Capitán Manu

Por Damián Connelly

En la segunda edición de “HACIENDO HISTORIETAS”, seguimos la charla con El Capitán Manu, uno de los autores que están dejando una marca en esta nueva generación de historietistas.

El Capitán Manu (también conocido como Manuel Loza), nacido en Quilmes, provincia de Buenos Aires, es un dibujante que viene molestando desde el under hace varios años; en la Comiqueando Online, con tiras de humor, o en la Editorial Panxa, con historietas de aventuras, entre otros lugares. Hoy, ya convertido en profesional, es un colaborador estable de Atmósfera, con varios proyectos y trabajos. Si alguien pregunta, siempre aclara que también es profesor en la facultad, como Indiana Jones. Entre sus obras principales de destacan “Almer integral” y “Estrella Roja”.

El día y la rutina

Como en la mayoría de los casos de historietistas del s. XXI, yo no vivo de la historieta, es una industria decadente que se va achicando y ajustando cada día más. ¿Es ésa una noticia triste? No, porque aparecen cada día más y más autores que están produciendo obras bellas porque es lo que les sale del corazón, a puro remo, a puro robarle tiempo al tiempo para poder producir ésa obra que te gustaría leer, que soñás con hacer. Atrás quedaron los días donde un dibujante trabajaba ochenta mil horas semanales dibujando personajes e historias que detestaba solamente para poder llegar a pagar el alquiler (bah, hay más de uno todavía dando vueltas). Yo soy docente universitario, doy clases en la UNA (Universidad Nacinal del Arte) casi todos los días y talleres en algunos institutos privados, así que cada día la mitad del día está dedicada a la actividad docente, desde preparar clases hasta hacer las malditas actas de fin de curso. Todos los días. Pero también todos los días me dedico a dibujar cada página de los proyectos con los que sueño, todos los géneros que quiero dibujar y hacer: revoluciones en planetas distantes, aventureros en oriente, luchadores con poderes ocultos y hasta historietas eróticas. Cada día avanzo aunque sea un poquito, siempre soñando con el libro a publicar mañana. No hay cansancio o hambre que detenga un corazón que sueña con contar historias. Mi rutina es despertarme a las siete y media de la mañana, caminar una hora y pico con mi perra así hace sus cositas de perro, después arrancar con un buen baño y mate y ya estoy listo para arrancar el día. A eso de las diez ya estoy instalado en mi escritorio, radio de fondo y la página que toque dibujar o entintar ése día. Y ahí le doy duro y parejo hasta las seis de la tarde que es cuando me voy a dar clases. Llego generalmente a las doce a mi casa, donde como una pavadita y me voy a dormir. Y así cada día, y así cada página.

Cada día avanzo aunque sea un poquito, siempre soñando con el libro a publicar mañana.

Los Materiales

Trabajo con papeles de grabado, tinta china y pincel. Soy un queso para la compu y se nota porque siempre me quedan unos manchones de tinta horribles. Pero bueh, se hacelo que se puede con lo que se tiene, no?

Los Autores

La construcción de la historieta como se está haciendo en los últimos años hace muy difícil distinguir el panorama actual de otros. Hay autores que me gustan y que podrían contestarme: “¡Ey, pero yo hago historietas hace quince años!” y para mí son descubrimientos actuales porque recién hoy los descubrí. En una industria que ya no existe y con limitaciones geográficas que se borraron hace años con Internet, quizás el historietista argentino más groso es un pibe que vive en Tucumán y hace historietas de zombies para Rusia, ¿Qué sé yo? Por mi parte me cebo y admiro mucho los laburos de Luciano Vecchio o Germán Erramouspe, tipos que pueden darle la vitalidad necesaria al género de la aventuras; las reflexiones que te pueden dibujar y narrar maravillosamente un Calvi o un Alcatena, la violencia estallada de un Renzo Podestá y la finura de un Lea Caballero. Hay tanto talento cada vez que entro a un evento donde haya historietistas que sería un ejercicio inútil ponerme a elegir favoritos. Y sólo nombré dibujantes olvidándome de los guionistas, y sobre todo de los guionistas que hoy pueblan las bibliotecas y que, a diferencia de generaciones anteriores, son tipos que aman el relato de género. Ahí tenés a dos que saben contar aventuras como Saracino o Santullo y al mostro del policial negro, Damián Connelly. Hay de todo y todo lindo.

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Ojalá el futuro nos traiga cada año más eventos y cada vez más federales, loco, quiero recorrer el país con historietas.

Los eventos

Los eventos hoy son montones y vamos todos y compramos historietas de a montones y se las compramos a los mismos artistas que las vendieron. Están buenísimos. Pero siguen siendo pocos como para poder contener a toda la ola de historietistas y publicaciones que hay. Ojalá el futuro nos traiga cada año más eventos y cada vez más federales, loco, quiero recorrer el país con historietas.

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