Grandes putas made in Hollywood – primera parte

por Emiliano Román 

“Me llaman calle, me llaman calle,
calle sufrida, calle perdida de tanto amar”.
Manu Chao

La palabra puta es, tal vez, el insulto más popular de la lengua castellana. Primeramente fue un intento degradatorio y de estigmatización hacia la mujeres que se dedicaban al oficio de la prostitución. Luego se fue generalizando y se refiere a cualquier mujer que esboce gestos de libertad sexual y estética frente a los mandatos patriarcales. Intentar abolirla o censurarla del lenguaje le daría más consistencia a la hora de querer agraviarlas. Por eso, es necesario un camino deconstructivo que más que injuriante debe ser empoderante, que implique una resignificación desde el punto de vista teórico, político y estético. Puta ya no es una vergüenza sino un signo de libertad. Esta reinvención no debe perder de vista a las trabajadoras sexuales, quienes son las que viven el estigma y la marginación cotidianamente.

Las putas existen desde que el mundo es mundo y desde que el cine es cine. Se suele llamar a la prostitución como “el oficio más antiguo del mundo”, más allá del mito, hay versiones que ya en la antigua Mesopotamia las mujeres eran obligadas a prostituirse como signo de hospitalidad ante visitantes extranjeros.

El tema en el cine fue representado desde sus comienzos mudos, ya en 1913 Traffic in Souls (George Loane Tucker), abordaba la cuestión de la trata, pero esos seres marginados y atractivos siguieron siendo el objeto de fascinación de los realizadores hasta el día de hoy, con las esclavas sexuales futuristas en la distópica Blad Runner 2049 (Dennis Villanueve, 2017).

El presente escrito es un recorrido cronológico por aquellas putas que han trascendido la pantalla y dejaron marcas en el inconsciente colectivo. Hollywood es la meca del cine, la industria del entretenimiento por excelencia. Refleja realidades pero que también las genera, es un dispositivo para construir subjetividades, desde valores morales y prejuicios estéticos. Tal es así que desde 1934 hasta 1968 rigió el absurdo código Hays, un manifiesto que tenía reglas restrictivas sobre lo que se podía ver o no en las pantallas. Un intento moralizante de conservar el carácter sagrado del matrimonio y la familia y evitar escenas sexuales que despierten algún tipo de emoción en los espectadores. Las putas fueron las primeras en caer en la censura, por eso los directores se las ingeniaban para mostrarlas desde detalles muy sutiles o leerlas entre líneas.

Más adelante con la caída de este código y el nacimiento del cine independiente, podemos ver que las producciones norteamericanas comenzaron a contar historias más jugadas, menos edulcoradas y con más presencia en la profundidad psíquica de los personajes.

El recorrido lo iniciaremos desde el nacimiento del cine sonoro hasta la actualidad, y tendremos las más diversas putas, desde las putas de buen corazón, hasta las putas frías y calculadoras, desde las que ejercen la prostitución por extrema necesidad o desesperación hasta las que lo hacen por decisión personal o alguna causa determinada. Es un recorte, una selección, sería imposible abarcar en un formato como este a todas esas mujerzuelas que nos han fascinado desde la pantalla grande.

El término PUTA se fue generalizando y se refiere a cualquier mujer que esboce gestos de libertad sexual y estética frente a los mandatos patriarcales

Marlene Dietrich en “Fatalidad” (Josef von Sternberg, 1931)

Marlene Dietrich - Fatalidad.jpgPara 1930, el gran ícono alemán Marlene Dietrich, desembarca en Hollywood de la mano del realizador Josef von Sternberg, con el cual, debido a su aspecto de femme fatal, ya había interpretado a varias putas. Ahora, la erótica blonda andrógina, uno de los primeros seres queer que habitaron el mundo del espectáculo, encarna a Marie, una viuda de un oficial caído en la I Guerra Mundial, que debe ejercer la prostitución para sobrevivir. Por su belleza e inteligencia es contratada como agente por el servicio secreto austríaco para seducir a posibles traidores. Son varios los que muerden el anzuelo de esta puta tentadora, hasta que se encuentra con un coronel ruso del cual se termina enamorando y lo deja escapar. Un mirada machista, que pone a cuestionar la supuesta lealtad de la mujer. Por más fría y calculadora que se muestre, a la larga su condición femenina la hará debilitar y traicionará la causa. Por eso la terminan ejecutando, porque puta muerta, puta redimida.

Joan Crawford en “Bajo la Lluvia” (Lewis Milestone, 1932)

Joan Crawford - Bajo la lluvia.jpgPara comienzos de los años treinta, Joan Crawford era una de las chicas del momento. Aquí interpreta a Sadie, una prostituta que convive en una posada con un grupo de personas que están varadas temporalmente en una isla. Entre quienes se encuentra un predicador con influencias políticas, que se obsesiona con ella obligándola a redimirse, a costa de cualquier sacrificio. Sally es adorable, divertida y arrabalera, baila y se pavonea con los marineros del lugar, pero el encuentro con el pastor fundamentalista le inyecta una sobredosis de culpa y represión que la deja en estado catatónico. La película en su momento fue subversiva al denunciar la hipocresía, opresión y manipulación del patriarcado religioso. El costo fue caro, la sociedad no estaba preparada para tal cuestionamiento, la sintió ofensiva hacia las buenas costumbres y fue censurada, aunque con el tiempo se la consideró de culto y uno de los mejores trabajos de la Crawford en su notable carrera.

Greta Garbo en “La dama de las camelias” (George Cuckor, 1936)

greta garbo la dama de las camelias.jpgSi existió en el cine una estrella mítica, fue Greta Garbo, con un aspecto gélido y un halo misterioso, la actriz sueca siempre se mostró inabarcable. Ha interpretado numerosos papeles, pero sin dudas el de puta fina le calzaba como anillo al dedo. Como lo es en la adaptación cinematográfica de la novela homónima de Alejandro Dumas. Allí es Marguerite, la bella cortesana del París en 1847. Como buena puta de lujo, frecuentaba las fiestas de la alta sociedad. Padecía de agobios económicos debido a su alto nivel de vida, aunque nunca faltaba un aristócrata dispuesto a pagarles sus caprichos. La historia es un desgarrador melodrama romántico, donde ella enferma de tuberculosis y debe renunciar al amor de un hombre más joven en pos del pedido del padre de este, nuevamente el patriarcado aparece como sancionador del “pecado” femenino. La redención aquí viene de la mano del sacrificio y la muerte. Tuberculosa y agonizante, la Garbo jamás pierde belleza y glamour, hasta ofrece uno de las escenas finales más emblemáticas de la historia del cine: muere en brazos de su amado.

Claire Trevor en “La diligencia” (John Ford, 1939)

Claire Trevor - la diligencia.jpgIcónico film western que refleja la hipocresía y doble moral de la sociedad americana. Dallas es una prostituta que ha sido expulsada del pueblo por parte de unas damas indignadas con su vergonzosa vida mundana. El viaje es largo y peligroso en una diligencia que debe compartir con otros personajes bastantes distintos. Ella es estigmatizada por el resto de los pasajeros pero no deja de ser gentil y amable. El único que la acepta e integra es un forajido. Logra redimirse cuando ayuda a la pasajera embrazada, se hace cargo del parto y cuida de la recién nacida. En las expresiones de su rostro se refleja el instinto maternal, este rasgo la exculpa, como si la maternidad sería el don absoluto de una mujer que perdonaría todos sus pecados. A partir de ahí, el fugitivo le pide casamiento y le ofrece huir juntos. Él no la juzga, no le importa su pasado, solo ve en ella un buen corazón y belleza. Ambos encuentran en el otro el trayecto para una vida feliz y la redención de sus pasados.

Vivien Leigh en “El puente de Waterloo” (Mervyn LeRoy, 1940)

Vivien Leigh - El puente de Waterloo.jpgVivien Leigh, una de las actrices más bellas y talentosas que nos ha dado el cine, también hizo de puta. Debiendo sortear la cerrada censura del código Hays, esta película es un oscuro melodrama con la guerra como telón de fondo. En un inmenso flashback, Myra es una virginal bailarina que se enamora de un capitán que va a la guerra, lo da por muerto y sin posibilidades laborales, la desesperación la lleva a prostituirse. El principal conflicto interno aparece cuando él regresa vivo, le ofrece casamiento y le presenta a su burguesa familia, quienes la tratan muy bien y reconocen que tenían prejuicios porque ella era bailarina. El remordimiento de Myra neutraliza su deseo y decide marcharse con un dolor existencial tan garrafal que la lleva a suicidarse. Dos cuestiones: por un lado pareciera que el único camino de salvación para una mujer sería el amor romántico y por el otro, la culpa y el sacrificio como destino ineludible a la redención.

Ingrid Bergman en “Notorious” (Alfred Hitchcock, 1946)

Ingrid Bergman  - Notorious.jpgLa puta no necesariamente revolea la cartera en la calle, o es una chica de burdel, o tampoco recibe dinero por parte de su cliente. Se lo puede ser por una causa y sí el motivo es la patria se estaría libre de culpa. La otra gran estrella sueca, Ingrid Bergman interpreta a Alicia, a quien se le propone ser espía de una célula nazi en Brasil y para ello debe enamorar, acostarse y hasta contraer matrimonio con uno de sus líderes y así sacar la mayor información posible. Al igual que la Dietrich se enamora de un caballero, pero esta vez es de un agente americano que es parte del mismo bando, quién sería el salvador que la rescataría del enemigo. Parece que la doble moral del patriarcado dice que ser puta por una causa nacional no solo no es condenable, sino que también sería heroico.

Jane Russell en “La rebeldía de la Sra. Stover” (Raoul Walsh, 1956)

Jane Russell - La rebeldia Sra Stover.jpgRaoul Walsh aborda el tema desde un lugar distinto con la influencia de un feminismo velado, tal vez sin proponérselo. El símbolo sexual Jane Russell personifica a Mamie, una joven que se va a Honolulu, en plena II Guerra Mundial, para trabajar de puta y hacerse unos cuantos dólares, con el fin de ayudar a su familia que siempre sufrió la discriminación de la sociedad americana. Ella no tiene ningún tipo de planteos morales, solo quiere ese objetivo. En el trayecto se enamora de Jim, un escritor militar a quien sí le hace ruido la forma de ganarse la vida de su amada. En medio del bombardeo del Pearl Harbor, él debe ir a combatir y le pide que deje el cabaret para ser exclusivamente suya. Ella lo promete pero le salen nuevas oportunidades de puta, las cuales no rechaza. Lo que provocó que más tarde que Jim la abandone, Mamie llora un poco, pero no cedió al amor romántico, ni necesito redimirse. Una vez cumplida su meta, vuelve empoderada a visitar a sus padres.

Marilyn Monroe en “Bus Stop” (Joshua Logan, 1956)

Marilyn Monroe -bus stop.jpgEl ícono sexual de todos los tiempos, Marilyn Monroe, protagoniza esta ligera comedia romántica donde es hasta gracioso como la película da cientos de vueltas para evitar decir que es una puta, aunque la presente como tal. Cherie es una ingenua campesina, cuyo sueño es llegar a Hollywood, trabaja como cabaretera en un club nocturno de mala muerte, el cual se llena de vaqueros. Una noche llega un joven inexperto e impulsivo que ni bien la ve le propone casamiento sin importar la respuesta de ella. El niega la mala reputación de Cherie, hasta termina secuestrándola. Maquillada de amor romántico, la historia devela un machismo recalcitrante. Bajo el aspecto de torpeza simpática, el sujeto es un acosador que la zamarrea y la humilla constantemente, él debe tener el objeto sexual que se le antoje. Ella finalmente cede porque al parecer nunca nadie la había tratado tan bien, a pesar de ser medio violento. Vuelve al campo con él y renuncia a sus sueños en pos del amor. El supuesto final feliz, incluye la redención a cualquier costo.

Susan Hayward en “La que no quería morir” (Robert Wise, 1958)

Susan Hayward - La que no quería morir.jpgAhora si a alguien se le acusa de asesinato y encima tiene un pasado de dudosa reputación, lo más probable es que su destino sea la pena capital. Esta película reconstruye el famoso caso de Barbara Graham, una mujer que es sentenciada a la cámara de gas por haber asesinado a una anciana. Susan Hayward encarna a esta prostituta “asesina” que se paseaba por bares y fiestas hasta que la detienen por el supuesto homicidio. El film infiere la inocencia de Graham y resulta un alegato cuestionador a la pena de muerte. Hayward con esta notable actuación se gana el Oscar a la mejor actriz, porque parece que a Hollywood le encanta premiar a actrices que hacen de putas y sobre todo si se redimen con la muerte.

Elizabeth Taylor en “Una mujer marcada” (Daniel Mann, 1960)

Elizabteh Taylor - Una mujer marcada.jpgOtra puta muerta premiada con el Oscar, es nada más y nada menos que uno de los grandes mitos de Hollywood: Elizabeth Taylor. Gloria es una puta bastante alcohólica y con rumbo perdido, que frecuenta señores adinerados. Se enamora de Weston, un cliente casado con buen pasar y está punto de dejar todo en pos del amor salvador, inclusive su tratamiento psicológico. Con un pasado traumático, donde fue abusada de niña por un padrastro pero que confiesa que a ella le gustaba, desiste de entregar su vida a Weston y huye. En la fuga, se estrella con el auto y muere. Como se resistió a redimirse, gracias a un varón que la rescate, termina trágicamente. De alguna manera había que salvarla de su vida “inmoral”.

Audrey Hepburn en Desayuno en Tiffany (Blake Edwards, 1961)

Audrey Hepburn - Desayuno en Tiffany.jpgUn ángel también puede ser puta, si hay dudas solo basta con ver a Audrey en este film. Holly es una desenfadada chica buscavidas que utiliza sus encantos para acompañar a señores adinerados. Su meta es casarse con un millonario. Paul, un escritor vecino se fascina con ella y ocupa durante casi todo el relato un rol pasivo frente al avasallamiento de la joven. Es ella la que maneja los hilos del deseo masculino. La cinta es una adaptación libre de la novela de Truman Capote, y Hollywood no pierde la oportunidad para darle una vuelta y un punto de vista patriarcal. En la obra literaria, no hay vínculo amoroso, sino de amistad (él claramente homosexual). Para despejar dudas, el film lo heterosexualiza, enamorándose de ella y también viviendo de una mujer mayor, es decir, que ambos utilizan la prostitución como medio de vida. En el libro Holly no renuncia a su alocada vida, mientras que en la película, Paul puede tomar, sobre el final, un papel activo y le pide a ella que le pertenezca, como signo de amor y clave de la felicidad. Holly termina cediendo, en un final feliz hétero patriarcal.

Shirley McLaine en “Irma la dulce” (Billi Wilder, 1963)

Shirley Mc Laine - Irma la dulce.jpg

Volvemos al endulcorado cuento de hadas, aunque por momentos es menos naif de lo que aparenta. Irma, representada en el cuerpo de una genial Shirley McLaine, es una bella y descocada puta de las calles, siempre con su perrita a cuesta y vestida de verde manzana, debe lidiar con su opresor proxeneta, hasta que conoce a un policía, con quien entabla de a poco una relación amorosa y lo nombra su chulo. Lo interesante, en la primera parte, es la posición subjetiva de Irma, su trabajo es una elección personal, lo considera su carrera y critica a su madre (también puta), por haber dejado todo detrás de un varón, también advierte que 8 de cada 9 clientes la quieren rescatar, como si hubiese una buena y una mala vida. Como toda comedia romántica, la trama va dando varios giros, desencadenando en la boda con el policía y lo que al principio fue subversivo, termina siendo moralizador.

Jane Fonda en “Klute” (Alan J. Pakula, 1971)

Jane Fonda - Klute.jpgUn thriller paranoico que por la honestidad y lucidez con que aborda la cuestión de la prostitución, rompe con todos los convencionalismos con los que se había tratado el tema hasta el momento. Jane Fonda se adueña de la historia en su papel de Bree, logrando uno de los retratos más sensibles y deconstructivos de ser una puta. Mientras hace castings para modelo y actriz se gana la vida como trabajadora sexual, que no le va nada mal. Son magníficas las escenas de sus sesiones psicoanalíticas, donde la analista apuesta a su subjetividad nada moralizante y la interviene desde la pregunta sobre cuál es la diferencia entre ser prostituta, modelo y actriz. En el medio una serie de asesinatos de putas, hace que se relacione con el detective que tiene a su cargo resolver el caso. Se enamoran, pero no desde el lugar del amor romántico, sino desde el deseo. Ella tiene claro que son muy distintos y que no funciona en el modelo de pareja hegemónico. Cuando termina le dice a su analista que se muda con él a otra ciudad, pero no sabe por cuánto tiempo, tal vez la semana que viene esté de vuelta. El descomunal trabajo de Fonda, le valió su primer Oscar.

Liza Minelli en Cabaret (Bob Fosse, 1972)

Liza Minelli - Cabaret.jpgSe estrena en los cines la adaptación del musical Cabaret. Sally es una chica alegre y talentosa que trabaja de puta en un club nocturno de Berlín en los albores del nazismo. Llega un joven inglés, que primeramente establece una amistad con Sally y luego se enamoran. Ella queda embarazada pero no se sabe quién es el padre. El está dispuesto en aceptar la paternidad y llevarla a Londres en pos de una vida familiar. Cuando todo va encaminado hacía la redención de su “mundana” vida, Sally decide abortar y no resignar sus sueños de ser actriz. Una película tan aclamada como valiente, aborda temas como la prostitución, el aborto, la bisexualidad, la poligamia y el nazismo desde un punto de vista subversivo. Liza Minelli está tan brillante que se lleva un Oscar.

Jodie Foster en Taxi Driver (Martín Scorsese,1976)

Jodie Foster - taxi driver.jpgScorsese, nos regala una de sus primeras Obras Maestras. En la misma, una adolescente Jodie Foster, se personifica en la piel de Iris, en un papel secundario pero determinante para la trama. Acá el cine pone sobre el tapete la prostitución infantil. Iris, tenía tan solo 12 años, vivía de puta por las calles de New York, casi esclavizada por un proxeneta, en medio de matones, violencia y adicciones. La niña había escapado de su casa y estaba enamorada de su pedófilo y perverso amo. Un taxista facho y paranoico que quería limpiar la ciudad de mugres como putas, maricas y drogadictos, se la encuentra y ofrece rescatarla. Ella con una personalidad avasallante se niega, pero él decide acribillar a su chulo y a todos los gángsters que estaban detrás de esta explotación. Aquí sí podemos decir que Iris fue rescatada, aunque de manera enferma, de algo que por su edad, no tenía el psiquismo preparado para moverse en ese ambiente de tanta pulsión de muerte.

Brooke Shields en “Niña bonita” (Louis Mallle, 1978)

Brooke Shields - Niña bonitaSe vuelve a abordar el tema de la prostitución infantil. Brooke Shields es Violet, una preciosa y curiosa niña que creció junto a su madre (Susan Sarandon), en una casa de putas, comandada por una madama, en Nueva Orleans por el año 1917, donde se celebraban banquetes y tertulias dentro de un ambiente familiar. Para ella, el trabajo sexual es natural, está ansiosa por empezar a ejercerlo pero todavía es virgen. Al ser tan bella y codiciada, su virginidad es rematada ante unos caballeros que no dudan en subir la apuesta. Violet no recibió educación formal, sus aprendizajes tienen que ver con el arte de la seducción, la única manera de salir de ese burdel es con un cliente dispuesto a casarse con ellas y hacerse cargo de sus hijos. La niña se identifica en todo con su madre, una vez que esta se va a vivir en pareja con un señor, la pequeña hace lo mismo con un fotógrafo mucho mayor que ella. La historia pone de relieve como la trata y la pedofilia era algo naturalizado a principios de siglo y no había otra opción de mundo para los niños criados en estos prostíbulos.

Nancy Allen - Vestida para matar.jpgNancy Allen en “Vestida para matar” (Brian de Palma, 1980)

En este hitchcockiano y pertubador thriller, Liz es una bella puta vestida con ropa de erótica de encaje y maquillaje sugerente, quien es el objetivo de una trans, asesina en serie. Liz había sido testigo de un macabro asesinato, su prontuario de prostituta, la convertía automáticamente en sospechosa. Su oficio de puta, también lo utiliza como una causa, para ir develando el misterio en cual está envuelta. Su personaje aparece como la contrafigura de la mujer asesinada, una burguesa insatisfecha que recorre museos pero con una libido tan reprimida como pujante, Liz al contario, disfruta de la sexualidad que le ofrece ser una puta de alto nivel.

 

Barbara Hershey - La ultima tentacion de  cristo.jpgBarbara Hershey en “La última tentación de Cristo” (Martín Scorsese, 1988)

Hasta la Santa Biblia nos aportó putas inolvidables. El caso más famoso es María Magdalena, aunque hay debates si su pasado pecaminoso se debe a haber sido prostituta o adúltera. La cosa, es que fue una puta la que tuvo el privilegio de ser la primera persona de ver a Jesús resucitado. En el cine hay muchas actrices que la personificaron, que van desde Anne Brancroft hasta Monica Belucci. Pero es Barbara Hershey quien la interpreta como una verdadera ramera, en esta controvertida y censurada película. La pecadora y fiestera mujer, no dudaba en usar todos sus encantos sexuales para seducir al mesías. Al ser salvada por este de ser apedreada, decide redimirse, pero la pasión entre ellos no parece haberse apagado, tal es así que en plena crucifixión, el hijo de Dios tiene la fantasía de ser un hombre mortal, tener sexo con ella y formar una familia, claro que en ese onirismo, la ex puta es usada por Satanás para que este traicione a su padre y muere estando embarazada.

 

En la próxima edición seguiremos transitando por las calles de las putas, pero ya desde el cine contemporáneo.

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