por Fernando Sandro

Anunciado su estreno para el 26 de junio pasado, a menos de un mes en el aire, Telefé decidió levantar del aire su ficción escudo de este año Fanny, La Fan en un caso que no tiene demasiados precedentes en nuestra televisión. ¿Cuáles fueron las razones y cuáles son las implicancias de este hecho? ¿Los tiempos están cambiando?

Como se escucha por ahí, duró más la promoción que la serie. Durante varias semanas, meses, Telefé inundó sus tandas comerciales con una c hica de lentes y saquito suelto que se colaba en las promociones de sus programas para hacer reclamos varios; sobre todo, la incorporación de su adorado actor Emiliano Morante en cuanto programa exista. Mi persona favorita de Río Roma empezó a sonar por todos lados, pese a que originalmente no es una canción nueva.

Todo estaba listo para que Fanny, La Fan fuese un éxito… y sin embargo algo pasó. Si fue la saturación de tanta promoción, si fue el retraso en estrenarla cuando ya el producto de la vereda de en frente estaba instalado, o simplemente fue una cuestión de los duendes que no funcionaron. Los números no acompañaron, en esta televisión cada vezmás marketizada hablar de números bajos es preocupante.

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La primera semana se mantuvo de lunes a viernes en el prime time de las 21.15hs. Para su segunda semana, se eliminaron los días viernes. En su tercera semana se la corrió al menos competitivo horario de las 19hs, y finalizando esa semana, justo antes de cumplir apenas un mes de aire, le dijo adiós a la pantalla televisiva.

Pero a decir verdad, Fanny, La Fan no fue completamente levantada, desde su cuarta semana fue pasada a emitirse exclusivamente en la página web del canal y en la aplicación para celulares ídem, y sus grabaciones continuarán hasta el 31 de agosto, aparentemente.

Todos estos hechos, desde su pronta y abrupta salida del aire, su acortamiento de capítulos que implica una suerte de cancelación, y su inédito –para una tira nacional– pase a una plataforma web, despertaron un revuelo del que bien vale hacerse eco para analizar varias cuestiones.

Cuando el amor muerde el polvo

Con libros originales del experimentado Ernesto Korovsky, Fanny, La Fan cuenta la historia de Fanny Rizzo (Agustina Cherry), una chica virgen, con aparentes problemas de asma, que en su momento fue apartada del colegio por su madre sobreprotectora Mabel (Laura Novoa), y recibió educación de aquella, y de la televisión.

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Ahora, es presidente del club de fans de la telenovela “Cuando muerde el amor”, protagonizada por su amor platónico, el actor Emiliano Morante (Luciano Cáceres). Querrán las coincidencias que Fanny termine ocultando su fanatismo y trabajando como asistente de Julia Ponsi (Soledad Fandiño), el interés romántico de “Cuando…”, y siendo una suerte de escritora fantasma de los guiones que logren salvar a su objeto de devoción de la ruina.

FannyIronías del destino, Fanny, La Fan comienza con una telenovela que se venía a pique en mediciones, y fue la propia tira producida por Underground la que terminó sufriendo el mismo pesar. Quizás Fanny necesitó de su propia fan para que la rescate. Sin embargo, pareciera que sucedió todo lo contrario.

Tiempos de redes sociales. Cuando el posible espectador se siente a disgusto lo expresa, y se hace notar. Desde antes de su estreno las quejas eran llamativas.

Se mezclan los tantos, la política metida hasta en el más mínimo detalle, y si alguien presupone que eventualmente se apoya o apoyó a tal o cual figura electoral, es excusa suficiente para pretender que sea borrado del mapa de medios.

Emiliano-de-Fanny-la-fan.jpgLa excusa de que es un programa juvenil y hasta infantil, entonces debería ir a un horario acorde. ¿Me pregunto si alguna vez habrán visto el programa en el que abundaban los gags de carga sexual y un contenido LGTB abordado de un modo adulto?

Pero principalmente, los gritos pidiendo que la levanten, con tal de que le devuelvan la franja de las 21hs a la lata extranjera de turno.

Si uno leía los mensajes en las redes parecía que a Fanny, La Fan le iba mal, y los comentaristas de las redes (algunos dedicados a esto del espectáculo de modo más o menos profesional) querían que le fuese peor.

¿Se podría analizar la conducta de un público que prefiere ver un producto extranjero, que no habla de nosotros ni de nuestra idiosincrasia, que ni lejanamente representan nuestra cultura como sucede con el boom de las telenovelas turcas, hindúes, rusas o coreanas? Leer comentarios acerca de la falta de talento local, duele, y mucho.

pedro-de-de-Fanny-la-fanDetrás del telón

Lo cierto e irrefutable es que, más allá de la calidad de la tira, hay trabajo delante y detrás, y eso es lo que preocupa frente a un caso de levantamiento del aire tan abrupto.

En el período corto de lo que va entre 2016 y este año, es alarmante la baja en cantidad de producción de ficción. Así como otras ramas ya sea cine o teatro también ven números rojos y sufrientes parates, la televisión se ve invadida de programas de panel y las mencionadas latas extranjeras. Todo en detrimento de lo que podría ser una buena producción que dé ocupación a gente que de no existir estas obras, no trabaja.

Ya se consumieron las ficciones del mediodía, de la primera tarde, y hasta las juveniles de la segunda tarde. Actualmente solo queda una tira en televisión abierta, y otra miniserie más que cuenta con financiamiento extranjero, que ya está filmada, y a la cual los números tampoco acompañan. Vamos ¿Recuerdan una época temprana en la que Telefé se haya quedado sin una sola ficción nacional en su pantalla?

Habría que mencionar el caso de la TV Pública y el sistema de medios estatales, durante años la cantidad de ficción producida bajo fomento estatal fue algo inaudito, un hecho para celebrar a viva voz. Sin embargo, se cansaron de aparecer voces en contra con argumentos falaces, y cual taladro percutor que perfora mentes, esos argumentos calaron en la opinión pública. Esto llevó a la situación actual en la que, ya prácticamente no hay fomento para esas producciones estales, la televisión pública se dedica a emitir algunas ficciones que se produjeron bajo el mando anterior y habían quedado en el tintero, y el back up de esas ficciones que significaban páginas online como Odeón (hoy Cine.Ar) y CDA fueron vaciadas de ese contenido sin demasiadas explicaciones.

Ante esta situación la comunidad artística se encuentra en alerta, como en aquel “Somos actores, queremos actuar” de la crisis post 2001. Se realizan marchas y reclamos varios, frente a un Estado (gobierno y sociedad) que más de una vez hace oídos sordos.

Es verdad, Fanny, La Fan no desapareció completamente, fue pasada a otra plataforma. Pero también es verdad que la causa fue una falta de apoyo, una nueva gerencia de canal extranjera que no está dispuesta a bancar la evolución de un producto; y que si bien se sigue viendo online sus números de capítulos serán recortados abruptamente.

La nueva casa ¿Otra chance para Fanny?

Ahí está Fanny Rizzo, viviendo ahora sus aventuras en el mundo de internet; y esto es también una novedad que abre un abanico de preguntas.

Si bien no es la primera vez que se levanta una tira, ni tampoco es la primera vez que Telefé decide pasar un producto a su plataforma online (lo hizo con algunas telenovelas latas extranjeras), y que tampoco Fanny, La Fan será la primera ficción nacional en verse online ni en jugar con una dualidad aire/internet (recordemos la pionera Amanda.O); sí es la primera vez que una ficción criolla hace el traspaso de un medio a otro.

¿Será cierto que el público que cosechó esta tira es más bien juvenil y puede adaptase y hasta mejorarse mediante el seguimiento online? Hay una realidad de que, sobre todo ese sector del público, plataformas como Netflix, entre otras, le han ganado un buen terreno a la televisión. ¿Están cambiando las costumbres? ¿Será el caso de Fanny, La Fan un paradigma de la nueva forma en que los espectadores argentinos eligen ver series aun si son nacionales? Son todas interrogantes tempranas para ser profundizadas. Lo palpable es que la causa de ese traslado no fue un deseo de experimentar, sino el riesgo de una pauta publicitaria baja con números e rating en rojo.

Tanto técnicos, como productores, libretistas y actores, han sido cautelosos a la hora de expresar sus opiniones respecto a este hecho que les concierne. Quizás solo sea un caso más y se armó una bola de nieve más grande de lo que debe. Pero pareciera que el caso de Fanny, La Fan es un espejo de nuestra realidad actual. Tiempos en los que quienes trabajan en el arte de la ficción están preocupados por sus trabajos; tiempos de recamos, y de una sobreabundancia de importación extranjera frente a un público que parece preferir eso antes que un compre argentino.

Como diría aquella emblemática y enajenada María Valenzuela al alzar su Martín Fierro “Aguante la ficción, carajo”.

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