Grandes putas made in Hollywood – segunda parte

por Emiliano Román

En la primera parte de este recorrido, se analizó porque el uso de la palabra puta es reivindicante y cómo Hollywood al ser la industria del entretenimiento por excelencia ha usado muchas veces las representaciones de las trabajadoras sexuales para redimirlas o moralizarlas. Iniciamos el trayecto en los comienzos del cine sonoro, atravesando la época dorada hollywoodense y el arbitrario código de censura Hays, para ingresar en los años setenta donde aparecen relatos más jugados y con menos eufemismos. A partir de los noventa, se produce un notable crecimiento del cine independiente, que si bien se escapan de los márgenes mainstream, son producciones norteamericanas cada vez más codiciadas por las grandes estrellas, debido al prestigio que le da a los intérpretes actuar en este tipo de obras autorales, por fuera de los mandatos industriales y el reconocimiento que estas películas alcanzaron en las temporadas de premiaciones.

Ahora, retomaremos la caminata por las calles de las putas desde principios de las década de los noventas con tanques multitaquilleros, para finalizarla en los tiempos recientes donde las producciones que abordan el tema se destacan por ser más pequeñas e independientes.

jJulia Roberts - mujer bonita.jpgJulia Roberts en “Mujer bonita” (Gary Marshall, 1990)

Película que catapultó al estrellato a Julia Roberts y la nominó al Oscar, convirtiéndola en la novia de América. Un cuento de hadas, cual “La Cenicienta”, nada más que en vez de la huérfana ahora tenemos a la puta. Vivian, una prostituta de la calle, con un par de piernas irresistibles, conoce una noche a su príncipe azul, quien la sube a su auto y luego le ofrece que sea su dama de compañía por una semana, claramente terminan enamorados. Por un lado se la empodera, no trabaja con proxeneta, no quiere que nadie se quede con su dinero; maneja mejor el auto caro que su galán; ella es la que impone las condiciones monetarias con su cliente; pero por otro lado un discurso moralista y clasista hace que Vivian sea la única merecedora de una mejor vida porque a diferencia de otras putas, no anda con drogas, tiene el porte de una dama high society y cierto bienestar deviene gracias a un consumismo obsceno que posibilita un nivel de clase alto. Una puta solo se redime si un príncipe adinerado la saca de las tinieblas, por eso tal vez el lema feminista sea una respuesta a este tipo de relatos sexistas: mujer bonita es la que lucha.

Demi Moore - Propuesta indecente.jpgDemi Moore en “Propuesta Indecente” (Adrian Lynne, 1993)

Demi Moore, la actriz sexy de ese momento, protagoniza otra película taquillera que pone al dinero como protagonista de la trama. Diana, es una chica que vive feliz con su pareja pero ambos llenos de deudas. Un multimillonario les ofrece pasar una noche con ella por un millón de dólares y con eso se asegurarían su futuro. Luego de un rechazo inicial, acceden a que ella sea la puta ocasional del ricachón. La voluntad femenina está supeditada al deseo masculino. Diana lo hace por su amado, pero el narcisismo de este, no soporta haberla entregado. Mientras que luego, el galán adinerado la acosa, la invade y se apropia de sus proyectos. Se separa de su marido por los celos de este y a pesar de todos los abusos, se queda con el millonario. Por otra parte, el abogado de la pareja se lamenta que su esposa no valga ni 500 dólares, la mujer aparece asociada obscenamente como objeto de intercambio. Los ríos de tinta que se escribieron y el dilema social que generó, permitió vislumbrar que la mayoría aceptaría esta oferta. Pareciera que la puritana y conservadora sociedad americana, deja de lado el moralismo ante los encantos del capitalismo. Cuando la propuesta es demasiado generosa cualquiera estaría dispuesto a ser una puta ocasional. Putxs no faltan, los que faltan son financistas, decía a modo de chiste, la película argentina Nueve reinas.

Patricia Arquette -Escape salvajePatricia Arquette en “Escape salvaje” (Tony Scott, 1993)

Explosiva road movie de culto, que nos presenta a Alabama, una rubia despampanante que es contratada para hacerle el servicio a un solitario Clarence, el día de su cumpleaños. Tan ingenua como irresistible, lo seduce y luego del encuentro amoroso, le confiesa que es prostituta, aunque principiante, solo trabaja desde hace 4 días. Impulsivos ambos, se enamoran y se casan. Él decide arreglar las cuentas con su violento proxeneta para liberarla y que pueda cambiar de vida, en medio del enfrentamiento roba una valija llena de cocaína de tipos muy pesados. Entregados al amor, ponen en riesgo sus vidas en varias ocasiones en una vorágine de violencia y muertes con mucha sangre de por medio. Dos perdedores del sistema que se unen casi simbióticamente para aliviarse del vacío existencial pero con una clara dependencia de uno hacia el otro.

s-l300.jpgElisabeth Shue en “Adios a las Vegas” (Mike Figgis, 1995)

En una historia tan dolorosa como arrasadora, Elisabeth Shue despliega un inmenso papel en Sera, una puta solitaria, de buen corazón y con una necesidad existencial de afecto. Esto hace que se enamore de Ben, un cliente alcohólico e impotente, donde ella advierte que es alguien que la necesita. Él si bien, dentro de todo la respeta y no pretende redimirla, es pura pulsión de muerte y los efectos colaterales recaen sobre Sera. Ellos, tan perdedores y outsiders se aman y se aceptan mutuamente pero lo destructivo los arrastra. Ella no pretende cambiarlo, ni darle lecciones de moral, lo acompaña, lo cuida hasta donde puede, tampoco se cuestiona su profesión de trabajadora sexual, solo se observa su desamparo ante ciertas elecciones y situaciones que la degradan. Su único espacio de refugio es la casa con Ben y sus sesiones de psicoanálisis. Shue estuvo nominada a los Oscar por esta sentida y honesta interpretación.

Sharon Stone en “Casino” (Martin Scorsese, 1995) Sharon Stone - Casino

Otra puta épica, candidata al Oscar ese mismo año por una notable actuación fue la bomba sexual de los noventa, Sharon Stone, aunque curiosamente el premio de la Academia, fue para una monja (interpretada por Susan Sarandon). Stone hace de Ginger, una bellísima e intensa mujer que estafa a sus clientes jugadores y cautiva el corazón del mafioso dueño del casino. Él le ofrece el oro y el moro con dinero y diamantes, con la condición que borre su pasado y formen una familia. Ella termina aceptando, pero realmente nunca lo amó, sigue vinculada sentimentalmente con su proxeneta anterior y con la sensación de haber perdido toda forma de independencia con este marido que le controla cada paso que da. De todos modos no es ninguna sumisa con su esposo, se rebela y transgrede la opresión de este. Pero sí lo es con su ex chulo. La vía de escape fue el alcohol y las drogas, hasta quedar consumida por completo y morir por sobredosis.

Captura de pantalla 2018-03-14 a las 9.58.20 a.m..pngMira Sorvino en “Poderosa Afrodita” (Woddy Allen, 1995)

Parece que ese año en la temporada de premios, fue el año de las putas. La que sí ganó el Oscar como actriz de reparto fue Mira Sorvino, en rol de esa puta ingenua y tierna, autollamada Linda. El padre adoptivo de Max quiere conocer a la madre biológica por la sobrenatural inteligencia del niño. Para su sorpresa, en vez de una mujer brillante intelectualmente, se encuentra con una chica de muy pocas luces pero que es tan adorable como bella y encima trabaja de prostituta y actriz porno. Obviamente él se termina encariñando y quiere rescatarla de la prostitución a como sea, presentándoles jóvenes guapos, conservadores y machistas que buscan como novia una novicia rebelde. El vínculo hilarante entre ambos, las situaciones desopilantes y la fábula urbana, harán que esta puta entrañable y de voz aguda sea inolvidable.

Madonna - EvitaMadonna en “Evita” (Alan Parker, 1996)

La adaptación cinematográfica del musical basado en la biografía del gran mito argentino, Eva Perón, insiste todo el tiempo en un punto: fue una puta. Descalificativo que no se cansaron de usar sus más acérrimos enemigos. Protagonizada por Madonna, la cantante más famosa y polémica del momento, la historia es narrada por un personaje curioso llamado Che, desde un punto de vista misógino y clasista que en toda la trama hace hincapié en el uso que hizo de su cuerpo para alcanzar sus ambiciones. Que una chica de pueblo, aspirante a actriz, llegue a ser primera dama de un país, enfrente a la oligarquía, sea a amada por las masas y haya usado a unos cuantos hombres, es algo que aparentemente el machismo no perdona. La única redención a tremendo descaro sería la muerte. A Evita la mata un cáncer que la hace agonizar y sufrir como una condenada, solo ahí, ya muerta, este personaje Che, que destiló odio en todo el film se digna a darle un beso en el féretro.

Kim Basinger - Los Angeles al desnudoKim Basinger en “Los Ángeles al desnudo” (Curtis Hanson, 1997)

Una obra que homenajea al cine negro, donde los policías son malos y las putas son buenas. Ambientada en los años cincuenta, una red de prostitutas les practica cirugías estéticas a las chicas y las camufla para que se parezcan a las estrellas del cine del momento. La sex symbol por excelencia de los ochenta, Kim Basinger interpreta a Lyn, una puta de lujo que es muy frecuentada por su parecido a la inolvidable Veronika Lake, esa femme fatal del cine noir, de las décadas cuarenta y cincuenta. Se enreda en un triángulo con dos de los pocos policías honestos que quedan, que encima se odian entre ellos. El efecto que tenía en la cultura el cine y sus estrellas femeninas de aquellos años se ve bien reflejado, a la vez que se encarga de hacer trizas el sueño americano. Kim Basinger está tan hipnótica que se ganó un Oscar, como actriz de reparto, cuando antes nadie daba un centavo por su talento como actriz.

Jennifer conelly -Requiem para un sueñoJennifer Connelly en “Réquiem para un sueño” (Darren Aronofsky, 2000)

Una historia que narra el deterioro de la condición humana desde el más extremo goce tanático. Son cuatro personajes, Connelly interpreta a Marion, una joven y bonita diseñadora, que comienza a consumir heroína con su novio Harry, quien es su verdadero objeto adictivo, ella no puede vivir separada de él. Luego de algunas complicaciones para conseguir la sustancia, su novio le aconseja acostarse con un psicólogo que la pretende y así obtener dinero para las drogas. Esta primera experiencia de prostitución le abre las puertas para usar su cuerpo en pos de adquirir más drogas, culminando en una especie de orgía, donde ella y otra chica, son obligadas a tener sexo anal con un dildo de doble entrada, ante decenas de espectadores ricachones. Un plano cenital con ella recostada en posición fetal anuncia que Marion ha descendido a los infiernos, no por la prostitución en sí, sino por el hecho de encontrar a través de este medio el acceso más inmediato a la heroína.

Nicole Kidman - Moulin RougeNicole Kidman en “Moulin Rouge” (Baz Luhrmann, 2001)

Al igual que Greta Garbo en La dama de las camelias, Nicole Kidman hace de una cortesana parisina, que es pretendida por un duque pero se enamora azarosamente de un bohemio por un malentendido, renuncia a este por amor a él y muere lentamente de tuberculosis. Satine es una bella cabaretera que le vende su amor a aristócratas. Un poderoso adinerado le ofrece invertir en una obra musical, lo que le garantizaba el triunfo como actriz, en cambio el pobre poeta solo le promete amor, ella se resiste porque una chica debe comer primero antes que amar, pero luego no puede evitar más su deseo. Una época donde el destino de una mujer era o ser esposa sumisa o puta, el dilema de Satine pasaba porque el duque amenazaba de muerte al escritor si ella se iba con este. Su frágil cuerpo le juega una mala pasada y muere de manera tan glamorosa como la Garbo.

Charlize Theron-MonsterCharlize Theron en “Monster” (Patty Jenkins, 2003)

Basada en una historia real, la película es una biopic de Aileen Wuornos, una puta asesina serial que mató a siete diferentes señores, entre ellos un policía. El film reconstruye un poco la psiquis de Aileen, que con un pasado cargado de abusos y abandonos conoce a una chica, quien es la primera que le brinda afecto, y se enamora. La experiencia del amor lésbico y supuesta felicidad la descompensa, no tiene como tramitar esas excitaciones de sentirse amada. Intenta dejar la prostitución, pero la sociedad expulsiva la arroja una vez más a la marginalidad. Luego de un episodio con un cliente, al cual mata por defensa propia, comienza a asesinar varones que le remitan a su abusador de cuando era niña. La historia da cuenta de los estragos traumáticos que hace la violencia machista en las subjetividades, sostenida luego por un sistema no continente. Aileen fue ejecutada con la inyección letal y Charlize Theron se ganó un Oscar por esta épica actuación.

Rosario Dawson - Sin cityRosario Dawson en “Sin city” (Robert Rodríguez, Frank Miller, 2005)

Adaptación del comic homónimo, una de las historia presenta a Gail, la dominatrix, y vehemente jefa de un ejército de putas en ciudad vieja. Ellas tienen su propia ley y de esta manera se protegen de alcahuetes, palizas, drogas y violaciones. Vestida de cueros y tachas, Gail es una auténtica líder que cuida a sus putas y las organiza para que combatan la violencia machista. Las chicas se enfrentan en una feroz guerra contra la mafia y policía corrupta en un verdadero banquete feminista, aunque la batalla no la hubiesen ganado sino no fuese por el héroe masculino del cual Gail se encontraba enamorada. Otra de las novedades que descubrimos en esta cinta es que el personaje importante de prostituta es interpretado por una actriz de raza negra, algo no muy habitual, si bien aparecen putas negras en la filmografía hollywodense, casi siempre son desde lugares muy secundarios o decorativos.

Sasha Grey - The girlfriend experienceSasha Grey en “The girlfriend experience” (Steven Soderbergh, 2009)

Cinco días en la vida de Chelsea, una puta de lujo, muy sofisticada que ejerce su oficio con inabarcable frialdad, como si estuviese mecanizada. Atenta a las estrategias del marketing, ante la inminente crisis económica que se avecina, Chelsea además de tener sexo, se ocupa de escuchar los problemas financieros de sus clientes millonarios y mantener una relación estable con un novio que está al tanto de sus ocupaciones. Con yuxtaposiciones de imágenes y diálogos, el espectador queda en un lugar voyeurista ante esta cinta experimental que parece más un reality que una ficción. Un intento de dar cuenta la liquidez y vascuidad de las relaciones intermediadas por el dinero. Habrá que esperar hasta los minutos finales para que algo de humanidad se exprese en Chelsea y aflore la angustia.

Screen Shot 2012-01-25 at 11.23.32 AM | Jan 25Robin Weigert en “Concussion” (Stacie Passon, 2013)

Esta independiente y valiente película, dirigida por una cineasta mujer, trae una novedad interesante: prostitución y lesbianismo. Abby, una cuarentona, en pareja con otra mujer y madres de dos niños, tiene una vida bastante obsesiva y aburrida. Luego de un par de experiencias como clienta de prostitutas, se le ofrece a ella misma ser puta para chicas jovencitas que solicitaban ese tipo de perfiles. Lo interesante de la historia, además de la transformación del personaje y del goce que deviene del trabajo sexual, nos muestra como la prostitución es un servicio mucho más amplio que a clientes varones machistas que usan el dinero como atributo fálico. Suele ser una oportunidad y una vía de encuentro sexual para personas que por cuestiones físicas, psíquicas o sociales se les dificulta mucho hallar un partenaire erótico. Abby ofrece su cuerpo a otras mujeres, quienes no tienen otra manera de satisfacer su pulsión lésbica que no sea en la clandestinidad.

Marion Cotillard - the inmigrantMarion Cotillard en “The inmigrant” (James Gray, 2013)

Un melodrama clasicista que interpela el sueño americano transformándolo en una pesadilla. Ewa, es una introvertida inmigrante polaca que llega a New York en los años veinte. En inmigraciones confiscan a la hermana por una tuberculosis y engañada, por quien más tarde será su proxeneta, no le queda otra que dedicarse a la prostitución. Cotillard, unas de las actrices fundamentales del momento que parece sacada del cine mudo, expresa con su rostro y mirada una multiplicidad de matices, que quizás sus palabras no puedan decir. A pesar que trabaja de puta para salvar a su hermana, esta causa noble no la libera de la culpa, sino que la tortura cada vez más por sus creencias religiosas. El relato transita las cuestiones que vivían las mujeres llegadas a Estados Unidos en los años veinte, atrapadas en una dicotomía: o eran esclavas sexuales o esclavas matrimoniales.

Jared Leto-Dallas buyers clubJared Leto en “Dallas Buyers Club” (Jean Marc Vallée, 2013)

Primer y único intérprete masculino de este recorrido y también ganador del Oscar por este papel. Leto encarna a Rayon, una mujer transgénero, que vive con el VIH pero que también es adicta y autodestructiva, en los años ochenta. Si bien, el film no hace referencia a la prostitución de Rayon, ella se maneja como una puta, desde la manera de vestirse y maquillarse hasta en como encara los negocios. Conoce a un homofóbico y misógino vaquero heterosexual, también con el virus y deciden armar una sociedad para distribuir medicación que en ese momento estaba prohibida en el país. La maravillosa escena del traveling donde hacen el acuerdo comercial, ella caminando por la calle cual shiro y él manejando desde el auto, remite a la relación puta–cliente. Cada aparición de Rayón en la pantalla, es una brisa fresca en tanta crudeza narrativa. Un personaje muy cuestionado por la comunidad trans, primero por estereotipar a las mujeres trans desde la prostitución y drogadicción, y luego por ser interpretado por un actor varon cisgénero, habiendo tantas buenas actrices trans.

Naomi Watts - St VincentNaomi Watts en “St Vincent” (Theodore Melfi, 2014)

Asociar a la puta con la madre es uno de los insultos más agraviantes de nuestra lengua, como que la unión de lo sagrado y pecaminoso sería una contradicción existencial que implicaría una gran injuria. Watts nos regala a Daka, una prostituta embarazada que además es inmigrante rusa y tiene una relación estable con un cliente gruñón y cascarrabias. La cosa es que ella es el único lazo social que tiene este sujeto bastante xenófobo, hasta que aparece un tierno niño con el que el viejo arma vínculo. Cuando el pequeño le consulta quién es ella, él responde que es una dama de la noche, “una de las maneras más honestas de ganarse la vida”. Daka es adorable, su situación de embarazo despierta el morbo de varios clientes y entabla con el protagonista un tipo de noviazgo por fuera de todo contrato hegemónico. Sobre el final da a luz a un niño negro, representando a la auténtica puta madre que lo parió y en vez de ofensivo es un momento absolutamente encantador.

TANGERINE, Kitana Kiki Rodriguez, 2015. ©Magnolia PicturesKitana Kiti Rodriguez en “Tangerine” (Sean Baker, 2015)

La nueva cara del cine independiente americano, nos regala esta genialidad que es destacable desde varios puntos. Primero que está filmada con iPhones 5, no se necesita tanto presupuesto para contar una muy buena historia, pero sobre todo porque ahora sí tenemos actrices trans realmente, que interpretan a sus personajes y encima son deliciosas negras. Kitana Kiti Rodriguez hace el papel de Sin-Dee, una puta de la calle muy intensa que acaba de salir de la cárcel para navidad, ahí se entera por su amiga que su novio/proxeneta la engaña con una mujer cisgénero. Furiosa emprende la búsqueda de la rival y se desatan las más disparatadas situaciones. Una historia que se sumerge en la marginalidad de los estratos sociales y retrata de maravillas, sin entrar en moralejas ni sensiblerías, a putas, drogadictxs, transexuales, negrxs y fiesterxs. También es una apertura que da cuenta que actrices trans pueden sostener con solvencia, naturalidad y verosimilitud personajes protagónicos desde múltiples matices y que si la historia lo requiere, es mucho más verosímil una intérprete trans que un cis-género metamorfoseado para ganar un Oscar.

Bria Vinaite en Proyecto FloridaBria Vinaite en “Proyecto Florida” (Sean Baker, 2017)

Sean Baker nuevamente nos ofrece una joyita independiente que se sumerge en la América más profunda, a pasitos nomás del mágico Disney World. La pequeña Mooney, de 6 años vive con su mamá Halley en un motel de poca monta. La madre casi tan joven y díscola como su hija se la rebusca de mil maneras para que a la niña no le falte nada, desde pagar la habitación hasta llevarla a comer muchas cosas ricas. Tanto el vender perfumes como el trabajo sexual se hacen de manera clandestina. Un relato tan devastador como bello de la crisis económica y del desamparo social que padecen las personas condenadas a vivir al margen de la sociedad. La presencia de un estado que vigila y castiga antes que brindar otro tipo de posibilidades para aquellas personas que no tienen muchas chances de salir de la situación de pobreza perpetua.

 

Este recorrido da cuenta de la necesidad que tuvo a través de los años la industria maisntream del entretenimiento de aleccionar a los espectadores desde un lugar clasista y patriarcal, donde la única manera que tiene una prostituta de mejorar su calidad de vida es a través del amor romántico, siendo el varón el encargado de rescatarla del camino desviado. Por otro lado, el machismo no solo está por fuera condenándolas a los márgenes de la sociedad, sino también adentro, la figura del proxeneta aparece en muchos relatos y es él quien se lleva la ganancia económica del intercambio comercial, es decir que al final, todo queda entre masculinos.

La posibilidad de redimirse por vías del amor solo es posible si son jóvenes, bellas, blancas y heterosexuales, de lo contrario la salida son la muerte o la abyección social. La llegada del cine independiente, brindó la posibilidad de otros tipos de relatos mucho más acorde a los contextos sociales y psicológicos en los que están insertos sus personajes

En el resto del mundo la representación de las putas es mucho más diversa y disidente, con una predominancia del cine de autor y de corrientes cinematográficas que representan las subjetividades desde puntos de vista políticos y culturales, comprometidos con la realidad social de sus historias, sin la presión de una industria que maneje los hilos narrativos de la creación cinematográfica. Eso, tal vez sea, la excusa para otro recorrido, más adelante.

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