EncarNación: comentario sobre Yo, Encarnación Ezcurra de Cristina Escofet

por Lucía Igol

La Historia con mayúscula constituye desde siempre un material para la ficción. El propio Shakespeare se servía de linajes y episodios bien recientes de su Inglaterra para crear las piezas teatrales más poéticas y, también, las más vivas y controversiales. Ella, la Historia, gusta, sin embargo, de lo fragmentario y lo interrumpido. Su cuerpo alberga agujeros irrecuperables, vastas extensiones de oscuridad y de silencio sobre las que se ciernen algunas voces, siempre impotentes para coser las hendiduras. No es a pesar sino gracias a ello que la ficción se vuelve el tablero más atractivo para poner a jugar eso que la historia calla. Los límites entre historias e Historia se vuelven permeables y ponen en evidencia los hilos que traman una relación recíproca. Puede que sea en esa posibilidad de recobrar y redefinir una huella perdida en donde encontremos la clave para entender el atractivo de recuperar a un personaje como Encarnación Ezcurra y hacerla hablar aquí y ahora.

En este unipersonal, Cristina Escofet decide mostrar los últimos días de la mujer de Rosas. La actriz Lorena Vega (Encarnación) despliega con intensidad un texto cuya voz protagonista se desdobla en otras para reconstruir su propio pasado personal y político. La política es cuerpo: eso es lo que ha entendido Cristina Escofet, y quien nos habla aquí, durante toda la obra, es el cuerpo de una mujer.

El texto toma algunos documentos históricos, entre los que se cuentan las cartas que Encarnación enviaba a Rosas cuando este se hallaba lejos, en el desierto. A lo largo de la obra, la protagonista nos lee parte de esas cartas y abre las puertas de su pasado y de su intimidad. La forma dramática, el monólogo, se vuelve múltiple con la inserción del género epistolar, porque Encarnación reconstruye, imagina y materializa esas imágenes a través de voces que hacen olvidar al espectador que se está frente a una sola actriz que representa un solo personaje. Como si se tratara de un monólogo de tragedia griega, la apoyatura musical interviene y acota a modo de Corifeo y ayuda a crear ese efecto de “salto” hacia afuera. La fuerza del texto se amplía con la música del mismo modo que con la anécdota, y así va adquiriendoforma de ritmo, de movimiento, de imagen.

Quien nos habla aquí, durante toda la obra, es el cuerpo de una mujer.

La escenografía es austera porque lo visual allí es palabra. El mundo agrietado de unitarios y federales, la vida social, el mercado, el chisme… Todo eso se ve en la obra porque está dicho. La voz grave de Lorena Vega da la sensación de ocaso, y en ese cuerpo de política sabia las palabras emergen con fuerza de Manifiesto. Como sucede con aquellos personajes olvidados por la historia oficial, el margen le permite volverse potente, revisar su rol en la historia como “mujer de”, pero sobre todo como mujer.

De Sarmiento a Ramos Mejía, y más allá, pueden trazarse las líneas de una insistencia: Juan Manuel de Rosas, el Restaurador, constituye una obsesión para las Letras argentinas que acaso solo será igualada (con todas las distancias correspondientes) por las pasiones del Peronismo. Es que, a simple vista, hablar de un líder político popular acompañado por una mujer apasionada y poco convencional para los dictámenes de época es hablar de Perón y Evita. No ingresaremos en esos paralelismos porque la intensidad misma del símbolo los demuestra evidentes.

Sí diremos que las Letras argentinas han tenido reservado para Encarnación Ezcurra un lugar muy reducido. Echeverría, con distancia irónica, se refiere a ella en unas líneas de El matadero: “patrona muy querida por los carniceros, quienes, ya muerta, la veneraban como viva por sus virtudes cristianas y su federal heroísmo”. El matadero, hogar de la carne y de lo sangriento(para Echeverría hogar de la podredumbre) podría ser en la voz del personaje de la obra de Escofetun lugar propio. Encarnación lleva la carne en el nombre, y, también, la nombra y la hace bandera.

Las cartas a Juan Manuel son cartas al marido, al líder político y fundamentalmente al amante. Por eso hemos dicho que la política aquí habla desde el cuerpo de mujer: cuerpo real que roza los brazos de la muerte sin despojarse de las pasiones juveniles. La actriz pone en movimiento lo sensual mientras habla del erotismo y del sexo.Encarnación Ezcurra se animaliza, por momentos, o más bien reconoce su animalidad. La reivindica y con ello obliga a una relectura: Rosas y Encarnación, líderes federales, artífices de la Nación,  pero, sobre todo, compañeros amantes.

Los gestos de la actriz, la música y la palabra poseen en esta obra un poder de invocación que pone en duda la unidad espacio-temporal. Es clara la decisión de revisitar el mito a partir de una zona oscura de la historia, y eso resulta enriquecedor porque lo que no se oculta aquí es que asistimos a un acto de construcción: los tiempos se entremezclan, y también los lugares, y las voces, y las imágenes. La forma del texto es mixtura, es la una que se desdobla para poder pensar su propio lugar en la Historia y en la política; un “yo” que se vuelve otro para decirse a sí mismo (y a nosotros) quién es verdaderamente…La fiel compañera de Rosas, mala como los malones, cara partida como la patria. Yo, Encarnación Ezcurra: estratega en las sombras, Restauradora, inventora de la Mazorca. Varón y mujer al mismo tiempo: Encarnación del pueblo.

21389183_10212856705868441_1017865989_o.jpg


Ficha técnica
Autoría:Cristina Escofet
Dirección general: Andrés Bazzalo
Actúa: Lorena Vega
Músicos:Agustin Flores Muñoz, Sebastián Guevara, Malena Zuelgaray
Teatro del Pueblo, domingos 17hs

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: