Un perro tibetano rojo: unión y desunión familiar

por Graciela Spotorno

Legué al Espacio TBK a la hora indicada y toqué timbre como en cualquier casa del barrio de La Paternal. Me recibieron con mucha calidez y me condujeron por un pasillo hasta el patio. Allí me encontré con luces de colores, una enredadera contra la pared y música de jazz. Los espectadores degustaban una copa de vino y esperaban.

Luego ingresé a la sala.

Mientras cada uno se ubicaba en su butaca, se escuchaban sonidos de fondo (en su mayoría aullidos) y la oscuridad nos envolvía casi por completo. Únicamente el lugar central de la escena se hallaba iluminado de rojo.

La función había comenzado.

La obra desarrolla los vericuetos de seis integrantes de una familia que atraviesan la crisis del 2001. El padre se mata después de que su fábrica, como tantas otras en ese momento de nuestro país, se funde y les deja, además de ese fantasma incisivo y cínico, una herencia. Esa herencia será también su condena.

Ebe es una madre alcohólica que rehace su vida al lado de “El greco”, un impresentable por donde se lo mire. Con él que planea invertir la plata de la herencia en un negocio:  criar y vender perros tibetanos rojos. Su hija Jo quiere invertir en cine junto a “El noviecito”. Por otro lado, Francisco (alias Elisio Galo) es el único que no puede quitar de su cabeza el suicidio de su progenitor. Y el padre aparece durante toda la obra como un fantasma que es la voz de la conciencia, marcándoles virtudes y defectos hasta llegar a la persuasión.

El elenco logra un ensamble, un clímax perfecto, para el desarrollo de las problemáticas que presentan cada uno de los personajes. Se muestran momentos de unión por el dolor, pero, a la vez, desunión por los intereses particulares de cada uno de los integrantes de esta familia. Las situaciones de drama y humor, acompañados por una impecable ambientación estética y sonora. Un fuerte énfasis en el color rojo, el color del amor y el odio, de la alegría y el peligro.

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“Un perro tibetano rojo”, texto ganador del Concurso de Dramaturgia: cicloINcierto 2017 de María Victoria Taborelli, es una obra que deberían ver.

 

 

Ficha técnica:
Intérpretes:
Facundo Bein (Francisco-Elisio Galo), Gabriel Galindez (El padre), Jesús Catalino Gómez (El noviecito), María Eugenia Insúa (Jo), Gustavo Sosa Souz (El greco),
Andy Vertone (Ebe).
Diseño de vestuario:
Cinthia Chomski
Diseño de escenografía:
Cinthia Chomski
Diseño de luces:
Eduardo Pérez Winter
Diseño sonoro:
Fernando Aldao
Realización de escenografía:
Yasmín Haidar
Asistencia de dirección:
Mariano Madrazo
Dirección:
Héctor Segura
Producción:
Tbk Producciones
Funciones: Viernes 21.30hs
Espacio TBK/ Teatro Buster Keaton
Trelles 2033 – CABA
Reservas: 4586-2971

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