Brescia y los caprichos de la razón

por Sandra Gasparini

Los cuentos desarraigados de Brescia construyen otros espacios

Pablo Brescia (Buenos Aires, 1968; reside en Estados Unidos desde 1986) ha aterrizado en junio en suelo porteño. La visita tiene al menos dos motivos: el ejercicio de la docencia universitaria y la presentación de su último libro, La derrota de lo real. Publicó anteriormente los volúmenes de cuentos Fuera de lugar (Lima, 2012; México 2013) y La apariencia de las cosas (México, 1997), además de los textos híbridos de No hay tiempo para la poesía (Buenos Aires, 2011) con el seudónimo Harry Bimer, entre otros. Escribe la columna “El alma por el pie” para la revista cultural suburbano.net (Miami). Es profesor de literatura en la Universidad del Sur de la Florida (Tampa). Lo entrevistamos con ambos sombreros puestos, como a él le gustaría decir.

-Como argentino radicado en Estados Unidos, ¿la escritura dónde te ubica?

-Hice toda mi carrera universitaria (primero Filosofía y Educación Física y luego Literatura) en ese país. Ya llevo más tiempo en Estados Unidos que lo que viví en Argentina. Creo que estar en la periferia de la producción cultural hispana te pone al margen de algunas cosas pero también te da ciertas libertades. Alguien que escribe “descolocado” se bate principalmente contra tres cosas: la geografía, la lengua y el desarraigo cultural. En La derrota de lo real, mi último libro de cuentos, hay lugares sin marcas geográficas, pero también aparecen lugares inventados, amén de Nepal, California, Clearwater, Nuevo México, Venecia. Temáticamente es parte de la idea del desplazamiento y la itinerancia pero también constituye una invitación al lector a que viaje con los narradores y los personajes. Siempre digo que prefiero que al lado del sustantivo “escritor” no haya un adjetivo que indique procedencia. Ya es bastante difícil escribir a secas.

-Tu práctica de escritor ¿se compatibiliza con la de académico o ambas van por dos carriles separados?

-Mi circulación académica (es decir, mi producción como crítico) es más amplia que mi circulación literaria (es decir, mi producción como escritor). Cuando hablo de esto, digo, un poco en broma, que implemento la “teoría de los dos sombreros”. Me pongo uno para hacer crítica y otro para crear ficción. En el mejor de los casos, se alimentan y activan y es como una relación feliz. A veces no es tan así. Pero me parece que son prácticas que se cruzan en un núcleo básico: pensar la ficción y la crítica como maneras de resolver un interrogante, un problema.

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-¿Cuáles son tus lecturas literarias actuales? ¿Qué relación tenés con el circuito literario argentino?

-En el ámbito visible de la maquinaria de la literatura (editoriales grandes, premios, circulación) casi no existo en Argentina, en ese sentido. No soy “argentino”, en ese sentido. En términos de líneas narrativas o temáticas, me siento cerca de escritores como Patricio Pron, Samanta Schweblin y Mariana Enríquez. Y me gustan mucho los ensayos de Fabián Casas y las miniaturas de María Negroni.

-¿Podrías contarnos dos escenas de génesis de tus cuentos de La derrota de lo real?

-Un cuento como “Fidelidad” surgió de un momento vivencial: la muerte de un familiar. Fue inesperada y mientras veía a mi hija jugar me vino a la cabeza la imagen de decenas de ataúdes deslizándose por una corriente de agua. Y un cuento como “Los monólogos de la placenta” surge de la lectura de un artículo periodístico sobre el misterio de la función de la placenta y me dio el pie para imaginarme una historia de un doctor que colecciona placentas y concibe un plan misterioso.

-En tus cuentos lo fantástico toma caminos poco usuales, igualmente el realismo, un híbrido difícilmente estable. ¿Cómo te llevás con esos géneros? ¿Cuál es tu opinión sobre el crecimiento de la narrativa de terror en Argentina durante esta década?

-Soy un lector entusiasta de la literatura fantástica, tanto en su tradición universal como en la latinoamericana. Sin embargo, me parece que a veces lo fantástico es un discurso que se presta a abusos literarios de lo que prefiero escapar; el realismo, en cambio, es tan omnipresente que pareciera que nunca se lo abusa cuando en realidad sucede lo contrario. Volviendo a la idea de lo fantástico: lo sobrenatural como misterio insoluble o domesticación de lo insólito no me interesa. En mis textos, en cambio, trato de explorar lo que el código fantástico pone en escena: los límites de lo real, los caprichos de la razón, la incertidumbre, etc. Me parece que relatos incluidos en La derrota de lo real como “Takj” o “Código 51” transitan una vía alejada del fantástico estereotipado y cercana a los recovecos que nos deja lo real para poder respirar un poco ante tanto mundo. He visto con interés el fenómeno del crecimiento de la literatura con visos de terror en Argentina y la pregunta que me parece que hay que hacer es cómo se relaciona el género con la historia argentina (y no solamente la más reciente).

Blog: Preferiría (no) hacerlo (www.pablobrescia. blogspot.com)

Pablo Brescia, La derrota de lo real, Miami, Suburbano Ediciones/Librosampleados, 2017.
Se consigue acá.

Presentación: 23/06/2017 20HS en Gorlami Bar Cultural (Balcarce 971, San Telmo) + info

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