tan devastador como bello de la crisis económica y del desamparo social que padecen las personas condenadas a vivir al margen de la sociedad. La presencia de un estado que vigila y castiga antes que brindar otro tipo de posibilidades para aquellas personas que no tienen muchas chances de salir de la situación de pobreza perpetua.

 

Este recorrido da cuenta de la necesidad que tuvo a través de los años la industria maisntream del entretenimiento de aleccionar a los espectadores desde un lugar clasista y patriarcal, donde la única manera que tiene una prostituta de mejorar su calidad de vida es a través del amor romántico, siendo el varón el encargado de rescatarla del camino desviado. Por otro lado, el machismo no solo está por fuera condenándolas a los márgenes de la sociedad, sino también adentro, la figura del proxeneta aparece en muchos relatos y es él quien se lleva la ganancia económica del intercambio comercial, es decir que al final, todo queda entre masculinos.

La posibilidad de redimirse por vías del amor solo es posible si son jóvenes, bellas, blancas y heterosexuales, de lo contrario la salida son la muerte o la abyección social. La llegada del cine independiente, brindó la posibilidad de otros tipos de relatos mucho más acorde a los contextos sociales y psicológicos en los que están insertos sus personajes

En el resto del mundo la representación de las putas es mucho más diversa y disidente, con una predominancia del cine de autor y de corrientes cinematográficas que representan las subjetividades desde puntos de vista políticos y culturales, comprometidos con la realidad social de sus historias, sin la presión de una industria que maneje los hilos narrativos de la creación cinematográfica. Eso, tal vez sea, la excusa para otro recorrido, más adelante.

Mario Castañeda es Goku

por Narciso Rossi

Mario Castañeda es mexicano, actor, locutor, director de doblaje, y uno de los dobladores más famosos de la industria latinoamericana. Es casi imposible no haber escuchado su voz alguna vez. Podemos reconocerlo en las voces latinas de Bruce Willis, Jim Carrey, Mel Gibson, Tom Hanks, Jakie Chan y muchos más.

Hablamos con Mario sobre su trabajo, sus proyectos y sobre las voces que lo llevaron a la fama.

mario-castaneda-462481mp3_462482.pngNR: ¿Cómo es el proceso de Doblaje? ¿Trabajan en grupos, o de forma aislada, repiten escenas o después de cierto grado de profesionalismo no es necesario?

MC: El proceso de Doblaje empieza mucho antes de llegar al estudio de grabación. Se establecen contactos con clientes que envían trabajo. Se seleccionan Directores y Traductores, se elaboran copias de trabajo. Se selecciona al elenco en conjunto con el departamento de Producción y Talento. Se dan los llamados a Actrices y Actores y por fin se llega al estudio.

Actualmente se graba personaje por personaje a diferencio de hace años en que se grababan todos los personajes juntos por falta de canales de grabación. Hacerlo así mejora la mezcla final.

Los actores llegan a la hora que fueron llamados y conocen por primera vez el proyecto que van a grabar, lo escuchan, lo miran y lo ensayan una vez… y lo graban. Es un trabajo muy especializado y el nivel de expertice es muy elevado. Se trabaja contra reloj por las fechas de entrega que marca el cliente. Los “loops”, como llamamos a cada segmento de grabación en Doblaje (15 segundos o 25 palabras lo que suceda primero), se graban las veces que es necesario hasta que la toma queda perfecta.

NR: ¿Cuál considerás que es el mayor logro que te dio el doblaje?

MC: El mayor logro que me da mi trabajo es sentirme realizado como persona y como profesional. Cada día me siento satisfecho por lo que hago, no tiene que ser algo especial, de hecho TODO es especial. Siempre igual pero siempre diferente. Soy muy afortunado.

NR: Empezaste a trabajar siendo muy chico. Si mirás ahora hacia atrás, ¿Qué destacás o extrañás del recorrido que queda en tus espaldas?

MC: Yo encontré mi vocación a los 17 años y comencé a grabar hasta que terminé la carrera de Arte Dramático a los 20 años. No sé si tengo una gran carrera a mis espaldas, lo que sé es que realizo mi trabajo con el 100% de mi conocimiento; con pasión, con amor y entrega. Nunca extraño nada ni a nadie. Estoy feliz y completo, y todo me gusta… amo mi trabajo.

 

 

 

NR: Además de algunos personajes, que es lo que uno ve, lo cierto es que te encargás de hacer el doblaje de determinados actores. ¿Cómo trabajas la voz en estos casos? ¿Usas un mismo tono cada vez que doblas a Jim Carrey y otro cada vez que doblas a Bruce Willis, por ejemplo? ¿Hay tips que escuchas en la voz de los actores y los reproduces en tu trabajo?

MC: Básicamente no cambio la voz como si la voz fuera la herramienta que utilizo para trabajar. Trabajo con todo el cuerpo. De hecho en el Doblaje la voz es lo menos importante. Lo que se escucha diferente es el resultado de las emociones que manejan los personajes que interpretan los Actores que doblo. Y por supuesto la gente de Doblaje “leemos” las emociones de los personajes para entender lo que están sintiendo y para saber que procesos internos debemos seguir para re-interpretarlos.

128162.jpgNR: Una serie del recuerdo es Los años maravillosos. Tu voz es la de un Kevin adulto, a modo de narrador, contando sus años escolares. Ya que no hay un trabajo de coordinación entre tu voz y lo que se ve, ¿fue ese un trabajo más libre de alguna manera?

MC: Sí. Libre de la sincronía de labios, pero no de los ritmos y tiempos en los que el personaje hablaba. Hay un diseño de audio y la voz juega un papel importante en este diseño, por lo tanto un actor no puedo hacer lo que quiera, debe seguir el trabajo en equipo que realizan todos los personajes para no romper el ritmo y las interpretaciones de los demás personajes.

NR: Antes de ir a Goku, entremos por el animé en general. Te escuché antes decir que tenías un poco de miedo al animé, ¿a qué se debe? ¿qué diferencia hay entre este el anime y otras series de animación o películas?

MC: Nunca he dicho que le tenga miedo al anime. Lo que he dicho es que grabar anime es complicado y me daba flojera grabarlo porque tienes que mirarlo todo el tiempo debido a lo fuera de sincronía que esta hecho; prefería grabar cosas menos complicadas. El anime es diferente a otras animaciones por el estilo de interpretación de los seiyuus que es muy intenso, diríamos “exagerado” desde el punto de alguien occidental.

NR: Durante mucho tiempo los actores de doblaje permanecieron en el anonimato. Uno no buscaba, o no tenía cómo buscar, quién estaba detrás de la voz de tal o cual personaje. Con internet todo eso cambia y los actores de doblaje salen a la luz. ¿Se pierde algo de la magia original en esta nueva era? ¿Cómo reaccionan los fans al descubrir que hay otras
personas detrás de lo que veían o ven?

MC: Evidentemente parte de la magia del Doblaje era no saber quién lo grababa. No había forma de relacionar al doblaje con nombres, rostros. Pero esa magia la rompieron los fans al tener acceso, vía internet, a la información de los Actores. No creo que los fans no supieran que había Actrices y Actores grabando las voces que escuchaban, pero no los conocían. Y ahora los fans han creado un principio de Star System al sacar a los Actores del anonimato; su reacción es de admiración al conocer nombre, rostro y datos de sus voces favoritas.

Mario.jpgNR: En los últimos capítulos de Dragon Ball, el pequeño Goku crece y con el cambio de apariencia hay un cambio de voz. Ahí es donde entras tú. Pero desde siempre tu voz ya aparecía en el opening latino de la serie y no estabas al tanto. ¿Esto es así? Y por otro lado, ¿cómo fue encarar un Goku adulto? Es decir, tomar la voz del personaje principal una vez que ya estaba avanzada la serie?

MC: Claro que estaba al tanto, digo, ¡yo lo grabé! Pero como muchas cosas que hago no es algo que me ocupe como para tenerlo presente todo el tiempo. No lo relacionaba al hecho de trabajar en la serie como lo es grabar alguno de los personajes. A lo que me refiero cuando lo comento es que no cobré todos y cada uno de los capítulos como debería haberlos cobrado… Lo grabé una sólo vez y me desentendí…

En cuanto al Goku adulto obviamente que tenía que estar basado en el trabajo que había realizado Laura Torres, la voz de Goku niño… No puedes aparecer de pronto y borrar todo el recuerdo de la infancia. Mi trabajo fue revisar y entender el trabajo de Laura para que el personaje no cambiara…

NR: Pasó algo muy curioso en Japón justamente cuando se da este crecimiento de Goku. ¿Puedes contarnos bien cómo fue eso? ¿Qué diferencias hay entre el público japonés y el de Latinoamérica? ¿Piensas que el público tiene poder de decisión?

MC: En Japón no cambió la voz de Goku al momento de crecer, como cambió en el resto el mundo donde la serie se dobla. La gente no estuvo de acuerdo y prefirieron dejar de ver la serie que aceptar el cambio. El público japonés sabe que tiene este poder, y aparentemente Latinoamérica apenas lo está descubriendo. El público tiene mucho poder… pero no lo sabe.

NR: Además de doblador, eres director de doblaje. ¿Qué área es la que más te gusta o en la que te sientes más cómodo y por qué?

MC: Yo soy Actor. Además dirijo Doblaje, como Locutor grabo spots publicitarios, audiovisuales, he sido la voz oficial de varios canales de TV, doy conferencias, talleres y presentaciones personales, tengo con René García un canal de YouTube… Pero yo soy Actor… Podría dejarlo todo y si sólo trabajara como Actor sería feliz…

NR: Te escuché hablando sobre la importancia del director de doblaje. En esa entrevista me llamó la atención que dabas el ejemplo de “What happening?” y por qué no se debería doblar como “¿Qué sucede?” o “¿Qué ocurre” porque puedes decir “¿Qué pasa?”. ¿De quién es la responsabilidad en estos casos? ¿Y por qué crees que se dan?

MC: El Director de diálogos en Doblaje es el último filtro que cuida que la calidad de la traducción y la interpretación sea optima. La responsabilidad de la traducción y adaptación para Doblaje es del traductor, pero puede haber errores y al final será el director quien los detecte y corrija.

El Doblaje no es perfecto, pero es perfectible y es un trabajo de equipo. Director, Traductor, Actores e Ingeniero trabajan juntos para lograr el estándar de calidad de la Industria Mexicana de Doblaje. Sencillamente es gente haciendo su trabajo.

Grandes putas made in Hollywood – primera parte

por Emiliano Román 

“Me llaman calle, me llaman calle,
calle sufrida, calle perdida de tanto amar”.
Manu Chao

La palabra puta es, tal vez, el insulto más popular de la lengua castellana. Primeramente fue un intento degradatorio y de estigmatización hacia la mujeres que se dedicaban al oficio de la prostitución. Luego se fue generalizando y se refiere a cualquier mujer que esboce gestos de libertad sexual y estética frente a los mandatos patriarcales. Intentar abolirla o censurarla del lenguaje le daría más consistencia a la hora de querer agraviarlas. Por eso, es necesario un camino deconstructivo que más que injuriante debe ser empoderante, que implique una resignificación desde el punto de vista teórico, político y estético. Puta ya no es una vergüenza sino un signo de libertad. Esta reinvención no debe perder de vista a las trabajadoras sexuales, quienes son las que viven el estigma y la marginación cotidianamente.

Las putas existen desde que el mundo es mundo y desde que el cine es cine. Se suele llamar a la prostitución como “el oficio más antiguo del mundo”, más allá del mito, hay versiones que ya en la antigua Mesopotamia las mujeres eran obligadas a prostituirse como signo de hospitalidad ante visitantes extranjeros.

El tema en el cine fue representado desde sus comienzos mudos, ya en 1913 Traffic in Souls (George Loane Tucker), abordaba la cuestión de la trata, pero esos seres marginados y atractivos siguieron siendo el objeto de fascinación de los realizadores hasta el día de hoy, con las esclavas sexuales futuristas en la distópica Blad Runner 2049 (Dennis Villanueve, 2017).

El presente escrito es un recorrido cronológico por aquellas putas que han trascendido la pantalla y dejaron marcas en el inconsciente colectivo. Hollywood es la meca del cine, la industria del entretenimiento por excelencia. Refleja realidades pero que también las genera, es un dispositivo para construir subjetividades, desde valores morales y prejuicios estéticos. Tal es así que desde 1934 hasta 1968 rigió el absurdo código Hays, un manifiesto que tenía reglas restrictivas sobre lo que se podía ver o no en las pantallas. Un intento moralizante de conservar el carácter sagrado del matrimonio y la familia y evitar escenas sexuales que despierten algún tipo de emoción en los espectadores. Las putas fueron las primeras en caer en la censura, por eso los directores se las ingeniaban para mostrarlas desde detalles muy sutiles o leerlas entre líneas.

Más adelante con la caída de este código y el nacimiento del cine independiente, podemos ver que las producciones norteamericanas comenzaron a contar historias más jugadas, menos edulcoradas y con más presencia en la profundidad psíquica de los personajes.

El recorrido lo iniciaremos desde el nacimiento del cine sonoro hasta la actualidad, y tendremos las más diversas putas, desde las putas de buen corazón, hasta las putas frías y calculadoras, desde las que ejercen la prostitución por extrema necesidad o desesperación hasta las que lo hacen por decisión personal o alguna causa determinada. Es un recorte, una selección, sería imposible abarcar en un formato como este a todas esas mujerzuelas que nos han fascinado desde la pantalla grande.

El término PUTA se fue generalizando y se refiere a cualquier mujer que esboce gestos de libertad sexual y estética frente a los mandatos patriarcales

Marlene Dietrich en “Fatalidad” (Josef von Sternberg, 1931)

Marlene Dietrich - Fatalidad.jpgPara 1930, el gran ícono alemán Marlene Dietrich, desembarca en Hollywood de la mano del realizador Josef von Sternberg, con el cual, debido a su aspecto de femme fatal, ya había interpretado a varias putas. Ahora, la erótica blonda andrógina, uno de los primeros seres queer que habitaron el mundo del espectáculo, encarna a Marie, una viuda de un oficial caído en la I Guerra Mundial, que debe ejercer la prostitución para sobrevivir. Por su belleza e inteligencia es contratada como agente por el servicio secreto austríaco para seducir a posibles traidores. Son varios los que muerden el anzuelo de esta puta tentadora, hasta que se encuentra con un coronel ruso del cual se termina enamorando y lo deja escapar. Un mirada machista, que pone a cuestionar la supuesta lealtad de la mujer. Por más fría y calculadora que se muestre, a la larga su condición femenina la hará debilitar y traicionará la causa. Por eso la terminan ejecutando, porque puta muerta, puta redimida.

Joan Crawford en “Bajo la Lluvia” (Lewis Milestone, 1932)

Joan Crawford - Bajo la lluvia.jpgPara comienzos de los años treinta, Joan Crawford era una de las chicas del momento. Aquí interpreta a Sadie, una prostituta que convive en una posada con un grupo de personas que están varadas temporalmente en una isla. Entre quienes se encuentra un predicador con influencias políticas, que se obsesiona con ella obligándola a redimirse, a costa de cualquier sacrificio. Sally es adorable, divertida y arrabalera, baila y se pavonea con los marineros del lugar, pero el encuentro con el pastor fundamentalista le inyecta una sobredosis de culpa y represión que la deja en estado catatónico. La película en su momento fue subversiva al denunciar la hipocresía, opresión y manipulación del patriarcado religioso. El costo fue caro, la sociedad no estaba preparada para tal cuestionamiento, la sintió ofensiva hacia las buenas costumbres y fue censurada, aunque con el tiempo se la consideró de culto y uno de los mejores trabajos de la Crawford en su notable carrera.

Greta Garbo en “La dama de las camelias” (George Cuckor, 1936)

greta garbo la dama de las camelias.jpgSi existió en el cine una estrella mítica, fue Greta Garbo, con un aspecto gélido y un halo misterioso, la actriz sueca siempre se mostró inabarcable. Ha interpretado numerosos papeles, pero sin dudas el de puta fina le calzaba como anillo al dedo. Como lo es en la adaptación cinematográfica de la novela homónima de Alejandro Dumas. Allí es Marguerite, la bella cortesana del París en 1847. Como buena puta de lujo, frecuentaba las fiestas de la alta sociedad. Padecía de agobios económicos debido a su alto nivel de vida, aunque nunca faltaba un aristócrata dispuesto a pagarles sus caprichos. La historia es un desgarrador melodrama romántico, donde ella enferma de tuberculosis y debe renunciar al amor de un hombre más joven en pos del pedido del padre de este, nuevamente el patriarcado aparece como sancionador del “pecado” femenino. La redención aquí viene de la mano del sacrificio y la muerte. Tuberculosa y agonizante, la Garbo jamás pierde belleza y glamour, hasta ofrece uno de las escenas finales más emblemáticas de la historia del cine: muere en brazos de su amado.

Claire Trevor en “La diligencia” (John Ford, 1939)

Claire Trevor - la diligencia.jpgIcónico film western que refleja la hipocresía y doble moral de la sociedad americana. Dallas es una prostituta que ha sido expulsada del pueblo por parte de unas damas indignadas con su vergonzosa vida mundana. El viaje es largo y peligroso en una diligencia que debe compartir con otros personajes bastantes distintos. Ella es estigmatizada por el resto de los pasajeros pero no deja de ser gentil y amable. El único que la acepta e integra es un forajido. Logra redimirse cuando ayuda a la pasajera embrazada, se hace cargo del parto y cuida de la recién nacida. En las expresiones de su rostro se refleja el instinto maternal, este rasgo la exculpa, como si la maternidad sería el don absoluto de una mujer que perdonaría todos sus pecados. A partir de ahí, el fugitivo le pide casamiento y le ofrece huir juntos. Él no la juzga, no le importa su pasado, solo ve en ella un buen corazón y belleza. Ambos encuentran en el otro el trayecto para una vida feliz y la redención de sus pasados.

Vivien Leigh en “El puente de Waterloo” (Mervyn LeRoy, 1940)

Vivien Leigh - El puente de Waterloo.jpgVivien Leigh, una de las actrices más bellas y talentosas que nos ha dado el cine, también hizo de puta. Debiendo sortear la cerrada censura del código Hays, esta película es un oscuro melodrama con la guerra como telón de fondo. En un inmenso flashback, Myra es una virginal bailarina que se enamora de un capitán que va a la guerra, lo da por muerto y sin posibilidades laborales, la desesperación la lleva a prostituirse. El principal conflicto interno aparece cuando él regresa vivo, le ofrece casamiento y le presenta a su burguesa familia, quienes la tratan muy bien y reconocen que tenían prejuicios porque ella era bailarina. El remordimiento de Myra neutraliza su deseo y decide marcharse con un dolor existencial tan garrafal que la lleva a suicidarse. Dos cuestiones: por un lado pareciera que el único camino de salvación para una mujer sería el amor romántico y por el otro, la culpa y el sacrificio como destino ineludible a la redención.

Ingrid Bergman en “Notorious” (Alfred Hitchcock, 1946)

Ingrid Bergman  - Notorious.jpgLa puta no necesariamente revolea la cartera en la calle, o es una chica de burdel, o tampoco recibe dinero por parte de su cliente. Se lo puede ser por una causa y sí el motivo es la patria se estaría libre de culpa. La otra gran estrella sueca, Ingrid Bergman interpreta a Alicia, a quien se le propone ser espía de una célula nazi en Brasil y para ello debe enamorar, acostarse y hasta contraer matrimonio con uno de sus líderes y así sacar la mayor información posible. Al igual que la Dietrich se enamora de un caballero, pero esta vez es de un agente americano que es parte del mismo bando, quién sería el salvador que la rescataría del enemigo. Parece que la doble moral del patriarcado dice que ser puta por una causa nacional no solo no es condenable, sino que también sería heroico.

Jane Russell en “La rebeldía de la Sra. Stover” (Raoul Walsh, 1956)

Jane Russell - La rebeldia Sra Stover.jpgRaoul Walsh aborda el tema desde un lugar distinto con la influencia de un feminismo velado, tal vez sin proponérselo. El símbolo sexual Jane Russell personifica a Mamie, una joven que se va a Honolulu, en plena II Guerra Mundial, para trabajar de puta y hacerse unos cuantos dólares, con el fin de ayudar a su familia que siempre sufrió la discriminación de la sociedad americana. Ella no tiene ningún tipo de planteos morales, solo quiere ese objetivo. En el trayecto se enamora de Jim, un escritor militar a quien sí le hace ruido la forma de ganarse la vida de su amada. En medio del bombardeo del Pearl Harbor, él debe ir a combatir y le pide que deje el cabaret para ser exclusivamente suya. Ella lo promete pero le salen nuevas oportunidades de puta, las cuales no rechaza. Lo que provocó que más tarde que Jim la abandone, Mamie llora un poco, pero no cedió al amor romántico, ni necesito redimirse. Una vez cumplida su meta, vuelve empoderada a visitar a sus padres.

Marilyn Monroe en “Bus Stop” (Joshua Logan, 1956)

Marilyn Monroe -bus stop.jpgEl ícono sexual de todos los tiempos, Marilyn Monroe, protagoniza esta ligera comedia romántica donde es hasta gracioso como la película da cientos de vueltas para evitar decir que es una puta, aunque la presente como tal. Cherie es una ingenua campesina, cuyo sueño es llegar a Hollywood, trabaja como cabaretera en un club nocturno de mala muerte, el cual se llena de vaqueros. Una noche llega un joven inexperto e impulsivo que ni bien la ve le propone casamiento sin importar la respuesta de ella. El niega la mala reputación de Cherie, hasta termina secuestrándola. Maquillada de amor romántico, la historia devela un machismo recalcitrante. Bajo el aspecto de torpeza simpática, el sujeto es un acosador que la zamarrea y la humilla constantemente, él debe tener el objeto sexual que se le antoje. Ella finalmente cede porque al parecer nunca nadie la había tratado tan bien, a pesar de ser medio violento. Vuelve al campo con él y renuncia a sus sueños en pos del amor. El supuesto final feliz, incluye la redención a cualquier costo.

Susan Hayward en “La que no quería morir” (Robert Wise, 1958)

Susan Hayward - La que no quería morir.jpgAhora si a alguien se le acusa de asesinato y encima tiene un pasado de dudosa reputación, lo más probable es que su destino sea la pena capital. Esta película reconstruye el famoso caso de Barbara Graham, una mujer que es sentenciada a la cámara de gas por haber asesinado a una anciana. Susan Hayward encarna a esta prostituta “asesina” que se paseaba por bares y fiestas hasta que la detienen por el supuesto homicidio. El film infiere la inocencia de Graham y resulta un alegato cuestionador a la pena de muerte. Hayward con esta notable actuación se gana el Oscar a la mejor actriz, porque parece que a Hollywood le encanta premiar a actrices que hacen de putas y sobre todo si se redimen con la muerte.

Elizabeth Taylor en “Una mujer marcada” (Daniel Mann, 1960)

Elizabteh Taylor - Una mujer marcada.jpgOtra puta muerta premiada con el Oscar, es nada más y nada menos que uno de los grandes mitos de Hollywood: Elizabeth Taylor. Gloria es una puta bastante alcohólica y con rumbo perdido, que frecuenta señores adinerados. Se enamora de Weston, un cliente casado con buen pasar y está punto de dejar todo en pos del amor salvador, inclusive su tratamiento psicológico. Con un pasado traumático, donde fue abusada de niña por un padrastro pero que confiesa que a ella le gustaba, desiste de entregar su vida a Weston y huye. En la fuga, se estrella con el auto y muere. Como se resistió a redimirse, gracias a un varón que la rescate, termina trágicamente. De alguna manera había que salvarla de su vida “inmoral”.

Audrey Hepburn en Desayuno en Tiffany (Blake Edwards, 1961)

Audrey Hepburn - Desayuno en Tiffany.jpgUn ángel también puede ser puta, si hay dudas solo basta con ver a Audrey en este film. Holly es una desenfadada chica buscavidas que utiliza sus encantos para acompañar a señores adinerados. Su meta es casarse con un millonario. Paul, un escritor vecino se fascina con ella y ocupa durante casi todo el relato un rol pasivo frente al avasallamiento de la joven. Es ella la que maneja los hilos del deseo masculino. La cinta es una adaptación libre de la novela de Truman Capote, y Hollywood no pierde la oportunidad para darle una vuelta y un punto de vista patriarcal. En la obra literaria, no hay vínculo amoroso, sino de amistad (él claramente homosexual). Para despejar dudas, el film lo heterosexualiza, enamorándose de ella y también viviendo de una mujer mayor, es decir, que ambos utilizan la prostitución como medio de vida. En el libro Holly no renuncia a su alocada vida, mientras que en la película, Paul puede tomar, sobre el final, un papel activo y le pide a ella que le pertenezca, como signo de amor y clave de la felicidad. Holly termina cediendo, en un final feliz hétero patriarcal.

Shirley McLaine en “Irma la dulce” (Billi Wilder, 1963)

Shirley Mc Laine - Irma la dulce.jpg

Volvemos al endulcorado cuento de hadas, aunque por momentos es menos naif de lo que aparenta. Irma, representada en el cuerpo de una genial Shirley McLaine, es una bella y descocada puta de las calles, siempre con su perrita a cuesta y vestida de verde manzana, debe lidiar con su opresor proxeneta, hasta que conoce a un policía, con quien entabla de a poco una relación amorosa y lo nombra su chulo. Lo interesante, en la primera parte, es la posición subjetiva de Irma, su trabajo es una elección personal, lo considera su carrera y critica a su madre (también puta), por haber dejado todo detrás de un varón, también advierte que 8 de cada 9 clientes la quieren rescatar, como si hubiese una buena y una mala vida. Como toda comedia romántica, la trama va dando varios giros, desencadenando en la boda con el policía y lo que al principio fue subversivo, termina siendo moralizador.

Jane Fonda en “Klute” (Alan J. Pakula, 1971)

Jane Fonda - Klute.jpgUn thriller paranoico que por la honestidad y lucidez con que aborda la cuestión de la prostitución, rompe con todos los convencionalismos con los que se había tratado el tema hasta el momento. Jane Fonda se adueña de la historia en su papel de Bree, logrando uno de los retratos más sensibles y deconstructivos de ser una puta. Mientras hace castings para modelo y actriz se gana la vida como trabajadora sexual, que no le va nada mal. Son magníficas las escenas de sus sesiones psicoanalíticas, donde la analista apuesta a su subjetividad nada moralizante y la interviene desde la pregunta sobre cuál es la diferencia entre ser prostituta, modelo y actriz. En el medio una serie de asesinatos de putas, hace que se relacione con el detective que tiene a su cargo resolver el caso. Se enamoran, pero no desde el lugar del amor romántico, sino desde el deseo. Ella tiene claro que son muy distintos y que no funciona en el modelo de pareja hegemónico. Cuando termina le dice a su analista que se muda con él a otra ciudad, pero no sabe por cuánto tiempo, tal vez la semana que viene esté de vuelta. El descomunal trabajo de Fonda, le valió su primer Oscar.

Liza Minelli en Cabaret (Bob Fosse, 1972)

Liza Minelli - Cabaret.jpgSe estrena en los cines la adaptación del musical Cabaret. Sally es una chica alegre y talentosa que trabaja de puta en un club nocturno de Berlín en los albores del nazismo. Llega un joven inglés, que primeramente establece una amistad con Sally y luego se enamoran. Ella queda embarazada pero no se sabe quién es el padre. El está dispuesto en aceptar la paternidad y llevarla a Londres en pos de una vida familiar. Cuando todo va encaminado hacía la redención de su “mundana” vida, Sally decide abortar y no resignar sus sueños de ser actriz. Una película tan aclamada como valiente, aborda temas como la prostitución, el aborto, la bisexualidad, la poligamia y el nazismo desde un punto de vista subversivo. Liza Minelli está tan brillante que se lleva un Oscar.

Jodie Foster en Taxi Driver (Martín Scorsese,1976)

Jodie Foster - taxi driver.jpgScorsese, nos regala una de sus primeras Obras Maestras. En la misma, una adolescente Jodie Foster, se personifica en la piel de Iris, en un papel secundario pero determinante para la trama. Acá el cine pone sobre el tapete la prostitución infantil. Iris, tenía tan solo 12 años, vivía de puta por las calles de New York, casi esclavizada por un proxeneta, en medio de matones, violencia y adicciones. La niña había escapado de su casa y estaba enamorada de su pedófilo y perverso amo. Un taxista facho y paranoico que quería limpiar la ciudad de mugres como putas, maricas y drogadictos, se la encuentra y ofrece rescatarla. Ella con una personalidad avasallante se niega, pero él decide acribillar a su chulo y a todos los gángsters que estaban detrás de esta explotación. Aquí sí podemos decir que Iris fue rescatada, aunque de manera enferma, de algo que por su edad, no tenía el psiquismo preparado para moverse en ese ambiente de tanta pulsión de muerte.

Brooke Shields en “Niña bonita” (Louis Mallle, 1978)

Brooke Shields - Niña bonitaSe vuelve a abordar el tema de la prostitución infantil. Brooke Shields es Violet, una preciosa y curiosa niña que creció junto a su madre (Susan Sarandon), en una casa de putas, comandada por una madama, en Nueva Orleans por el año 1917, donde se celebraban banquetes y tertulias dentro de un ambiente familiar. Para ella, el trabajo sexual es natural, está ansiosa por empezar a ejercerlo pero todavía es virgen. Al ser tan bella y codiciada, su virginidad es rematada ante unos caballeros que no dudan en subir la apuesta. Violet no recibió educación formal, sus aprendizajes tienen que ver con el arte de la seducción, la única manera de salir de ese burdel es con un cliente dispuesto a casarse con ellas y hacerse cargo de sus hijos. La niña se identifica en todo con su madre, una vez que esta se va a vivir en pareja con un señor, la pequeña hace lo mismo con un fotógrafo mucho mayor que ella. La historia pone de relieve como la trata y la pedofilia era algo naturalizado a principios de siglo y no había otra opción de mundo para los niños criados en estos prostíbulos.

Nancy Allen - Vestida para matar.jpgNancy Allen en “Vestida para matar” (Brian de Palma, 1980)

En este hitchcockiano y pertubador thriller, Liz es una bella puta vestida con ropa de erótica de encaje y maquillaje sugerente, quien es el objetivo de una trans, asesina en serie. Liz había sido testigo de un macabro asesinato, su prontuario de prostituta, la convertía automáticamente en sospechosa. Su oficio de puta, también lo utiliza como una causa, para ir develando el misterio en cual está envuelta. Su personaje aparece como la contrafigura de la mujer asesinada, una burguesa insatisfecha que recorre museos pero con una libido tan reprimida como pujante, Liz al contario, disfruta de la sexualidad que le ofrece ser una puta de alto nivel.

 

Barbara Hershey - La ultima tentacion de  cristo.jpgBarbara Hershey en “La última tentación de Cristo” (Martín Scorsese, 1988)

Hasta la Santa Biblia nos aportó putas inolvidables. El caso más famoso es María Magdalena, aunque hay debates si su pasado pecaminoso se debe a haber sido prostituta o adúltera. La cosa, es que fue una puta la que tuvo el privilegio de ser la primera persona de ver a Jesús resucitado. En el cine hay muchas actrices que la personificaron, que van desde Anne Brancroft hasta Monica Belucci. Pero es Barbara Hershey quien la interpreta como una verdadera ramera, en esta controvertida y censurada película. La pecadora y fiestera mujer, no dudaba en usar todos sus encantos sexuales para seducir al mesías. Al ser salvada por este de ser apedreada, decide redimirse, pero la pasión entre ellos no parece haberse apagado, tal es así que en plena crucifixión, el hijo de Dios tiene la fantasía de ser un hombre mortal, tener sexo con ella y formar una familia, claro que en ese onirismo, la ex puta es usada por Satanás para que este traicione a su padre y muere estando embarazada.

 

En la próxima edición seguiremos transitando por las calles de las putas, pero ya desde el cine contemporáneo.

IT: Los espantos de lo queer

por Iván Paz

“De inmediato Beverly alcanzó el segundo orgasmo, algo que nunca hubiera creído posible, y la ventana de la memoria se abrió otra vez. Vio pájaros, miles de pájaros que descendían en todos los tejados, en todos los tendidos telefónicos, en todos los buzones de Derry, pájaros de primavera contra un cielo blanco, y había dolor mezclado con el placer.”

26957El devenir primaveral le trajo a la Argentina, con algo de retraso, el estreno tan esperado de It (Eso), dirigida nada más y nada menos que por nuestro compatriota, Andrés Muschietti. En poco tiempo, el filme se convirtió en un blockbuster de la industria cultural cinematográfica, logrando posicionarse, a nivel global, como la película del género de terror más exitosa de la historia (superando en cifras monetarias a El exorcista, de 1973); y logró en nuestro país, en su primer día de estreno, llevarse el 78% de entradas vendidas. Tamaño éxito tiene una muy simple explicación: Stephen King. Como sabemos, el filme es una reversión de aquella miniserie de horror de 1990, que dejó en la memoria de fóbicos y fanáticos al Pennywise de Tim Curry, y ambas son, a su vez, una adaptación del best-seller del aclamado escritor estadounidense. Si bien, a lo largo de su carrera, las diversas adaptaciones cinematográficas tuvieron recepciones diversas (este mismo año, por ejemplo, con el fracaso de The Dark Tower y el éxito de la adaptación que Netflix hizo de Gerald’s Game), It ha logrado, en sus dos versiones, convertirse en un rotundo para todos los fans y los no tan fans del maniático universo de King. La versión de 1990, con una narrativa exquisita y muy atrapante (a pesar del corto presupuesto y de los efectos especiales que se quedan algo cortos), logra adaptar con mucho éxito una novela imposible y muy compleja de más de mil páginas. La versión 2017, a mi juicio, da un paso más en la indagación de aquella compleja estructura narrativa para resumir, en algo más de dos horas, aquello que en 1990 tomó dos partes de hora y media. La esencia de la historia es la misma: monstruo-demonio-alienígena, que llegó al mundo en forma de meteorito en la pre-historia y que, al despertar, se comenzó a alimentarse de sus víctimas en un ciclo que transcurre y se repite cada 27 años. Adoptando una forma que se adapta como la entidad que manifiesta los peores terrores del individuo que lo ve, el trasfondo de la historia presenta una faceta que podríamos denominar ritual, la cual encarna las formas en las que esta entidad (al parecer ciertamente omnipotente) se manifiesta y se reproduce, y a su vez la forma en la que los miembros del Looser’s Club encuentran para combatirle. La figura de Pennywise puede considerarse mítica en términos del filósofo Mircea Eliade, en tanto es una figura verdadera (existe realmente) y sagrada (es obra de lo que denomina seres sobrenaturales, o bien es uno en sí mismo); y, sobre todo, en tanto vive ritualmente. Como afirma el antropólogo Bronislaw Malinowski, “no existe magia importante, ni ceremonia ni ritual sin creencia”, y justamente es en el reino de lo ritual, del valor simbólico y de las tradiciones que se da la lucha entre los Perdedores y el monstruo-antagonista. La crítica más oportuna que puede hacerse a la adaptación 2017 es la de, justamente, romper con muchos de los preceptos de dicho carácter ritual que en la adaptación 1990 sí estaban muy presentes: en los túneles, el hecho de enfrentar a Pennywise con los aros de plata, por ejemplo, o el desarrollo narrativo que tienen los miedos de cada uno de los personajes. Incluso, el grupo descubre que una forma de defensa contra el monstruo es armar una especie de abrazo grupal en el que todos se aúnan en forma de círculo, dificultando las posibilidades de que Pennywise interactúe maliciosamente con cada uno de ellos. En la adaptación 2017, el combate contra los temores (y en última instancia contra el monstruo) decanta simplemente en tomar un objeto contundente y, literalmente, partirle la cabeza. Si bien hay una instancia en la que el grupo (sobre todo Richie) decide que su deber es permanecer junto a Bill, y recién entonces es cuando pueden ejercer violencia física contra Pennywise, lo ritual se ve opacado por una cierta facilidad que hay al poder acceder físicamente al monstruo, y liberar a la lucha del carácter metafísico que ciertamente le daba lo ritual.

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Eddy a solas con Pennywise

Ahora bien, más precisamente, en el plano mismo de lo ritual en el que la perspectiva de género puede encontrar importantes falencias en ambas adaptaciones, que se dan en una de las costumbres clásicas del mundo cinematográfica, la del ocultamiento. Judith Butler, una de las referentes de la teoría queer, afirma al desarrollar su teoría de los actos performativos que, respecto a la identidad de género, esta misma es en sí un resultado performativo que se da compelido por la sanción social y el tabú. Precisamente, si hay algo tabú en la pantalla (avalado por consenso social) es cualquier tema legado a la sexualidad, y especialmente lo que podríamos denominar la “sexualización de la infancia”. Si hay algo que el discurso conservador (socio-político o clerical, por ejemplo) condena es ligar cualquier tipo de discurso sobre la sexualidad a la infancia-juventud, con pretensiones de castidad hasta el matrimonio, heterosexualidad, monogamia, y todas aquellas costumbres que constituyen una vida sana y moralmente correcta. Justamente, aquello que atañe a la “ideología de género” es un discurso que promueve una sexualización temprana apelando a un supuesto carácter prístino de la infancia. Aquellos que hayan leído la novela de Stephen King saben que la sexualidad es un tema recurrente. Para aquellos que no, en ambas adaptaciones, pero sobre todo la de 1990, se observa una leve tendencia a molestar con insinuaciones a aquella matriz heterosexual normativa, que podemos denominar el “discurso del sentido común” y que se encarna, sobre todo, en el personaje de Beverly. En la adaptación de 1990, podemos observar actitudes de Beverly que dicho discurso podría considerar promiscuas o poco ubicados para una niña-adolescente, que se reflejan en una afectuosidad exaltada de ella para con los miembros del grupo, y que decanta en demasiados besos, demasiado contacto físico y muy poco pudor. En la nueva adaptación, si bien esta supuesta desenfrenada sexualidad de Beverly está un poco más controlada, adopta desde el comienzo una actitud desafiante y provocadora para con su entorno social (probablemente como respuesta al abuso que sufre en su propio hogar) que le permite asumir por momentos ese rol matriarcal en el grupo y que, hacia el final del filme, decanta en un desenvolvimiento del interés amoroso por Bill. Sin embargo, si bien la adaptación 2017 logró ser R-rated a nivel mundial (calificación Restringida en Argentina, es decir +18), comenzando de plano con la brutal imagen del brazo de Georgie siendo devorado completamente por el monstruo; y si bien la adaptación 1990 se atrevió a ir unos pasos más allá en esta sexualizada desfachatez de Beverly, hay una escena en particular del libro que pareció ser demasiado controversial para ambas adaptaciones. Como bien sabemos, Stephen King no rehúye a la controversia y ha indagado en las más descolocantes facetas de la sexualidad con detalle gráfico en varias de sus novelas, llegando incluso al extremo del abuso sexual infantil y la necrofilia. Nunca menos, en la novela It se da una situación un tanto excepcional: tras derrotar al monstruo, el Looser’s Club se encuentra completamente perdido en los túneles, perdiendo paulatinamente aquella magia del grupo que les permitió salvarse de las más extremas situaciones (incluso, sí, derrotar a una bestia transdimensional). El único camino que el grupo encuentra para poder volver a unirse (espiritualmente, podíamos decir) lo suficiente como para escapar es a través de una idea que se le ocurre precisamente a Beverly, la cual consiste en generar una unión indisoluble entre ellos a través de una orgía en la que todos los miembros del club deben perder, entre ellos (y a través de Bev como instrumento), su virginidad. En la novela, King se dedica a describir por una extensa cantidad de páginas la incómoda situación de un grupo de niños perdiendo su virginidad y todos, a su vez, con la misma mujer.

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Beverly, un paso adelante.

“Mike se acerca a ella; después, Richie, y el acto se repite. Ahora Beverly siente cierto placer, un difuso calor en su sexo infantil, aún no maduro. Cierra los ojos cuando le toca el turno a Stan y piensa en los pájaros, la primavera y los pájaros.”

La escena es gráfica, pero no deja de ser un aspecto más de aquel plano de lo ritual que hace, en esencia, a la historia, a la resistencia y la supervivencia del Looser’s Club. Para una adaptación cinematográfica importante, de la industria cultural y que ya se sabía exitosa, evidentemente existen ciertas limitaciones. No sólo lo moral que responde a aquel “discurso del sentido común”, sino lo legal: poner a un grupo de adolescentes que interpretan a adolescentes a llevar a cabo una escena orgiástica está descartado de plano. Sin embargo, la insinuación a una cierta “precocidad” sexual de Beverly no pareciera suficiente para reponer este aspecto sexuado se lo ritual que, para Stephen King, evidentemente era necesario e importante. La legalidad es, desde ya, un impedimento, pero la complicidad con aquella supuesta pervertida sexualización de la infancia pareciera apoderarse de la censura contra una escena que, en el libro, es primordial. La ruptura de la adaptación 2017 con aquél (indispensable) carácter de lo ritual encuentra su punto álgido en un vínculo entre nuestros héroes que, en ambos filmes, es ignorado. El espanto de lo queer, la constitución de las identidades da por seguro que, para todos nosotros, el descubrimiento de la propia sexualidad es algo que ocurre exclusivamente in foro interno y que las historias que bordean esos límites están directamente por fuera de lo avalado. ¿Es esto censurar aquello que, por otro lado, es tan “natural”? ¿Cuál es la forma de dar cuenta de estos hechos que hacen a la narrativa original sin romper con el pacto de lo legal-moral que debe subyacer a todo producto exitoso de la industria?

Hay una escena más de los libros ignorada en ambas adaptaciones que comprende un aspecto más de los espantos de lo queer. En la novela también están presentes dos de nuestros antagonistas: Henry Bowers y Patrick Hockstetter. El personaje de Henry, si bien es el líder del grupo de los bullys tiene un origen de víctima circunstancial, producto en parte de un paternalismo abusivo; Patrick, por otro lado, pareciera tener una maldad algo más internalizada, natural, que le resulta descolocante incluso a sus propios compañeros de aventura. La escena a la que hacemos referencia, en la novela, se da a través de un encuentro entre ambos en el que Patrick avanza sexualmente hacia Henry, respondiendo a sus incongruentes despertares de deseo, y son espiados por Beverly mientras intercambian un inocente handjob, el cual es indisimuladamente disfrutado por Henry que decanta en Patrick intentado convertir este intercambio en sexo oral. La propuesta es rechazada de plano por Henry, quien quita a Patrick del camino e incluso lo insulta con lenguaje homofóbico incluido. Este encuentro, evidentemente, va en dirección de indagar en la represión sexual y la confusión que podría tener todo bully en su propia malicia, incluso formando parte del auto-descubrimiento sexual de todo adolescente. Así y todo, en ambas adaptaciones no hay siquiera insinuación de algo semejante. El personaje de Henry está construido de tal forma que cualquier experiencia homosexual ni siquiera sea visible en su horizonte narrativo. En ambas, además, el personaje de Patrick es eliminado directamente de la historia mucho antes de que en el libro, e incluso su propio desarrollo emocional ni siquiera está explicitado: es simplemente un malo más, un apoyo al antagonismo rimbombante de Henry. ¿Será que la homosexualidad es tan grave como la sexualización de los jóvenes? ¿O son, también, demasiado jóvenes para hablar de gays?

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Henry Bowers seducido por el globo.

Por último, no menos importante, el mencionado rol matriarcal que Beverly pareciera asumir por momentos (tomando la iniciativa, decidiendo pasar al frente e incluso desarticulado brillantemente con deducciones los misterios de la propia historia) se ve completamente opacado en la adaptación 2017. En primera instancia, como sabemos, el rol de ideóloga y de objeto de una orgía que les salva la vida está descartado de plano. Sin embargo, las referencias a la sexualidad de Beverly vienen justamente siempre del lado de la reputación: el rumor de que sería “bastante zorra” está presente, constantemente. Si bien esta acusación está claramente infundada, ella consigue, revalidándose, hacer uso de ella para, por ejemplo, seducir al farmacéutico y que el grupo pueda llevarse la medicación que necesitaba. Sin embargo, este supuesto empoderamiento tomando control de su sexualidad, incluso al enfrentarse a sus peores temores y al salir victoriosa al enfrentarse a su abusivo padre, es algo controversial. La peor faceta del fracaso de Beverly se da, de todas maneras, con el desvío que el final de la historia implica en su personaje. En la adaptación 1990 son ella y su perfecta puntería las que permite asestarle el golpe final al monstruo en su versión arácnida. En la nueva versión, si bien da muestra suficiente de ser quizás la miembro más fuerte del grupo, no puede evitar caer en el mero rol de la damisela en peligro, el eslabón débil del grupo, la dama a la que hay que acudir en rescate. La versión 2017 tenía la oportunidad y el respaldo narrativo para poner, acorde a los tiempos de lucha que vivimos, en primer plano a un personaje femenino fuerte, de armar a su propia Eleven, y sin embargo el filme hace muy poca justicia a esta oportunidad. Además, como mencionamos, la imagen de la salvación en los túneles es aquel beso de amor verdadero de cuento de hadas entre Bev y Bill: matriz heterosexual normativa a todo trapo. ¿Era necesario que, una vez liberada de las garras abusivas de su padre, termine decantando en ser objeto de otro acto sexual no consentido, como es el beso que le da Bill? ¿No hay algo descolocante, un poco Disney, en Beverly siendo rescatada y salvada por medio un beso que nunca pidió? Afortunadamente, al final de la historia el beso real entre ella y Bill, consentido y genuino, sí es producto del deseo y la pasión entre ambos. Que un personaje aguerrido y desfachatado como el de ella se quede con el amor juvenil monógamo si es, quizás, demasiado poco pedir, considerando los vaivenes de la historia original. Sin embargo, sabemos que, en lo que respecta a las exitosas producciones cinematográficas, los espantos de lo queer siempre están a la orden del día, aquellos espantos que son demasiado para nosotros pero no para Stephen King, los espantos que no nos dan miedo sino que, peligrosamente, hacen temblar nuestras (demasiado heteronormadas) estructuras.

El cine de horror en Argentina: Pasión, voluntad y paciencia

por Gonzalo Ventura

Si hay un director de Terror en el país, ese es Daniel de la Vega. Por trayectoria, por talento y porque desde hace más de una década que está filmando género. Estuvimos con él y le hicimos algunas preguntas.

¿Elegiste el terror o el terror te eligió a vos? Es decir, cómo empieza tu relación con lo macrabro, lo oscuro…

El terror en mi vida comienza con la televisión, de la que tenía canilla libre. Contaba con acceso ilimitado desde muy temprana edad. Ciclos inolvidables como “Sábados de Súper Acción” y “Viaje a lo Inesperado” formaron mi interés por lo fantástico y lo sobrenatural. Cosa que al día de hoy me sigue atrayendo. Particularmente, me interesa esa visión infantil que yo tenía acerca de lo que no llegaba a entender, acerca de lo que no comprendía en cuanto al funcionamiento del universo en el que me movía. Al día de hoy, sigo acercándome a lo fantástico y a lo sobrenatural con esa visión de niño. Creo que por eso me dedico al terror, porque me conecta con ese niño que fui.

¿Cuándo fue que empezó todo en cuanto al cine de género?

No existe una fecha concreta. Lo que sí recuerdo es que a los 18 años ya tenía cierta fascinación hacia el fantástico en general. Me sentía atraído hacia todo lo que tuviera que ver con la evasión de la realidad. Yo estaba estudiando animación en la escuela de cine de Avellaneda y comencé a sentir una relación con determinados tópicos de lo oscuro. Empecé a estar en paz con esas zonas que muchos rechazan. A buscar en esas historias una comunión que me permitiera ser más feliz. Y de eso se trata hacer películas de terror: hacer las paces con esas zonas oscuras que nos representan y nos convierten en lo que somos como humanos.

Necrofobia

¿Qué era lo que más te llamaba la atención en esos inicios? ¿Algún subgénero en particular? ¿Cómo sigue su relación con eso que más te gustaba cuando empezaste a querer al género?

Cuando todo comenzó era otro el universo en el que yo me movía. Otra época. Un mundo analógico en el que no existía lo digital. El acceso a las películas era a través de video clubs o copias (como si fueran secretas) a las que uno accedía yendo a lugares escondidos. Como, por ejemplo, Mondo Macabro, un video club casi oculto. Ahí tenía acceso a películas que de otro modo no podía ver. Debo reconocer que en esa época me daba un poco de vergüenza mi pasión por el cine de género, porque en aquel entonces el universo no estaba en sincronía con ese interés. Pretender estudiar cine y hacer género era una insensatez. No había una correlación. Todos mis compañeros de la escuela daban cuenta de eso. Yo llevaba revistas como la Fangoria y las ocultaba de los demás, porque no eran aceptadas. Eran tomadas como revistas pornográficas. Abrían la página central como si tuviese un exhibicionismo obsceno, lo que me incomodaba bastante. Llevó muchos años consolidar una posición de cine de género como el que hoy tenemos, gracias a los directores que crearon hasta un festival de cine de género como el Buenos Aires Rojo Sangre. Por suerte, cambiaron mucho las cabezas de la gente. Inclusive la de los que cortan el bacalao en el INCAA que, en definitiva, son los que deciden qué proyectos son de interés. Venimos de una generación difícil porque desde 1988 con “Alguien te está mirando” de Cova y Maldonado, hasta 2007 con Visitante de Invierno de Esquenazi, no se habían hecho películas de terror. Casi 20 años sin películas de horror.

¿Qué te daba miedo de chico, de más grande y ahora?

Lo que me daba miedo de chico es lo mismo que me da miedo ahora. Así que no he madurado, porque soy una persona que sigue conectada con el niño que fue y, esencialmente, lo visita cada tanto y lo preserva muchísimo. Porque ahí está el semillero para poder seguir contando cosas. En ese niño están todas las historias que quiero contar.

¿Esos miedos se filtran en tu obra? ¿Están de alguna manera ahí?

Todo lo que uno siente lo proyecta en la pantalla. Creo que es inevitable. Es una manera de desnudarse frente al resto y exhibir, realmente, lo que te pasa. Por suerte, con el tiempo uno adquiere herramientas, mecanismos narrativos para representar todo esto de una manera amigable para quién observa. El oficio nos permite comunicarnos mejor. Mostrar y dar a entender aquello que sentimos. Pero, en definitiva, siempre es inevitable proyectar lo que uno siente y cómo lo siente.

Definime, en una frase, lo que sentís por cada una de tus películas.

MV5BMTk5MDU1MDUyNF5BMl5BanBnXkFtZTcwNzY0MzE2MQ@@._V1_UY268_CR1,0,182,268_AL_Jennifer’s Shadow: Nostalgia por el director que soñaba ser en relación al que llegué a ser. Una película dolorosa que me expuso frente a una realidad cruda de una industria que es bastante tilinga y que supo dar dádivas a la producción americana, denigrando a los directores argentinos.

Death Knows Your Name: Un Tour de Force de 15 mil dólares. Una producción hecha con más pasión que recursos, con más voluntad que dinero. Un proyecto doloroso también, porque fue producido por gente que no tenía escrúpulos y yo, de alguna manera, terminé de perder la ilusión de ser un creador dentro de una actividad que te permitiera soñar. Creo que me tropecé con lo peor de la industria.

Hermanos de Sangre: No me reconozco capacidad para hacer comedia, pero la historia de un gordo que se siente miserable era algo que podía contar. De ahí viene mi aproximación a esta película que terminó siendo la primera en castellano. Mi encuentro con mi propio idioma y la oportunidad de ganar un festival de renombre como es el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.

NECROFOBIA-TAPA.jpgNecrofobia: Un ejercicio personal de estilo y carácter, para un público nicho que me encantó haber hecho, en 3D y que solo este país podría financiar. Porque fue un emprendimiento de género, con esta búsqueda personal, sin exigir el éxito comercial que muchas películas de género te reclaman. Es una película personal que busca llegar a un público particular. En ese sentido, me parece que la película está lograda.

Ataúd Blanco: Un sueño postergado por 10 años, que pudo consolidarse gracias a que Néstor Sánchez Sotelo y yo asumimos roles de productores. Para llevar a cabo una película muy compleja de producción, dentro del marco de nuestra industria en donde las películas tienen otro tamaño, especialmente cuando sos un independiente -que es nuestro caso-. Estoy muy orgulloso de ella. Es un thriller sobrenatural elegante -así la defino yo-. Y estoy muy contento de haber sido nominado a los Premios Cóndor de esta última entrega.

gg.jpgPunto Muerto: Un policial negro. Film Noir en el que las actuaciones están al servicio de una trama de intrigas, de suspenso, con excelentes protagónicos. Tengo muchas ganas de que se encuentre con la gente. Es una película distinta a las que vengo haciendo. Un giro que seguramente plateará nuevos rumbos para las películas por venir en mi carrera.

Soy Tóxico: Película de ciencia ficción a rodarse a fin de este año y que, espero, sea lo que sueño que sea. Mi objetivo es realizar un film muy distinto dentro del marco de la industria nacional.

Contame qué es lo que más te gusta y lo que menos te gusta de dirigir cine.

Lo que más me gusta es encuadrar. Agarrar esa máquina mágica con un ojo de cristal que puede fragmentar el espacio en altura, distancia, lente, movimiento y construir una realidad que es una representación de lo que uno busca contar. Es maravilloso. Eso es algo que disfruto mucho. Lo que menos me gusta de dirigir cine, es producir cine. Porque es muy difícil pensar que yo pueda dirigir si no produzco. Es decir, yo soy una persona que trabaja desde la autogestión, motivo por el cual producir es excluyente para mí. En ese sentido, no disfruto estar rodando mientras firmo cheques (cosa que ocurre muy seguido a la hora del almuerzo). No lo disfruto ni lo recomiendo, pero a veces no queda otro camino.

¿Para quién son tus películas? ¿Para vos? ¿Hay un espectador ideal en tu cabeza?

Mis películas son para el niño que fui. Para ese chico que hoy estaría orgulloso si se encontrara con los boxes de mis películas y pudiera ver los films que va a rodar. Él los estaba viendo en “Sábados de Súper Acción” y “Viaje a lo Inesperado” y hoy yo, adulto, le entrego sus sueños reproducidos, transmitidos, traducidos a través de una vida que he tenido. Seguramente él, estaría muy orgulloso de mí. Porque creo que me dediqué a hacer lo que me gusta y eso me hace feliz.

¿Qué es lo primero que aparece cuando empieza a manifestarse una idea para una peli? ¿Cómo es esa primera aproximación? ¿Aparece la historia? ¿Un personaje? ¿Una imagen? ¿Nada de todo eso? ¿Siempre es distinto?

Siempre es distinto. Lo que a uno lo estimula es muy personal. Uno tiene que encontrar una excusa argumental que lo impulse, durante 5 años, para llevar a cabo una película. Casi te diría que ninguna idea vale tanto esfuerzo, hasta que la encontrás y eso repica en uno mismo. Hay un eco que te hace sentir que esa idea es la que vale la pena. Es la que vale el esfuerzo de todo ese tiempo. Uno desarrolla varias ideas paralelamente por eso. Porque a veces se hace insostenible, durante tanto tiempo, perseguir un proyecto, como Ataúd Blanco o Hermanos de Sangre, que llevaron 10 años cada uno el poder realizarlas. Llevaron una década de desarrollo hasta concretarse en una producción cinematográfica. Es decir, acá hay que tener: pasión, voluntad y paciencia. Esa es la clave. Ese es el tríptico que hace posible el cine.

Contame de tus proyectos a futuro.

Actualmente estoy en la etapa de post producción de Punto Muerto con Osmar Nuñez, Rodrigo Guirao Díaz, Luciano Cáceres, Natalia Lobo, Enrique Liporace, Sergio Boris, Daniel Miglioranza y gran elenco. A fin de año vamos a rodar Soy Tóxico, y estamos comenzando a preparar Al 3er Día, que tiene un guión escrito por Alberto Fasce y Gonzalo Ventura. Googleen a estos dos autores porque van a dar mucho que hablar.